Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Los signos de Jesús
(Lunes
16 febrero 2026, homilía sobre las lecturas: Epístola de Santiago 1,1-11. Libro
de los Salmos 118. Evangelio de Marcos 8,11-139)
Queridos
hermanos y hermanas:
Las
lecturas de hoy nos invitan a reflexionar sobre los signos de Dios en nuestra
vida. El Evangelio nos presenta una escena fuerte: los fariseos piden a Jesús
un signo del cielo para ponerlo a prueba. Y Jesús suspira profundamente y dice:
“A esta generación no se le dará ningún signo”. Parece duro, pero en realidad
es una llamada a abrir los ojos del corazón.
Hoy
podemos preguntarnos: ¿Cuáles son los signos de Jesús? ¿Dónde están? ¿Por
qué muchos no los ven?
1.
El primer signo: la fe en medio de la prueba (Santiago). Santiago nos
habla de la prueba de la fe. Dice:
-Consideren
una alegría cuando pasen por pruebas. - La prueba produce paciencia. - El pobre
es exaltado y el rico aprende la humildad.
Aquí
aparece un signo muy importante: Jesús está presente cuando nuestra fe
madura en medio de las dificultades.
Los
fariseos pedían señales espectaculares del cielo, pero Dios muchas veces actúa
de manera sencilla:
- En la paciencia que nace
del sufrimiento
- En la esperanza que no
muere
- En la humildad que nos
hace confiar en Dios
- El mundo busca milagros
visibles; Dios ofrece milagros del corazón.
2.
El segundo signo: la pedagogía de Dios (Salmo). El salmo dice algo
precioso:
“Antes
de sufrir, yo andaba extraviado; ahora observo tu palabra”. Aquí encontramos
otro signo:
- El sufrimiento que nos
acerca a Dios.
- El salmista reconoce:
- Dios es bueno
- Su ley es más valiosa
que el oro
- Incluso las pruebas son
signo de su fidelidad
A
veces pensamos que los signos de Dios son solo cosas bonitas, pero también
son:
- Correcciones
- Llamadas de atención
- Momentos que nos hacen
volver a Él
- El sufrimiento vivido
con fe se convierte en signo del amor de Dios que educa.
3.
El tercer signo: Jesús mismo es el gran signo (Evangelio). En el
Evangelio ocurre algo impresionante:
-
Los fariseos piden un signo… ¡teniendo a Jesús delante!
-
Esto es muy profundo. Ellos no reconocen que: - El signo ya está presente. El
milagro está frente a sus ojos. Dios está caminando con ellos.
El
gran problema no era la falta de signos… Era la falta de fe.
Jesús ya había realizado muchos signos:
- Curaciones
- Liberaciones
- Multiplicación del pan
- Perdón de los pecados
Pero
cuando el corazón está cerrado, ningún signo es suficiente. Por eso Jesús
suspira. Ese suspiro expresa tristeza: Dios ofrece signos… pero el
hombre no quiere ver.
4.
¿Cuáles son hoy los signos de Jesús? Esta es la pregunta
central de la homilía.
Hoy
Jesús sigue dando signos. No ha dejado de hacerlo. Algunos de ellos son:
1.
La vida misma. Cada día es un signo: -respirar, despertar, tener
familia, tener fe. La vida es el primer milagro cotidiano.
2.
La Palabra de Dios. Cuando la Palabra toca el corazón y cambia la
vida, es un signo claro de Jesús actuando.
3.
La Eucaristía. El signo más grande y permanente: Jesús vivo y presente entre
nosotros.
4.
Los pobres y los que sufren. Jesús dijo: “Lo que hicieron con uno de
estos pequeños, conmigo lo hicieron”. El rostro del necesitado es signo vivo de
Cristo.
5.
La conversión del corazón. Cuando alguien perdona, cambia, vuelve a Dios… Ese
es uno de los signos más grandes que existen.
6.
El peligro de pedir signos extraordinarios. El Evangelio nos advierte
de un peligro espiritual: - Esperar solo
milagros espectaculares. Muchos dicen: Si Dios me da una señal, creeré”.
Pero la fe no nace de ver milagros; la fe nace de confiar. Quien no cree en lo
pequeño, tampoco creerá en lo grande.
7.
Petición final. Hoy Jesús nos hace una invitación muy sencilla:
-
No pidan signos extraordinarios…Aprendan a reconocer los signos que ya están.
Pidamos
al Señor: ojos para ver, corazón para creer, fe para reconocer su
presencia diaria. Que no seamos como los fariseos que pedían señales teniendo a
Jesús delante, sino como discípulos que descubren a Dios en lo sencillo de cada
día. Amén.


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