Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
“El Ayuno que yo quiero”
(Viernes
20 de febrero, después de ceniza, lecturas: Is 58,1-9ª; Sal 50; Mt 9,14-15)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Palabra de Dios nos presenta un tema muy claro y actual: “El ayuno que yo
quiero”. No se trata solo de dejar de comer, sino de vivir un ayuno que
transforme el corazón y la vida. Vamos a recorrer las lecturas en el orden en
que la Iglesia nos las propone:
1.
Primera lectura: Libro de Isaías 58,1-9ª. El profeta Isaías habla
con fuerza al pueblo. Ellos ayunaban, hacían sacrificios y oraciones, pero
seguían cometiendo injusticias, peleando, explotando a los pobres.
Y
Dios les dice claramente: “El ayuno que yo quiero es este: romper las
cadenas injustas, compartir el pan con el hambriento, vestir al desnudo, no
desentenderte de tu hermano.”
Aquí
encontramos el primer elemento:
✅ El verdadero ayuno agrada
a Dios cuando va unido a la justicia y a la caridad.
✅ No basta con prácticas
externas; Dios quiere un corazón solidario.
✅ El ayuno auténtico
libera, no oprime.
Dios
no rechaza el ayuno, pero sí rechaza la hipocresía. El ayuno verdadero nos hace
más humanos y más hermanos.
2.
Salmo 50 (51). El salmo nos ayuda a comprender la raíz del ayuno verdadero.
El salmista clama: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro.”
Aquí
aparece el segundo elemento:
✅ El ayuno comienza en el
corazón.
✅ Dios no quiere
sacrificios vacíos, sino un espíritu contrito y humilde.
✅ La conversión interior es
lo más importante.
Podemos
dejar de comer, pero si no cambiamos el corazón, no hemos entendido nada. El
ayuno verdadero es reconocer nuestras faltas y volver a Dios.
3.
Evangelio: Evangelio según San Mateo 9,14-15. En el Evangelio, preguntan
a Jesús por qué sus discípulos no ayunan. Y Él responde con una imagen hermosa:
“¿Acaso
pueden estar tristes los invitados a la boda mientras el esposo está con
ellos?”
Jesús
se presenta como el Esposo. Mientras Él está presente, hay alegría. Pero
también anuncia que llegará el momento en que ayunarán.
Aquí
encontramos el tercer elemento:
✅ El ayuno cristiano tiene
sentido cuando nace del amor a Cristo.
✅ No es tristeza sin
sentido, es preparación y unión con Jesús.
✅ Ayunamos porque queremos
que Cristo ocupe el primer lugar en nuestra vida.
El
ayuno no es un castigo; es un acto de amor. Es decirle al Señor: “Tú eres
más importante que todo”.
Conclusión.
Queridos
hermanos y hermanas, el ayuno que Dios quiere:
-
Es un ayuno que practica la justicia y la caridad.
-
Es un ayuno que nace de un corazón arrepentido.
-
Es un ayuno que se vive por amor a Cristo.
Que
en este tiempo aprendamos a ayunar de la mentira, del orgullo, de la
indiferencia. Que ayunemos del egoísmo y compartamos con quien necesita.
Entonces
sí, como dice el profeta, “tu luz brillará como la aurora” y el Señor escuchará
nuestro clamor.
Que
el Señor nos conceda vivir el verdadero ayuno que Él quiere. Amén.


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