Nuestra Fe | P. Ciprián Hilario, msc
María, modelo del bautizado
(Homilía
Fiesta de la Virgen de la Altagracia 21 de enero 2026 sobre las lecturas de
Isaías 7,10-15, el Magníficat de Lucas 1,46-55, Gálatas 4,1-7 y Lucas 1,26-38)
Queridos
hermanos y hermanas:
En
esta hermosa fiesta de la Virgen de la Altagracia, patrona de la República
Dominicana, nos reunimos para celebrar el don de María como nuestra Madre
espiritual y modelo de fe. Hoy, las lecturas nos invitan a contemplar a
María no solo como la Madre de Dios, sino como el ejemplo perfecto para
nosotros, los bautizados, que hemos sido llamados a vivir en la libertad de los
hijos de Dios. Partiendo del tema "María, modelo de los
bautizados", y meditando en las lecturas de Isaías 7,10-15, el
Magníficat de Lucas 1,46-55, Gálatas 4,1-7 y Lucas 1,26-38, les señalo
10 elementos clave que iluminan nuestra vida cristiana. Estos elementos nos
ayudan a imitar a María en su entrega total a la voluntad divina, especialmente
en un día como hoy, donde invocamos su intercesión para que, como en
Altagracia, ilumine nuestro camino con su gracia.
1.-
La fe en la promesa divina (Isaías 7,10-15): Así como el profeta
anuncia el signo de la virgen que concebirá al Emanuel, "Dios con
nosotros", María nos modela la fe de los bautizados al creer en la promesa
de Dios antes de verla cumplida. En la fiesta de Altagracia, recordamos que
nuestra fe bautismal nos une a esta promesa: Dios está con nosotros en las
dificultades cotidianas de nuestra nación y familias.
2.-
La humildad ante el signo de Dios (Isaías 7,10-15): Acaz rechaza
pedir un signo por orgullo, pero María, en contraste, acoge humildemente el
anuncio del ángel. Como bautizados, somos llamados a no rechazar los signos
de Dios en nuestra vida, sino a recibirlos con la sencillez de María,
patrona de nuestra tierra dominicana, que nos enseña a confiar sin medir el
costo.
3.-
El Magníficat como alabanza bautismal (Salmo Lucas 1,46-55): María
proclama: "Proclama mi alma la grandeza del Señor", elevando su
espíritu en gratitud. Para los bautizados, este cántico es un modelo de
oración diaria: alabar a Dios por su misericordia, especialmente en la
fiesta de Altagracia, donde María nos invita a cantar con alegría las
maravillas que Él obra en nuestra historia personal y colectiva.
4.-
La opción de Dios por los humildes (Salmo Lucas 1,46-55): En el
Magníficat, María dice que Dios "ha mirado la humildad de su sierva"
y derriba a los poderosos. Como bautizados, somos llamados a imitar esta
humildad, reconociendo que nuestra dignidad viene de Dios, no del mundo. En
Altagracia, Virgen nuestra, nos recuerda que los pobres y sencillos de nuestra
sociedad son los preferidos de Dios.
5.-
La adopción filial por Cristo (Gálatas 4,1-7): Pablo nos dice que, al
venir Cristo, pasamos de esclavos a hijos, recibiendo el Espíritu que clama
"Abbá, Padre". María, al acoger al Hijo de Dios, se convierte en la
primera hija adoptiva plena. Para nosotros, bautizados en Cristo, ella es
modelo de esa libertad: en esta fiesta, pidámosle que nos ayude a vivir
como hijos amados, libres de todo temor.
6.-
El envío del Espíritu como gracia bautismal (Gálatas 4,1-7): El Espíritu
de Dios nos hace herederos, enviando a su Hijo nacido de mujer. María, llena
del Espíritu en la Anunciación, nos muestra cómo el bautismo nos unge con
ese mismo Espíritu. En la devoción a la Altagracia, invocamos esa gracia
para que el Espíritu nos impulse a ser testigos de la filiación divina en
nuestras comunidades dominicanas.
7.-
El fiat de María como respuesta bautismal (Lucas 1,26-38): Ante el
ángel, María responde: "Hágase en mí según tu palabra". Este
"sí" es el modelo perfecto para los bautizados, que en el bautismo
dijimos "sí" a Dios. En la fiesta de hoy, la Virgen de la
Altagracia nos anima a renovar ese fiat en nuestras decisiones diarias,
confiando en que nada es imposible para Dios.
8.-
La virginidad espiritual de los bautizados (Lucas 1,26-38): El ángel
saluda a María como "llena de gracia", virgen que concebirá por obra
del Espíritu. Nosotros, bautizados, somos llamados a una virginidad del
corazón: pureza en el amor y entrega total a Dios. María, nuestra patrona,
intercede por nosotros para que, como ella, seamos fecundos en santidad,
incluso en medio de las tentaciones del mundo.
9.-
La intercesión materna de María (Lucas 1,26-38 y Salmo Lucas 1,46-55): En la
Anunciación y el Magníficat, María se pone al servicio de Dios y de su pueblo. Como
bautizados, somos invitados a imitar su rol intercesor, orando por los demás.
En esta fiesta de la Altagracia, que llegó como un milagro a nuestra isla, nos
enseña a ser mediadores de gracia, llevando la luz de Cristo a los necesitados
de nuestra patria.
10.-
La maternidad espiritual para la Iglesia (todas las lecturas): Desde la
promesa de Isaías hasta la filiación en Gálatas y la Anunciación, María
engendra al Salvador y, con él, a la Iglesia. Para los bautizados, ella es
la Madre que nos modela en la misión evangelizadora. Hoy, en la solemnidad
de la Virgen de la Altagracia, renovemos nuestra consagración a ella, para que,
como hijos bautizados, demos frutos de santidad en nuestra sociedad dominicana,
proclamando siempre: "Hágase en nosotros según tu palabra".
Queridos
hermanos y hermanas, que la Virgen de la Altagracia, modelo suprema de los
bautizados, nos guíe en esta Eucaristía para vivir con fe, humildad y libertad
el don de nuestro bautismo. ¡Que Dios los bendiga! Amén.


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