Jóvenes | Lorena Leonardi
Hacia la Jornada Mundial de
la Juventud de 2027 en Seúl
Presentados
hoy, 24 de septiembre, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el logo y el
tema elegidos por el Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Juventud en
Corea: «Tengan coraje: ¡Yo he vencido al mundo!».
«Tengan valor:
¡Yo he vencido al mundo!». Este es el tema elegido por el Papa Francisco para
la 41ª Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Seúl en 2027. Lo ha
anunciado hoy, 24 de septiembre, en una conferencia en la Oficina de Prensa de
la Santa Sede, el cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los
Laicos, la Familia y la Vida, que promueve la JMJ en colaboración con los
comités organizadores locales. El versículo, tomado del Evangelio de Juan,
pertenece al llamado «discurso de despedida», en el que Jesús prepara a los
discípulos a vivir el misterio de la pasión y de la muerte, en la certeza de la
resurrección.
Tierra de mártires
El Prefecto
abrió su discurso subrayando cómo, después de Manila en 1995, la JMJ vuelve a
Asia, a una tierra que es un «mosaico» de culturas, lenguas, creencias y
tradiciones, donde los católicos constituyen el 11% de la población y
representan a una Iglesia ciertamente minoritaria, pero «llena de vitalidad y
de iniciativas de todo tipo» y «enriquecida por el testimonio heroico de tantos
mártires» de los que «todavía emana una luz muy fuerte de fe y de esperanza».
Las oportunidades de la JMJ
La Jornada
Mundial de la Juventud, prosiguió Farrell, presenta tres oportunidades: en
primer lugar, es una ocasión para todos los jóvenes de un «redescubrimiento
general de la belleza de la vida cristiana», que puede ser entonces «el terreno
fértil para el florecimiento de muchas vocaciones, al matrimonio o al
sacerdocio y a la vida consagrada», en beneficio de la Iglesia en Corea, del
continente asiático y de la Iglesia universal. En segundo lugar, la apertura
natural de Asia a la coexistencia de las culturas, al diálogo y a la
complementariedad, será, según el Cardenal, «de gran ayuda a los jóvenes
peregrinos en su camino de formación para convertirse en los mensajeros de paz
del futuro, en un mundo tan desgarrado por los conflictos y los contrastes». Por
último, el dinámico contexto asiático llevará a los jóvenes a reflexionar sobre
el diálogo entre fe y modernidad: si la crisis climática, las desigualdades
económicas, la revolución digital y la pérdida de sentido son las señas de
identidad de las sociedades más desarrolladas, los jóvenes se verán estimulados
a aportar su contribución personal para que la cultura contemporánea sea
fermentada y transformada por el Evangelio.
El camino temático
El Cardenal
trazó a continuación un recorrido temático que desde Lisboa, sede de la
anterior JMJ, acompaña todo el camino hasta Seúl: la invitación lanzada con
ocasión del evento en Portugal a «levantarse y ponerse en camino» marca los
momentos de una peregrinación interior que se detiene el próximo 24 de
noviembre, solemnidad de Cristo Rey, en la habitual Jornada Mundial de la
Juventud en las Iglesias particulares, sobre el tema «Los que esperan en el
Señor, caminan sin cansarse» (cf. Is 40,31). En la misma fecha, durante la misa
en la basílica de San Pedro, tendrá lugar el tradicional paso de los símbolos
de la JMJ, la Cruz de los jóvenes y el icono de María Salus Populi Romani, para
marcar el inicio oficial de la preparación espiritual de la Iglesia coreana
para la cita de 2027. La Cruz -que es peregrina pero también jubilar, ya que
fue confiada por San Juan Pablo II a los jóvenes al final del Año Santo de la
Redención en 1984- será así llevada a Asia, acompañada del icono mariano. En el
Año Jubilar de 2025, en el que los jóvenes están llamados a ser peregrinos de
la esperanza en Roma, el tema de la 40ª JMJ elegido por el Santo Padre es
«Vosotros también dais testimonio, porque estáis conmigo» (Jn 15,27). Tomado
también del «discurso de despedida» de Jesús, el versículo es el puente hacia
Seúl, donde «los jóvenes», espera el cardenal, «podrán encontrarse con el
sucesor de Pedro para dar testimonio valiente de Cristo».
Un viaje colectivo para misioneros valientes
La historia de
Corea y los periodos de persecución, pero sobre todo la fuerza de los primeros
creyentes, que recibieron las semillas del Evangelio sin ayuda de misioneros,
centraron el discurso de Peter Soon-taick Chung, Arzobispo de Seúl y Presidente
del comité organizador local. El de Corea, explicó, será «un viaje
significativo en el que los jóvenes, unidos a Jesucristo, reflexionarán y
debatirán sobre los desafíos e injusticias modernos a los que se enfrentan» y
una «celebración» que «permitirá a todos experimentar la cultura vibrante y
enérgica creada por los jóvenes coreanos». A través de este «viaje colectivo»,
añadió el arzobispo, los peregrinos de la JMJ se convertirán en «valientes
misioneros», inspirados a vivir la alegría del Evangelio que han encontrado.
El logotipo, entre el cielo y la tierra
Durante la
rueda de prensa también se presentó el logotipo de la Jornada Mundial de la
Juventud de Seúl, una cruz inspirada en el arte tradicional coreano formada por
dos pinceladas, una hacia arriba y otra hacia abajo, que simbolizan el vínculo
entre el cielo y la tierra, y el cumplimiento de la voluntad de Dios. Explicó
los detalles, ayudado por un vídeo, monseñor Paul Kyung-sang Lee, obispo
auxiliar de Seúl y coordinador general de la JMJ: el azul y el rojo -los
colores de la bandera coreana- recuerdan respectivamente la vitalidad de la
juventud y la sangre de los mártires, una referencia al tema del coraje,
mientras que el amarillo que brilla detrás de la cruz representa a Cristo «Luz
del mundo».
Iniciativas en Corea
A
continuación, el prelado dio a conocer una serie de iniciativas y preparativos
para la Jornada Mundial de la Juventud, como una campaña para ofrecer mil
millones de rosarios, encuentros para jóvenes en 19 decanatos de la diócesis y
los Premios Misterio de la Vida para animar a jóvenes estudiosos de la
espiritualidad cristiana a compartir sus aportaciones académicas con la Iglesia
universal. Por último, el coordinador general de la Jornada anunció que mil
jóvenes peregrinos participarán en el Año Jubilar de la Juventud.
La experiencia de una joven coreana
Por último,
Kim Suji Gabriella, una joven coreana que trabaja en el campo del marketing y
la sostenibilidad, compartió su experiencia: «Después de vivir la Jornada
Mundial de la Juventud en Cracovia en 2016, tuve el honor de participar en el
Sínodo itinerante con jóvenes en Roma en 2017 como delegada coreana. Esta
valiosa experiencia de conocer e interactuar con el Papa y los jóvenes alimentó
mi compromiso de servir a la Iglesia.» La joven, que comenzó su servicio como
catequista, relata cómo la pandemia ha dispersado el rebaño, pero dice tener
confianza: «A través de la JMJ de Seúl 2027, forjaremos un camino de unidad,
esperanza, coraje y pasión, acogiendo a personas de todos los ámbitos de la
vida, no solo a creyentes católicos, para caminar juntos en armonía».
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