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    martes, 1 de septiembre de 2026

    En septiembre, León XIV invita a rezar "por el cuidado del agua"


    Para Vivir Mejor | Sebastián Sansón Ferrari

     


    En septiembre, León XIV invita a rezar "por el cuidado del agua"

     

    El Papa dedica su intención de oración de septiembre al cuidado del agua, en el inicio del Tiempo de la Creación. Invita a reconocer este recurso como un don de Dios y un derecho universal, y a promover una cultura de sobriedad, justicia y responsabilidad.

     

    El agua, fuente de vida y signo de esperanza, pero también un bien todavía inaccesible para millones de personas en el mundo. A ella dedica el Papa León XIV su intención de oración para el mes de septiembre de 2026, invitando a rezar «por el cuidado del agua» y a reconocerla como un don de Dios, un regalo universal y un derecho «sin fronteras».

     

    La intención coincide con el inicio del Tiempo de la Creación, que comienza este 1 de septiembre con la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación y se prolongará hasta el 4 de octubre, memoria de san Francisco de Asís, y en 2026 coincide con un aniversario especial: el octavo centenario de su tránsito. A través de la Red Mundial de Oración del Papa, el Pontífice llama a los fieles y a todas las personas de buena voluntad a custodiar este recurso esencial con gratitud, justicia y responsabilidad.

     

    En la oración que acompaña la intención mensual, León XIV se dirige al «Señor de la Vida» para dar gracias por el agua, «fuente de fecundidad, frescura y esperanza» y «símbolo de tu gracia y de tu amor que nos renueva por medio del Bautismo».

     

    Al mismo tiempo, el Papa pide perdón por haber convertido el agua «en mercancía», olvidando que es «un regalo universal, un derecho sin fronteras». Su mirada se dirige especialmente hacia quienes padecen las consecuencias de la escasez y la falta de acceso al agua potable: «tantos hermanos y hermanas que no tienen agua limpia, que caminan kilómetros para encontrarla, que enferman por su escasez».

     

    La plegaria concluye con una petición para que el Espíritu transforme a los creyentes en «peregrinos de lo esencial», capaces de vivir con sobriedad, denunciar el derroche y la contaminación y defender el derecho de cada persona «a beber sin miedo, sin desigualdad».

     

    Un bien esencial todavía inaccesible

    La intención del Papa se sitúa ante una realidad que continúa interpelando a la comunidad internacional. Millones de personas carecen aún de acceso seguro al agua potable y muchas dependen de fuentes superficiales sin tratar.

     

    Según el informe Progress on household drinking water, sanitation and hygiene 2000-2024, elaborado por el Programa Conjunto de Monitoreo de la Organización Mundial de la Salud y UNICEF y presentado en agosto de 2025, 2.100 millones de personas todavía no disponen de acceso seguro al agua potable.

     

    Aunque se han registrado avances durante los últimos años, el desafío sigue siendo enorme. El mismo informe advierte de que, para alcanzar el acceso universal de aquí a 2030, los países de bajos ingresos deberían progresar a un ritmo siete veces superior al actual.

     

    La falta de agua segura está estrechamente relacionada con las dificultades de acceso al saneamiento y a los servicios básicos de higiene. Según los datos de la OMS y UNICEF, miles de millones de personas continúan sin servicios de saneamiento gestionados de forma segura o sin instalaciones adecuadas para la higiene.

     

    Una situación que, más allá de las cifras, afecta directamente a la dignidad y a la vida de millones de seres humanos.

     

    «Nadie debería morir por su falta»

    «El agua es uno de los grandes elementos esenciales para la vida, y en el adecuado acceso a ella se juega también la dignidad de cada persona y la justicia entre los pueblos».

     

    Así lo afirma el padre Cristóbal Fones, SJ, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, al reflexionar sobre el sentido de la intención de septiembre.

     

    El sacerdote jesuita invita a contemplar la creación y a mirar «con los ojos de Dios» a quienes deben recorrer largas distancias para conseguir un poco de agua limpia. Pero esa mirada, subraya, debe traducirse también en acciones concretas de sobriedad, cuidado y solidaridad.

     

    «Nadie puede vivir sin agua, y nadie debería morir por su falta», afirma.

     

    En el inicio del Tiempo de la Creación

    La intención de oración del Papa se publica precisamente el día en que comienza la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación. La fecha, instituida por el Papa Francisco en 2015, abre también el Tiempo ecuménico de la Creación.

     

    Este año, el camino está marcado por el tema «Agua viva» y concluirá el 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís.

     

    En su mensaje para la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación, León XIV ha vuelto a llamar a la conversión del corazón y ha invitado a orientar hacia la vida aquello que ha sido utilizado para destruir.

     

    El Pontífice subraya así la necesidad de una relación renovada con la creación, en un mundo marcado por las guerras, la explotación de los recursos naturales y las consecuencias de una cultura que busca con frecuencia el beneficio inmediato.

     

    El tema elegido para el mensaje de este año se inspira en las palabras del profeta Isaías: «Forjarán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces» (Is 2,4), imagen que expresa la transformación de los instrumentos de destrucción en instrumentos de vida.

     

    Una preocupación presente en el magisterio

    El cuidado de la creación y el acceso al agua han ocupado un lugar destacado en el magisterio de los últimos Pontífices.

     

    En la encíclica Laudato si', el Papa Francisco advertía que «este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable», porque privarlos de ella significa negarles «el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable». La cuestión del agua está vinculada, por tanto, no solo a la protección del medio ambiente, sino también a la justicia social, a la paz y a la defensa de la dignidad humana.

     

    La intención de oración de septiembre retoma esta perspectiva y propone una conversión que comienza en el corazón, pero que debe reflejarse también en la vida cotidiana y en las decisiones personales y colectivas. Vivir con mayor sobriedad, evitar el derroche, reparar las fugas, no contaminar los ríos y las fuentes de agua y consumir de manera responsable son algunos de los gestos concretos que pueden contribuir al cuidado de este bien común.

     

    Custodiar un don para todos

    El agua no conoce fronteras. Su cuidado exige, por ello, una responsabilidad compartida.

     

    Desde la Red Mundial de Oración del Papa recuerdan que la Iglesia acompaña numerosas iniciativas destinadas a facilitar el acceso al agua potable y a los servicios sanitarios, especialmente en las zonas rurales y en las comunidades más vulnerables.

     

    La educación, la prevención de la contaminación, la promoción de la higiene y el apoyo a quienes viven en condiciones de mayor precariedad forman parte de este compromiso.

     

    La intención de León XIV para septiembre invita, en definitiva, a contemplar el agua no como una simple mercancía, sino como un don indispensable para la vida y como un bien que debe estar al alcance de todos. En este inicio del Tiempo de la Creación, la oración del Papa vuelve la mirada hacia una necesidad esencial y, al mismo tiempo, hacia una responsabilidad común: custodiar el agua para que nadie tenga que vivir con sed, enfermar por su falta o recorrer kilómetros para encontrar aquello que hace posible la vida.

     

    Vaticannews.va







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