Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
¿Qué pasa después de la muerte?
(Jueves
5 marzo 2026, lecturas para hoy: Jr 17,5-10; Sal 1; Lc 16,19-31)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre un tema muy serio e
importante: ¿qué pasa después de la muerte? Las lecturas nos recuerdan que
nuestra vida en la tierra tiene consecuencias eternas. Lo que vivimos aquí
prepara nuestro destino definitivo.
1.
Primera lectura: (Jr 17,5-10) – ¿En quién ponemos nuestra confianza?
El
profeta Jeremías nos presenta dos caminos:
-
Maldito el hombre que confía solo en sí mismo, que
se olvida de Dios. Es como un árbol en el desierto: seco, sin vida, sin fruto.
-
Bendito el hombre que confía en el Señor, que pone
su esperanza en Dios. Es como un árbol junto al agua: siempre verde y dando
fruto.
Enseñanza
para nosotros:
-
La vida no se sostiene solo con dinero, poder o
seguridad humana.
-
Cuando una persona vive sin Dios, su corazón se
seca.
- Dios conoce lo más profundo del corazón y a cada uno le dará según sus obras.
2.
Salmo 1 – Dos estilos de vida.
El
salmo vuelve a repetir esta misma enseñanza:
-
El justo es como un árbol plantado junto al agua,
que da fruto a su tiempo.
-
El malvado es como paja que se lleva el viento.
Mensaje
sencillo:
-
La vida del justo tiene raíces en Dios.
-
El que vive lejos de Dios no tiene fundamento
firme.
-
Al final, Dios distingue el camino del justo y el
camino del malvado.
3.
Evangelio: (Lc 16,19-31) – El rico y el pobre Lázaro. Jesús nos
presenta una parábola muy clara.
Había:
-
Un hombre rico, que vivía en lujo y banquetes.
-
Un pobre llamado Lázaro, que sufría hambre y
abandono a la puerta del rico.
El problema
del rico no fue solo tener dinero, sino no tener corazón para el pobre.
Después
de la muerte ocurre un cambio radical:
-
Lázaro es consolado.
-
El rico sufre.
Jesús
nos enseña varias cosas muy importantes:
-
La vida no termina con la muerte.
-
Después de esta vida viene el juicio de Dios.
-
Dios ve el sufrimiento de los pobres.
-
Nada de lo que pasa en esta vida queda olvidado.
-
La indiferencia también es pecado.
-
El rico no maltrató a Lázaro, pero lo ignoró.
-
Después de la muerte ya no hay oportunidad de
cambiar.
-
El tiempo para convertirnos es ahora.
-
Dios ya nos ha dado su palabra para guiarnos.
Como
dice Abraham: “Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen”.
4.
Enseñanza para nuestra vida
Esta
Palabra nos invita a preguntarnos:
-
¿En quién estoy poniendo mi confianza: en Dios o
solo en las cosas de este mundo?
-
¿Tengo un corazón sensible al sufrimiento de los
demás?
-
¿Estoy viviendo de manera que me prepare para la
vida eterna?
La
vida es corta, pero la eternidad es para siempre.
Conclusión:
Queridos
hermanos y hermanas, Jesús hoy nos recuerda algo muy serio: nuestra vida
presente decide nuestro destino eterno.
Por
eso:
-
confiemos en Dios,
-
vivamos con un corazón solidario,
-
y aprovechemos el tiempo que Dios nos da para
hacer el bien.
Así,
cuando llegue el momento de nuestra partida, podremos entrar en la alegría y el
consuelo que Dios tiene preparado para los que le aman.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...