Nuestra Fe | P. Ciprián Hilario, msc
El seguimiento a Jesús
(Domingo
7 de junio 2026. Décimo domingo Tiempo Ordinario, lecturas: Oseas 6,3-7 Salmo
49,1.8.12-13.14-15. Romanos 4,18-25. San Mateo 9,9-13)
Queridos
hermanos y hermanas:
En
este décimo domingo del tiempo ordinario, la Palabra de Dios nos invita a
reflexionar sobre el seguimiento a Jesús. Las lecturas nos muestran que seguir
al Señor no consiste solamente en prácticas externas, sino en una verdadera
conversión del corazón, una fe confiada y una respuesta generosa a su llamada.
1.
«Esforcémonos por conocer al Señor» (Oseas 6,3-7)
-
El profeta Oseas nos presenta el primer paso del seguimiento: buscar
sinceramente a Dios.
-
Seguir a Jesús implica conocerlo cada día más mediante la oración y su Palabra.
-
Dios no quiere una fe superficial que dura solo un momento.
-
El Señor denuncia una religiosidad vacía que se queda en apariencias.
«Misericordia
quiero y no sacrificios»: Dios prefiere un corazón compasivo antes que
muchos actos externos sin amor.
El
verdadero discípulo practica la misericordia con su familia, vecinos y hermanos
necesitados.
2.
«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza» (Salmo 49)
El
salmo continúa la misma enseñanza.
-
Dios no necesita nuestras cosas materiales; todo
le pertenece.
-
La mejor ofrenda es un corazón agradecido.
-
El discípulo reconoce los beneficios recibidos del
Señor.
-
La oración de alabanza fortalece nuestra relación
con Dios.
- En las dificultades, el creyente invoca al Señor con confianza y experimenta su
auxilio.
3.
Abraham creyó contra toda esperanza (Romanos 4,18-25).
San
Pablo nos presenta a Abraham como modelo de fe para todo seguidor de Cristo.
-
Seguir a Jesús exige confiar incluso cuando las
circunstancias parecen imposibles.
-
Abraham no se dejó vencer por el desánimo.
-
Su fe se apoyó en el poder de Dios y no en sus
propias fuerzas.
-
El discípulo sabe esperar los tiempos de Dios.
-
La fe auténtica produce perseverancia y fidelidad.
Así
como Abraham creyó, también nosotros estamos llamados a creer en Cristo
resucitado.
4.
«Sígueme» (Mateo 9,9-13).
En
el Evangelio encontramos el corazón del mensaje de hoy.
-
Jesús llama a Mateo mientras está sentado en la
mesa de impuestos.
-
La llamada de Dios puede llegar en cualquier
momento y lugar.
-
Mateo responde inmediatamente: se levanta y sigue
a Jesús.
-
El seguimiento exige dejar atrás aquello que nos
impide caminar con el Señor.
-
Jesús no vino a buscar a los perfectos, sino a los
pecadores.
-
Nadie debe sentirse excluido de la misericordia de
Dios.
-
El discípulo auténtico no juzga a los demás, sino
que los acerca a Cristo.
-
La comunidad cristiana debe ser un lugar de
acogida, perdón y esperanza.
Aplicación
para nuestra vida hoy
-
Buscar a Dios con sinceridad y no solo por
costumbre.
-
Practicar la misericordia en nuestras relaciones
diarias.
-
Cultivar una actitud constante de agradecimiento.
-
Mantener la fe en medio de las pruebas.
-
Escuchar la voz de Jesús que sigue llamándonos.
-
Levantarnos de nuestras comodidades para seguirlo.
-
Acoger a quienes se sienten alejados de Dios.
-
Convertirnos en discípulos y misioneros de la
misericordia.
Queridos
hermanos y hermanas, la llamada que Jesús hizo a Mateo sigue resonando hoy en
nuestros corazones: «Sígueme». Que, como Mateo, tengamos la valentía de
levantarnos, dejar lo que nos aparta del Señor y caminar con Él cada día,
viviendo la misericordia, la fe y el amor. Amén.


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