Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
“El Señor que perdona y confía una misión: del juicio humano al amor que apacienta”
(Viernes
22 mayo 2026, lecturas Hechos 25, 13-21. Salmo 102,1-20. Juan 21,15-19)
Queridos
hermanos y hermanas:
Siguiendo
el orden de las lecturas, podemos descubrir un mensaje muy claro para nuestra
vida cristiana.
1.
Primera lectura: Hechos 25, 13-21. En este pasaje del libro
de los Hechos de los Apóstoles, vemos a Pablo acusado ante las autoridades. Los
jefes judíos lo acusan, Festo no entiende bien el caso, y toda gira en torno a
una gran verdad: Pablo anuncia que Jesús murió, pero está vivo.
Elementos
fundamentales:
-
Juicios humanos: Pablo es juzgado por los
hombres.
-
Confusión e incomprensión: Las
autoridades no comprenden la fe en la Resurrección.
-
La verdad central: Jesús está vivo.
-
Fidelidad en medio de pruebas: Pablo no
renuncia a su fe, aunque esté preso.
Para
nuestra vida: Muchas veces también nosotros somos “juzgados” o
incomprendidos por vivir nuestra fe. Pero lo importante es mantenernos firmes:
Cristo vive, y esa es nuestra esperanza.
2.
Salmo 102 (103): “El Señor es compasivo y misericordioso”. El salmo nos
cambia el ambiente. Si en la primera lectura vemos juicio humano, aquí
contemplamos el corazón misericordioso de Dios.
Elementos
fundamentales:
-
Dios perdona todas nuestras culpas.
-
Él es lento a la ira y rico en misericordia.
-
No nos trata como merecen nuestros pecados.
-
Su amor es más grande que nuestras faltas.
Para
la gente sencilla:
Dios
no es un juez severo que busca castigarnos; es un Padre que perdona, levanta y
abraza. Aunque los hombres juzguen, Dios siempre mira con misericordia.
3.
Evangelio: Juan 21, 15-19. Aquí encontramos uno de los momentos más
conmovedores del Evangelio. Después de haber negado a Jesús, Pedro se encuentra
con el Señor resucitado.
Evangelio
según San Juan nos presenta este diálogo lleno de amor: Jesús no le
pregunta: “¿Por qué me negaste?” Le pregunta: “¿Me amas?”
Elementos
fundamentales:
-
Tres preguntas de amor, que reparan las tres
negaciones.
-
Jesús no humilla, sino que restaura.
-
El amor es más importante que el pecado pasado.
-
A quien ama, Jesús le da una misión: “Apacienta
mis ovejas”.
-
Seguir a Cristo implica entrega y, a veces,
sacrificio.
Para
nuestra vida:
-
Todos hemos fallado como Pedro.
-
Jesús no nos define por nuestros errores.
-
Nos pregunta hoy: “¿Me amas?”
Si
lo amamos, debemos cuidar a los demás: en la familia, en la comunidad, en el
trabajo.
Mensaje
central para la homilía.
-
Los hombres pueden juzgar (como a
Pablo).
-
Dios siempre es misericordioso (como canta
el salmo).
-
Jesús no nos condena, nos pregunta si lo amamos y
nos da una misión (como a Pedro). El cristiano no vive para
defenderse de los juicios humanos, sino para responder al amor de Cristo.
Aplicación
sencilla para el pueblo
-
No tener miedo cuando nos critiquen por la fe.
-
Confiar en la misericordia de Dios.
-
Amar a Jesús de verdad.
-
Demostrar ese amor sirviendo a los demás.
Queridos
hermanos y hermanas, hoy el Señor no nos pregunta cuánto sabemos, ni cuántos
errores hemos cometido. Nos pregunta algo más sencillo y más profundo:
-
¿Me amas?
-
Y si respondemos que sí, Él nos dirá: “Cuida a mis
ovejas… Sígueme.”


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...