Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
“Tu fe te ha curado… ¡Basta que tengas fe!”
(Martes
3 de febrero 2026, lecturas: 2 Samuel 18,9-10.14b.24-25a.30–19,3; Salmo 85;
Marcos 5,21-43).
Queridos
hermanos y hermanas:
Las
lecturas de hoy nos hablan a una realidad muy cercana: personas cansadas,
heridas, con miedo, familias marcadas por el dolor y la incertidumbre. En este
contexto, Jesús nos dirige una palabra que sigue siendo actual y necesaria: “No
temas; basta que tengas fe”.
Elementos
para la reflexión hoy:
1.-
El dolor que también viven nuestras familias (2 Samuel 18)
El
llanto de David por su hijo Absalón refleja el sufrimiento de tantos padres
hoy: por hijos alejados, enfermos, atrapados en la violencia, las adicciones o
la falta de sentido. La fe no borra el dolor, pero nos impide perder la
esperanza.
2.-
Una oración que nace de la fragilidad (Salmo 85)
Como
el salmista, hoy clamamos a Dios desde nuestras propias crisis: económicas, de
salud, familiares y espirituales. La fe se vuelve grito confiado, no
resignación.
3.-
Jairo: creer cuando las noticias son negativas (Mc 5)
Jairo
representa a quien hoy recibe diagnósticos duros, malas noticias, fracasos
inesperados. Jesús sigue diciendo:
4.- “No temas; basta que
tengas fe”.
Creer
hoy significa no rendirse, seguir caminando aun sin respuestas claras.
5.-
La mujer enferma: fe en medio del anonimato y el cansancio
Esta
mujer nos recuerda a tantos hoy que sufren en silencio: enfermedades crónicas,
soledad, depresión, exclusión. Su fe sencilla nos enseña que acercarse a Jesús,
aun débilmente, puede cambiar la vida.
6.-
La fe que sana de verdad
Jesús
no solo cura el cuerpo, sino también el miedo, la culpa, la tristeza y la
desesperanza. Hoy necesitamos una fe que sane heridas interiores, que nos
levante cuando nos sentimos agotados.
“Tu fe te ha curado” en nuestro tiempo
7.-
Esta palabra hoy se traduce en:
- confianza en medio de la inseguridad,
-
esperanza frente a la violencia y la pobreza,
-
perseverancia cuando la fe se debilita.
La
fe no siempre cambia la realidad, pero nos cambia por dentro.
8.-
Un llamado a vivir una fe activa
Jesús
nos invita hoy a una fe que ora, que se acerca, que toca, que espera y que no
se encierra en el miedo. Una fe que camina con otros y no se vive en soledad.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, en medio de un mundo herido y cansado, Jesús nos repite
hoy con amor y firmeza:
“Tu fe te ha curado… no temas, basta que tengas fe.”
Acerquémonos
a Él con lo que somos y con lo que vivimos, seguros de que Dios sigue actuando
en nuestra historia.


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