Meditación | P. Ciprián Hilario, msc
El cristiano: ser sal y luz del mundo
(Domingo
8 febrero 2026, lecturas: IsaÃas 58,7-10; Salmo 111; 1 Corintios 2,1-5; Mateo
5,13-16)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios de este domingo nos presenta una misión clara y exigente: el cristiano
está llamado a ser sal y luz del mundo. No es una invitación opcional, sino una
vocación que nace del bautismo.
Elementos
esenciales para la homilÃa
1.-
Ser luz comienza con la caridad concreta (IsaÃas)
El
profeta nos recuerda que la fe verdadera no es solo oración o culto, sino amor
hecho obras:
-
Compartir el pan con el hambriento
-
Acoger al pobre
-
Vestir al desnudo
-
Cuando vivimos asÃ, dice IsaÃas, “tu luz brillará como la aurora”.
2.-
La luz nace de la justicia y la misericordia (Salmo 111)
El
justo es descrito como quien es compasivo, generoso y solidario. La luz del
creyente no es brillo personal, sino reflejo del amor de Dios.
3.-
No brilla quien confÃa en sà mismo (San Pablo)
Pablo
recuerda que su predicación no se apoyó en sabidurÃa humana, sino en el poder
de Dios. Ser luz no significa protagonismo, sino dejar que Dios actúe a través
de nuestra debilidad.
4.-
La sal da sabor y preserva
Jesús
dice: “Ustedes son la sal de la tierra”. La sal da sabor y evita la
corrupción. El cristiano está llamado a dar sabor evangélico al mundo y a
impedir que la sociedad se corrompa por la injusticia y la indiferencia.
5.-
La luz no se esconde
“No
se enciende una lámpara para ponerla debajo de la mesa”. La fe no puede vivirse
en secreto. Está llamada a manifestarse en la vida diaria, en la familia, el
trabajo, la comunidad.
6.-
Las obras hacen visible la fe
Jesús
lo dice claramente: “Que vean sus buenas obras”. No para buscar
aplausos, sino para que otros descubran a Dios a través de nuestra vida.
7.-
El riesgo de perder el sabor
Jesús
advierte que la sal puede volverse insÃpida. El cristiano pierde sabor
cuando:
-
vive una fe superficial
-
se acomoda al mundo
-
deja de amar y servir.
Aplicación
a nuestra vida hoy
8.-
El mundo necesita cristianos que iluminen:
-
en medio de la violencia, con paz
-
en medio del egoÃsmo, con solidaridad
-
en medio de la oscuridad, con esperanza.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, Jesús nos confÃa una misión hermosa: ser sal y luz. No
tengamos miedo de vivir nuestra fe con coherencia. Que nuestras obras iluminen
y ayuden a otros a descubrir el amor de Dios.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...