Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
“No tengan miedo”
(Viernes
16 de octubre 2026. Vigésima octava semana tiempo ordinario, lecturas: Efesios
1,11-14; Salmo 32; Lucas 12,1-7)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios que escuchamos hoy nos presenta un mensaje muy necesario para
nuestra vida: “No tengan miedo”. Vivimos en un mundo donde muchas veces
tenemos miedo: miedo al futuro, a la enfermedad, a los problemas económicos,
a perder el trabajo, a la soledad, a lo que puedan decir de nosotros, e incluso
miedo a enfrentar las dificultades de cada día.
Pero
Jesús nos recuerda que el cristiano no está llamado a vivir dominado por el
miedo, sino sostenido por la confianza en Dios. No significa que nunca
tendremos dificultades, sino que, aun en medio de ellas, sabemos que Dios está
con nosotros.
1.
Primera lectura: Efesios 1,11-14: Dios nos ha elegido y nos ha dado su
herencia.
San
Pablo nos recuerda que en Cristo hemos sido destinados a ser herederos. Dios no
nos ha creado para vivir sin sentido. Nuestra vida tiene un destino y una
esperanza: pertenecemos a Dios.
El
apóstol también nos habla del Espíritu Santo, con el cual hemos sido sellados.
Ese sello significa que somos de Dios, que no estamos solos y que el Señor
acompaña nuestro camino.
Primer
elemento para nuestra vida: No tengamos miedo porque pertenecemos a Dios.
Cuando
una persona sabe que está en las manos de Dios, puede enfrentar las
dificultades de otra manera. Podemos decir: “Señor, no sé qué sucederá
mañana, pero sé que mi vida está en tus manos.”
Hay
situaciones que nosotros no podemos controlar. Pero podemos confiar en Aquel
que tiene nuestra vida en sus manos.
Segundo
elemento: Vivamos con esperanza. El cristiano no puede vivir pensando
solamente en los problemas presentes. Tenemos una herencia que viene de Dios.
Por eso, aunque hoy tengamos una cruz, sabemos que la cruz no es la última
palabra.
2.
Salmo 32:
“Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad”.
El
salmo nos recuerda que Dios mira desde el cielo y conoce el corazón de sus
hijos.
Esto
es muy importante: Dios nos conoce completamente. Conoce nuestras
preocupaciones, nuestras luchas, nuestras lágrimas y también nuestras alegrías.
A
veces pensamos: “Nadie comprende lo que estoy viviendo”. Pero Dios sí lo
sabe.
Tercer
elemento para nuestra vida: Dios conoce nuestra situación y no nos
abandona.
El
salmista nos invita a confiar: “Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro
auxilio y nuestro escudo.” ¡Qué hermosa imagen! Dios es nuestro auxilio y
nuestro escudo.
Un
escudo no evita que existan las batallas, pero protege al que lucha. De la
misma manera, Dios no nos promete una vida sin problemas, pero sí nos promete
su presencia en medio de ellos. Por eso, cuando llegue una dificultad, no
digamos inmediatamente: “No puedo más”. Digamos: “Señor, ayúdame. Tú
eres mi auxilio y mi escudo.”
3.
Evangelio: Lucas 12,1-7: “No tengan miedo”.
En
el Evangelio, Jesús habla a sus discípulos y les advierte sobre la hipocresía.
Les enseña que no deben vivir aparentando una cosa delante de Dios y otra
delante de los demás.
Jesús
quiere discípulos auténticos, sinceros y transparentes. Pero después les dice
algo fundamental: “No tengan miedo.”
Jesús
sabe que sus discípulos encontrarán dificultades. Sabe que habrá personas que
los rechazarán y que incluso podrán perseguirlos. Pero les dice que no deben
tener miedo.
4.
No tener miedo de vivir nuestra fe También nosotros
necesitamos escuchar hoy estas palabras.
-
No tengamos miedo de ser cristianos.
-
No tengamos miedo de rezar.
-
No tengamos miedo de ir a Misa.
-
No tengamos miedo de hablar de Dios.
-
No tengamos miedo de perdonar.
-
No tengamos miedo de hacer el bien.
-
No tengamos miedo de defender la verdad con
caridad.
-
No tengamos miedo de vivir según el Evangelio.
Muchas
veces nos preocupa demasiado lo que los demás piensan de nosotros. Jesús nos
dice que no debemos vivir esclavos de la opinión de los demás. Nuestra primera
preocupación debe ser agradar a Dios.
5.
“¿No se venden cinco gorriones por dos monedas?”
Jesús
utiliza un ejemplo muy sencillo. Habla de los gorriones, aparentemente pequeños
y sin mucho valor. Y dice: “Ni de uno solo se olvida Dios.” ¡Qué hermoso
mensaje!
Si
Dios no se olvida de un pequeño pájaro, mucho menos se olvida de nosotros, que
somos sus hijos. Por eso Jesús continúa: “Hasta los cabellos de su
cabeza están contados.” Esto significa que Dios conoce nuestra vida
profundamente. Conoce aquello que nadie conoce.
Cuarto
elemento para nuestra vida: Somos importantes para Dios. Tal vez
algunas personas no nos valoren. Tal vez alguien nos haya rechazado. Tal vez
pensemos que no somos importantes. Pero para Dios tenemos un valor inmenso.
6.
El miedo no debe gobernar nuestro corazón.
Hay
un miedo que puede ser bueno: el temor de alejarnos de Dios, de perder nuestra
amistad con Él, de vivir haciendo el mal.
Pero
hay otro miedo que nos paraliza: el miedo al futuro, a las personas, a las
dificultades y a lo que pueda suceder. Jesús quiere liberarnos de ese miedo.
Quinto
elemento:
No permitamos que el miedo gobierne nuestras decisiones. Cuando tenemos
que tomar una decisión, no debemos preguntarnos solamente: “¿Qué dirá la
gente?” Sino: “¿Qué quiere Dios de mí?” Cuando tenemos que afrontar
una dificultad: “¿Cómo puedo enfrentar esto con fe?” Cuando sufrimos:
“Señor, ayúdame a descubrir que no estoy solo.”
7.
El verdadero secreto: confiar en Dios.
Hermanos
y hermanas, el mensaje de hoy no es simplemente: “No tengan miedo”. Es
también: “Confíen en Dios.” Porque solamente podemos vencer el miedo cuando
ponemos nuestra vida en las manos del Señor.
-
La primera lectura nos dice que somos herederos y que hemos
recibido el Espíritu Santo.
-
El salmo nos recuerda que Dios es
nuestro auxilio y nuestro escudo.
-
Y el Evangelio nos presenta a Jesús
diciéndonos: “No tengan miedo.”
Las
tres lecturas nos llevan hacia una misma conclusión:
-
Dios nos ha escogido, Dios nos acompaña y Dios
cuida de nosotros.
-
Para llevar a nuestra vida
Podemos
quedarnos hoy con estos siete elementos:
-
No tengamos miedo porque pertenecemos a Dios.
-
Vivamos con esperanza, incluso en medio de las
dificultades.
-
Recordemos que Dios conoce nuestra vida y nuestras
necesidades.
-
Sepamos que somos importantes y valiosos para
Dios.
-
No permitamos que el miedo gobierne nuestras
decisiones.
-
Vivamos nuestra fe con sinceridad y sin
hipocresía.
-
Confiemos en Dios, porque Él es nuestro auxilio y
nuestro escudo.
Queridos
hermanos y hermanas:
Tal
vez hoy alguno de nosotros esté llevando un miedo dentro del corazón. Tal
vez sea un problema familiar, una enfermedad, una preocupación económica, una
situación de los hijos, una dificultad en el trabajo o una incertidumbre sobre
el futuro.
Hoy
Jesús nos mira y nos dice: “No tengas miedo.”
No
porque los problemas no existan, sino porque Dios está contigo en medio de
ellos.
Que
podamos salir de esta celebración con una confianza renovada y decir: “Señor,
pongo mi vida en tus manos. No sé qué traerá el mañana, pero sé que Tú estarás
conmigo. Por eso, no quiero vivir dominado por el miedo. Quiero vivir confiando
en Ti.” Amén.



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