• Noticias

    miércoles, 4 de marzo de 2026

    El suspiro de Dios: ¡Estar contento con Dios!


    Meditaciones | Sandy Yanilda Fermín

     


    El suspiro de Dios: ¡Estar contento con Dios!

     

    Cuando apenas comenzaba la mañana y despertábamos del susurro del silencio de la noche, me hicieron una pregunta, de esas que no se van tan fácil de tu recuerdo, una pregunta curiosa y a la vez motivadora, como si fuera una aurora. 

     

    La pregunta fue: ¿Estás contenta con Dios? Y no respondí de inmediato, solo suspiré y en ese suspiro todavía un tanto dormida, como la primera luz del día, entendí que no todas las respuestas necesitan palabras. Algunas se dicen desde la confianza, desde lo más hondo de nuestro ser.

     

    Luego mientras las horas transcurrían, me respondí: ¿Cómo no estar contenta con Dios, si él es y ha sido mi providencia? Aunque muchas cosas no han sido fáciles, muchos sueños no se habían cumplido como lo imaginé, en medio de esa espera, he podido reconocer la mano poderosa de un Dios cercano junto a mí y a mi familia.

     

    En mis sueños, Dios ha provisto según su gracia y su voluntad. A veces de manera visible, otras veces en silencio, pero siempre a su tiempo. Estoy muy contenta con Dios porque en este momento de mi vida necesitaba recordar que el Señor es quien provee y que todo, absolutamente todo, está en sus manos.

     

    Estar contenta con Dios, no significa vivir sin preguntas, sino en oración constante, sabiendo que cuando las preguntas aparecen, es mirar atrás y descubrir que, aun en el desierto de nuestras vidas, nunca nos faltara lo necesario para ese día.

     

    Su providencia no siempre llega como un milagro evidente; muchas veces llega en forma de personas, como fuerza sobrenatural que aparecieron cuando ni siquiera lo imaginábamos, simplemente su bendición y su gloria en tiempo perfecto cayendo sobre nosotros.

     

    He comprendido también que mis sueños importan. Han sido semillas que Dios mismo permitió que nacieran en mí, aun cuando por momentos parecían detenidas, ocultas o rodeadas de incertidumbre. Ninguna oración ha sido ignorada y mucho menos ninguno de mis suspiros ha pasado desapercibido. ¡Dios me escucho!, incluso cuando ya no me quedaban palabras, cuando se desgarraba el alma, contar con hermanos que cuidaron de mi fe y mi vocación, no tiene precio.

     

    Hay etapas en las que el usa las circunstancias, incluso las más difíciles para glorificarse, porque el conoce nuestro corazón y a veces, lo que parece un retroceso, es en realidad una forma para confiar más profundo, para orar más, para hacer ayunos, para dar rodillas y rendirnos a sus pies, no por derrota, sino porque sabemos que, en el siguiente paso de fe, él va delante de nosotros, cuidando nuestros pasos.

     

    Y de repente, en ese desierto, algo cambia, sin darnos cuenta. Lo que estaba estancado comienza a encaminarse. Proyectos que no avanzaban empiezan a moverse. Puertas que parecían cerradas, se abren de una manera sorprendente. Personas comienzan a alejarse, con suavidad, el Espíritu Santo va mostrando y quitando lo que impide la bendición, para que lo nuevo florezca con amor.

     

    Todo llega cuando el corazón está listo para recibirlo. Dios no solo trabaja en lo que espero, sino en quién me estoy convirtiendo en medio de la espera. Por eso puedo decir, con serenidad y verdad, que estoy contenta con Dios y mucho.

     

    Estamos iniciando un tiempo de desierto interior. Quizá esta sea la pregunta que necesitamos hacernos en silencio. Tal vez esta pregunta no sea solo mía. Quizá también sea un llamado para ti, especialmente en este tiempo en que Dios nos llama a volver al corazón.

     

    Y entonces la pregunta persiste y que cada uno responda en el silencio de su interior: ¿Estás contento, contenta con Dios?






    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...

    Para Vivir Mejor


    Entradas Recientes



    La Familia


    Amigo del Hogar | Revista

    Orientada esencialmente a la familia desde una visión humano-cristiana, la Revista Amigo del Hogar nace en el año 1942, como obra evangelizadora de los Misioneros del Sagrado Corazón (MSC).

    ¿Quiénes Somos?

    Somos una comunidad religiosa fundada por el P. Julio Chevalier en el año 1854, en Issoudun, Francia. El proyecto al que buscamos ser fieles es, desde el Corazón misericordioso de Jesús, anunciar el amor de Dios al mundo.

    Temas de Salud


    Entradas populares