Noticias | Paola Simonetti
(REUTERS)
El centro
islámico estadounidense fue atacado por hombres armados, donde murieron tres
personas, además de los dos agresores que se habrían quitado la vida. La
policía investiga los motivos de la masacre, pero por el momento la hipótesis
considerada más plausible es la del “crimen de odio”. Nueva York refuerza la
seguridad en todas las mezquitas de la ciudad.
La alarma se
activó poco después del mediodía, hora de San Diego, en Estados Unidos. La
policía llegó a la mezquita local y encontró a tres víctimas alcanzadas por
armas de fuego, entre ellas un guardia de seguridad que, según lo informado por
los agentes, habría tenido un papel crucial para evitar una tragedia de mayores
dimensiones. En pocos minutos se emitió otra alerta por nuevos disparos a unas
pocas manzanas de distancia, afortunadamente sin más víctimas. Luego los
agresores se encerraron en un automóvil, donde fueron hallados sin vida por
heridas autoinfligidas. En el interior del vehículo se habrían encontrado
mensajes antiislámicos.
El móvil del ataque
Las
investigaciones sobre la masacre continúan, pero las fuerzas del orden
consideran la hipótesis del “crimen de odio” en el contexto de las tensiones
vinculadas al turbulento escenario de Oriente Medio, donde ya en marzo pasado
se había producido otro asalto, en ese caso contra una sinagoga en Michigan. La
operación de las últimas horas mostró, según las imágenes difundidas, una
respuesta masiva de las fuerzas del orden con la intervención de un centenar de
agentes que inspeccionaron minuciosamente el área de la mezquita tras el
tiroteo, en una jornada relativamente tranquila, sin la afluencia del viernes
de oración. También se aseguró la cercana escuela Al Rashid, con la evacuación
inmediata de todos los niños presentes en el edificio.
Las reacciones
El imán del
Centro Islámico de San Diego, Taha Hassane, invocando la tolerancia religiosa,
declaró que “toda la comunidad está de luto. Es algo que nunca hubiéramos
esperado —añadió en una conferencia de prensa—, pero al mismo tiempo, la
intolerancia religiosa y el odio que lamentablemente existen en nuestra nación
no tienen precedentes”. Informado de lo ocurrido, el presidente de Estados
Unidos, Donald Trump, sigue los acontecimientos. La alcaldesa de Los Ángeles,
Karen Bass, se declaró indignada por el tiroteo: “Los lugares de culto —afirmó—
deben ser santuarios, donde el odio y la violencia no tienen lugar”. La ciudad
de Nueva York refuerza la seguridad en sus mezquitas por orden del alcalde,
Zohran Mamdani, quien dispuso aumentar las medidas de seguridad en las
instalaciones como precaución, aunque por el momento no se han registrado
amenazas.


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