Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Los llamó a predicar
(Viernes
23 enero 2026, lecturas 1Samuel 24,3-21. Salmo 56,2-11 y Marcos 3,13-19)
Queridos
hermanos y hermanas en Cristo:
Hoy
la Palabra de Dios nos invita a contemplar el misterio del llamado divino y su
propósito: Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y los constituyó
como sus apóstoles para estar con Él y enviarlos a predicar (Mc 3,13-19).
El tema "Los llamó a predicar" nos revela que el seguimiento
de Jesús no es solo una invitación personal, sino una misión que transforma la
vida y el mundo.
Las
lecturas de hoy nos ayudan a profundizar en este tema, conectando el Antiguo y
el Nuevo Testamento.
1.
El perdón como fruto de la confianza en Dios (1 Samuel 24,3-21)
En
la primera lectura, vemos a David perseguido por Saúl, quien lo busca
para matarlo. David tiene la oportunidad perfecta para eliminar a su enemigo en
una cueva, pero se niega: "No extenderé la mano contra el ungido del
Señor". David confía en que Dios es el verdadero juez y que el reino
vendrá en el momento que Él determine. Esta escena nos enseña que el llamado
de Dios no se impone por la fuerza, sino que se recibe con humildad y
paciencia.
David
prefigura a Jesús, quien, perseguido y maltratado, no responde con violencia, sino
con misericordia. El perdón de David es un eco del perdón de Cristo, y nos
prepara para entender que el verdadero predicador es aquel que vive la
misericordia de Dios.
2.
Confianza en la misericordia de Dios (Salmo 56,2-11)
El
salmo responsorial, que David canta en medio de la persecución (cuando
los filisteos lo capturan en Gat), expresa la confianza absoluta en Dios:
"En Dios he confiado; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?"
(v. 4). Este salmo nos recuerda que el predicador no depende de su fuerza
propia, sino de la protección y la fidelidad de Dios. La misericordia de Dios
(v. 2) es la que sostiene al llamado en los momentos de prueba.
3.
El llamado soberano y su propósito (Marcos 3,13-19)
El
Evangelio es el corazón del tema. Jesús sube al monte —un lugar de
oración y encuentro con el Padre— y llama "a los que quiso".
No son los más preparados, sino los elegidos por gracia. Los instituye como
Doce (símbolo de la renovación de Israel) con tres fines claros:
Estar
con Él:
El llamado comienza con la comunión personal. Antes de predicar, hay que
conocer a Jesús, vivir con Él, aprender de su vida y su corazón.
Enviarlos
a predicar: La misión es anunciar el Reino de Dios. No se trata de
palabras humanas, sino del Evangelio que libera.
Con
poder para expulsar demonios: El predicador actúa con la autoridad de Cristo,
combatiendo el mal.
Los
Doce son hombres comunes —pescadores, recaudadores, celosos— pero transformados
por el llamado. Jesús les da nombres nuevos (Pedro, Boanerges...), simbolizando
que el encuentro con Él nos hace nuevos.
Elementos
clave del tema "Los llamó a predicar"
Aquí
te señalo algunos elementos centrales para desarrollar o meditar en esta
homilía:
Gratuidad
del llamado: Jesús llama "a los que quiso", no por méritos
propios. Es un acto de amor soberano. Dios nos llama por pura gracia.
Primacía
de la comunión: Antes de predicar, hay que "estar con Él". El
apóstol no es un profesional, sino un amigo de Jesús. La oración y la vida
sacramental son esenciales.
Dimensión
misionera: El llamado no es para uno mismo, sino para enviar. Predicar
significa anunciar la misericordia de Dios, como David la vivió al perdonar a
Saúl.
Confianza
en la misericordia de Dios: Como en el salmo, el predicador confía en Dios
ante las dificultades. No teme al rechazo ni al fracaso.
Transformación
personal:
Los Doce son cambiados por Jesús. El llamado nos da un nuevo nombre y una nueva
misión.
Autoridad
para combatir el mal: Predicar no es solo hablar, sino liberar con el
poder de Cristo.
Aplicación
a nuestra vida
Hermanos,
hoy Jesús nos llama también a nosotros. No necesariamente a ser apóstoles en
sentido estricto, pero sí a ser sus discípulos-misioneros en nuestra familia,
trabajo y comunidad. Preguntémonos: ¿Estoy "con Él" en la
oración diaria? ¿Vivo el perdón como David? ¿Confío en su
misericordia cuando me siento perseguido?
Que
María, la primera en responder al llamado de Dios, nos ayude a decir
"sí" con alegría y a predicar con nuestra vida el amor que nos ha
llamado.
Amén.


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