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    Pedro y la misión a los paganos

    Lectura Orante | P. Marcos Plante, MSC 


    Pedro y la misión a los paganos  

    Léase con esmero este texto de Pedro en territorio pagano, Hechos 9, 32-43. Pedro va de misión en misión por las ciudades de la franja de Gaza.

    1º Interpretación del texto:
    El apóstol Pedro tuvo que huir de Jerusalén a causa de la persecución emprendida contra los discípulos del Nazareno. En este momento, Pedro se encuentra en lo que se llama hoy la franja de Gaza, y recorre las ciudades de Lida, Jafa y Cesarea, ciudades importantes en ese tiempo. En Lida, encuentra un paralítico llamado Eneas y Pedro, lleno del Espíritu Santo, repite su gesto del templo de Jerusalén; le dice al paralítico: “Eneas, Jesús, el Mesías, te sana. Al instante, Eneas se levanta dejando a los habitantes de Lida sorprendidos. Muchos, viendo el milagro patente, se convirtieron al Señor.

    En otra ciudad, esta vez en Jafa, Pedro se une a un entierro a la invitación de los discípulos de esa ciudad. Se trata de una discípula llamada Tabita, nombre que significa Gacela, una verdadera gacela que con sus obras ayudaba muy activamente a toda la comunidad. Todos los habitantes de Jafa están reunidos en el piso superior de la casa donde se tiene expuesto el cadáver de Tabita. Pedro se halla entre los dolientes que le recuerdan las obras de caridad, las túnicas y los mantos que Gacela hacía cuando aún vivía, en beneficio de los pobres. Pedro, al instante, echó a todos afuera, se arrodilló y oró. Dirigiéndose luego al cadáver, dijo: -Tabita, levántate.
    Ella abrió los ojos, vio a Pedro y se incorporó. Pedro la tomó de la mano y la levantó. Se imagina, luego, la escena con las viudas que encuentran Tabita viva ante ellas. ¡Cuánta alegría! De modo que todos los habitantes de Jafa se enteran del suceso y muchos creen en el Señor, pues Pedro les advierte que todo esto es obra de Jesús el Nazareno.

    2º Meditación:
    Pedro se encuentra ahora en una zona mayormente pagana en la franja de Gaza y prosigue su misión de dar a conocer al Mesías Jesús y su Reino tan deseado. Nada mejor que repetir los gestos de Jesús, tanto la sanación del paralítico Eneas como la resurrección de Tabita, para introducirse en el ambiente pagano de la zona. Aprovechando la acogida, Pedro se queda algún tiempo en Jafa, en casa de un tal Simón, un curtidor. La actuación de Pedro me anima a cumplir también la misión de anunciar el Reino de Dios entre mi gente. Tal vez, no pueda levantar ningún paralítico, ni mucho menos resucitar a los muertos, pero, sí, puedo con mi servicio, levantar a mucha gente de su desánimo o de su miseria. Es lo que el Señor me invita a realizar como dedicación por su Reino.

    3º Oración:
    Cuando son pocos y andan deprimidos, agobiados por calamidades y desgracias, el Señor que cubre de vergüenza a los príncipes y los hace vagar por desiertos, levanta de la miseria a los humildes, y multiplica sus familias como rebaños. Los honrados lo ven y se alegran, mientras los malvados permanecen callados. Él que sea sabio, que tenga en cuenta todo esto y medite sobre el amor del Señor. Sal 107, 39-43. Señor, de verdad, reconozco tu amor por todos los humildes.

    4º Contemplación:
    ¡Qué escenas más asombrosas, tanto la del paralítico sanado como la de Tabita resucitada de la muerte! Contemplando a la gente reunida alrededor de Pedro, tanto en Lida como en Jafa, veo sorpresa y esperanza en el rostro de todo el mundo. Algunos se exclaman alabando el poder de Dios; otros piden a Pedro que les instruya sobre el Reino de Dios que Jesús el Nazareno inició al ofrecer su vida para salvación de todos. Entre ellos, yo también alabo a Dios que ha dado tal poder a sus discípulos para suscitar un mundo nuevo. ADH 824

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