Vida y Familia | Antonella Palermo
El Papa: Educación en el
respeto a la vida y prevención de los abusos
A los
participantes de la Asamblea Plenaria del Dicasterio para los Laicos, la
Familia y la Vida, León XIV aclaró que la formación cristiana no es solo la
transmisión de la doctrina, sino compartir la vida con una entrega
incondicional. Instó a acompañar y apoyar a las víctimas de toda forma de abuso
y recordó que es la Iglesia unida y viva la que genera la fe, no solo el
sacerdote, ni un catequista, ni un líder carismático.
La formación
cristiana como obra de sinergia y comunión, bajo el lema de "dar a
luz" la fe. Este es el tema destacado por el Papa en su discurso de esta
mañana, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, durante la audiencia con
los participantes de la Tercera Asamblea Plenaria del Dicasterio para los
Laicos, la Familia y la Vida. La asamblea, que comenzó el 4 de febrero en la
Curia General de los Jesuitas en Roma, se centró en el tema “Hasta que
Cristo sea formado en vosotros", tomado de la Carta de San Pablo
a los Gálatas. León XIII retoma hoy este tema para destacar las
particularidades de un arte que, según afirma, debe situarse en una dinámica
que, incluso a través del dolor, lleve al discípulo a una unión vital con la
persona misma del Salvador.
No sólo la transmisión de una doctrina, sino el
ofrecimiento de vida.
El Papa señala
que, a veces, en la Iglesia, la figura del educador como «pedagogo» que
transmite instrucciones ha prevalecido sobre la del «padre». Precisa:
Nuestra
misión, sin embargo, es mucho más alta, por lo que no podemos quedarnos en
transmitir una doctrina, una observancia, una ética, sino que estamos llamados
a compartir lo que vivimos, con generosidad, amor sincero a las almas,
disponibilidad a sufrir por los demás, entrega sin reservas, como padres que se
sacrifican por el bien de sus hijos.
La dimensión comunitaria de la formación
Citando la Evangelii
Gaudium , León exalta la dimensión comunitaria de la
formación:
No es solo el
sacerdote, o un catequista, o un líder carismático, quien genera la fe, sino la
Iglesia, la Iglesia unida, viva, formada por familias, jóvenes, célibes,
personas consagradas, animada por la caridad y por tanto deseosa de ser
fecunda, de transmitir a todos, y especialmente a las nuevas generaciones, la
alegría y la plenitud de sentido que vive y experimenta.
Prevenir todas las formas de abuso de menores y
personas vulnerables
El discurso
del Papa incluyó directrices sobre cómo impulsar el compromiso de la Iglesia
con la formación, considerando que es un arte inamovible que "requiere
paciencia, escucha, guía y verificación". El camino a seguir es el del
grano de mostaza, en alusión a la capacidad de hacer fructificar incluso las
cosas más pequeñas, como lo experimentaron algunos santos a quienes el Papa
llama "gigantes del espíritu": San Ignacio de Loyola, San Felipe
Neri, San José de Calasanz, San Gaspar del Búfalo, San Juan Leonardi. También
recuerda el tratado de San Agustín, De catechizandis rudibus, que
puede ser una fuente de inspiración, y espera "fomentar caminos de vida
coherentes, atractivos y personales que conduzcan al Bautismo y a los
Sacramentos, o a su redescubrimiento"; ayudar a quienes emprenden un
camino de fe a desarrollar y fomentar una nueva forma de vida, que abarque
todos los aspectos de la existencia, privados y públicos, como el trabajo, las
relaciones y la vida cotidiana. En particular, añade:
Fomentar en
nuestras comunidades los aspectos educativos orientados al respeto de la vida
humana en todas sus etapas, particularmente aquellos que contribuyan a prevenir
toda forma de abuso a menores y personas vulnerables, así como al
acompañamiento y apoyo a las víctimas.


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