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    martes, 20 de enero de 2026

    María, modelo del bautizado


    Nuestra Fe | P. Ciprián Hilario, msc

     


    María, modelo del bautizado

    (Homilía Fiesta de la Virgen de la Altagracia 21 de enero 2026 sobre las lecturas de Isaías 7,10-15, el Magníficat de Lucas 1,46-55, Gálatas 4,1-7 y Lucas 1,26-38)

     

    Queridos hermanos y hermanas:

    En esta hermosa fiesta de la Virgen de la Altagracia, patrona de la República Dominicana, nos reunimos para celebrar el don de María como nuestra Madre espiritual y modelo de fe. Hoy, las lecturas nos invitan a contemplar a María no solo como la Madre de Dios, sino como el ejemplo perfecto para nosotros, los bautizados, que hemos sido llamados a vivir en la libertad de los hijos de Dios. Partiendo del tema "María, modelo de los bautizados", y meditando en las lecturas de Isaías 7,10-15, el Magníficat de Lucas 1,46-55, Gálatas 4,1-7 y Lucas 1,26-38, les señalo 10 elementos clave que iluminan nuestra vida cristiana. Estos elementos nos ayudan a imitar a María en su entrega total a la voluntad divina, especialmente en un día como hoy, donde invocamos su intercesión para que, como en Altagracia, ilumine nuestro camino con su gracia.

     

    1.- La fe en la promesa divina (Isaías 7,10-15): Así como el profeta anuncia el signo de la virgen que concebirá al Emanuel, "Dios con nosotros", María nos modela la fe de los bautizados al creer en la promesa de Dios antes de verla cumplida. En la fiesta de Altagracia, recordamos que nuestra fe bautismal nos une a esta promesa: Dios está con nosotros en las dificultades cotidianas de nuestra nación y familias.

     

    2.- La humildad ante el signo de Dios (Isaías 7,10-15): Acaz rechaza pedir un signo por orgullo, pero María, en contraste, acoge humildemente el anuncio del ángel. Como bautizados, somos llamados a no rechazar los signos de Dios en nuestra vida, sino a recibirlos con la sencillez de María, patrona de nuestra tierra dominicana, que nos enseña a confiar sin medir el costo.

     

    3.- El Magníficat como alabanza bautismal (Salmo Lucas 1,46-55): María proclama: "Proclama mi alma la grandeza del Señor", elevando su espíritu en gratitud. Para los bautizados, este cántico es un modelo de oración diaria: alabar a Dios por su misericordia, especialmente en la fiesta de Altagracia, donde María nos invita a cantar con alegría las maravillas que Él obra en nuestra historia personal y colectiva.

     


    4.- La opción de Dios por los humildes (Salmo Lucas 1,46-55): En el Magníficat, María dice que Dios "ha mirado la humildad de su sierva" y derriba a los poderosos. Como bautizados, somos llamados a imitar esta humildad, reconociendo que nuestra dignidad viene de Dios, no del mundo. En Altagracia, Virgen nuestra, nos recuerda que los pobres y sencillos de nuestra sociedad son los preferidos de Dios.

     

    5.- La adopción filial por Cristo (Gálatas 4,1-7): Pablo nos dice que, al venir Cristo, pasamos de esclavos a hijos, recibiendo el Espíritu que clama "Abbá, Padre". María, al acoger al Hijo de Dios, se convierte en la primera hija adoptiva plena. Para nosotros, bautizados en Cristo, ella es modelo de esa libertad: en esta fiesta, pidámosle que nos ayude a vivir como hijos amados, libres de todo temor.

     

    6.- El envío del Espíritu como gracia bautismal (Gálatas 4,1-7): El Espíritu de Dios nos hace herederos, enviando a su Hijo nacido de mujer. María, llena del Espíritu en la Anunciación, nos muestra cómo el bautismo nos unge con ese mismo Espíritu. En la devoción a la Altagracia, invocamos esa gracia para que el Espíritu nos impulse a ser testigos de la filiación divina en nuestras comunidades dominicanas.

     

    7.- El fiat de María como respuesta bautismal (Lucas 1,26-38): Ante el ángel, María responde: "Hágase en mí según tu palabra". Este "sí" es el modelo perfecto para los bautizados, que en el bautismo dijimos "sí" a Dios. En la fiesta de hoy, la Virgen de la Altagracia nos anima a renovar ese fiat en nuestras decisiones diarias, confiando en que nada es imposible para Dios.

     

    8.- La virginidad espiritual de los bautizados (Lucas 1,26-38): El ángel saluda a María como "llena de gracia", virgen que concebirá por obra del Espíritu. Nosotros, bautizados, somos llamados a una virginidad del corazón: pureza en el amor y entrega total a Dios. María, nuestra patrona, intercede por nosotros para que, como ella, seamos fecundos en santidad, incluso en medio de las tentaciones del mundo.

     

    9.- La intercesión materna de María (Lucas 1,26-38 y Salmo Lucas 1,46-55): En la Anunciación y el Magníficat, María se pone al servicio de Dios y de su pueblo. Como bautizados, somos invitados a imitar su rol intercesor, orando por los demás. En esta fiesta de la Altagracia, que llegó como un milagro a nuestra isla, nos enseña a ser mediadores de gracia, llevando la luz de Cristo a los necesitados de nuestra patria.

     


    10.- La maternidad espiritual para la Iglesia (todas las lecturas): Desde la promesa de Isaías hasta la filiación en Gálatas y la Anunciación, María engendra al Salvador y, con él, a la Iglesia. Para los bautizados, ella es la Madre que nos modela en la misión evangelizadora. Hoy, en la solemnidad de la Virgen de la Altagracia, renovemos nuestra consagración a ella, para que, como hijos bautizados, demos frutos de santidad en nuestra sociedad dominicana, proclamando siempre: "Hágase en nosotros según tu palabra".

     

    Queridos hermanos y hermanas, que la Virgen de la Altagracia, modelo suprema de los bautizados, nos guíe en esta Eucaristía para vivir con fe, humildad y libertad el don de nuestro bautismo. ¡Que Dios los bendiga! Amén.







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