Nuestra Fe | P. Ciprián Hilario, msc
La lucha entre la tentación y la gracia, entre el pecado y la salvación
(22
de febrero 1er Domingo de Cuaresma, lecturas del Génesis 2,7-9;3,1-7. Salmo
50,3-17. Romanos 5,12-19. Mateo 4,1-11)
Queridos
hermanos y hermanas, en este primer domingo de Cuaresma:
Hoy
la Palabra de Dios nos presenta un tema muy claro y profundo: La lucha entre la
tentación y la gracia, entre el pecado y la salvación.
La
liturgia nos muestra primero la caída del ser humano y luego la victoria de
Cristo. Es como un camino: del paraíso perdido al paraíso recuperado.
1.
Primera lectura: El origen del pecado (Gn 2,7-9; 3,1-7). El libro del
Génesis nos lleva al inicio de todo. Dios crea al hombre con amor, lo coloca en
el paraíso, le da vida, dignidad y libertad. Todo era bueno. Pero aparece la
serpiente, símbolo de la tentación. Y la tentación siempre comienza así:
Sembrando
duda sobre Dios, prometiendo felicidad fácil, haciendo ver el pecado como algo
atractivo. Eva y Adán caen porque desconfían de Dios. Creen que serán más
felices lejos de Él. ¿Y qué pasa después del pecado?
El
evangelio lo dice claramente: Se dan cuenta de que están desnudos → aparece la
vergüenza → aparece el miedo → aparece la
ruptura. El pecado siempre promete felicidad, pero termina trayendo:
-
miedo, culpa, tristeza, división con Dios.
Esta
lectura nos recuerda algo importante: la tentación existe y todos la vivimos.
2.
Salmo 50: El grito del pecador que quiere volver. Después de ver el pecado,
la Iglesia nos pone el Salmo 50: “Misericordia, Señor, hemos pecado”.
-
Es la oración de quien reconoce su fragilidad. Dios no se cansa de perdonar. El
problema no es caer… el problema es no querer levantarse.
La
Cuaresma comienza con esta actitud: reconocer que necesitamos
a Dios.
3.
Segunda lectura: Jesús, el nuevo Adán (Rom 5,12-19). San Pablo nos
explica el sentido profundo de todo:
-
Por un hombre (Adán) entró el pecado. Por un hombre (Cristo) llega la
salvación.
-
Adán desobedeció → Cristo obedeció.
- Adán
cayó en la tentación → Cristo la venció.
- Adán
cerró el paraíso → Cristo lo vuelve a abrir.
Aquí
está la gran esperanza:
- El pecado no tiene la última palabra.
- La gracia es más fuerte.
4.
Evangelio: Jesús vence la tentación (Mt 4,1-11). El Evangelio nos muestra a
Jesús en el desierto. Cuarenta días de ayuno, de oración, de silencio.
Y
allí aparece el tentador con tres tentaciones que también son nuestras:
1-
Convertir las piedras en pan.
- Es la tentación del
tener.
- Buscar solo lo material,
vivir solo para lo económico, lo cómodo.
Jesús
responde: “No solo de pan vive el hombre”. El ser humano necesita más
que comida: necesita a Dios.
2- Tirarse
del templo para que Dios lo salve. Es la tentación del orgullo y del
espectáculo. Querer que Dios haga lo que yo quiero.
Jesús
responde: “No tentarás al Señor tu Dios”. No se manipula a Dios.
3-
Adorar al diablo para tener poder. Es la tentación del poder
y la gloria fácil.
Jesús
responde: “Al Señor tu Dios adorarás”. Solo Dios merece nuestro corazón.
Y finalmente el diablo se aleja. Jesús vence donde Adán cayó.
5.
Mensaje para nuestra vida
Este
primer domingo de Cuaresma nos deja tres enseñanzas sencillas:
✦ 1. La tentación es parte
de la vida. Nadie está libre de ella. Ni siquiera Jesús.
✦ 2. No estamos solos en la
lucha. Cristo
ya venció por nosotros. Con Él podemos vencer.
✦ 3. La Cuaresma es
tiempo de volver a Dios. No es tiempo de tristeza, sino de regreso al amor
de Dios.
Conclusión.
Hermanos,
la historia comienza con un jardín donde el hombre cayó…y termina con un
desierto donde Cristo vence. La Cuaresma es nuestro desierto.
Un
tiempo para:
- orar más,
- ayunar,
- convertirnos,
- volver a Dios.
Que
este tiempo santo nos ayude a elegir la vida, la gracia y el amor de Dios. Amén.


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