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    martes, 20 de julio de 2021

    Dimensiones de la fe sacramental y soteriológica

    Actualidad | Jaime Tatayjunio

     

    La Agenda 2030 para el desarrollo y las religiones (V)*



    Dimensiones “sacramental” y “soteriológica” de la fe

     

    La visión sacramental permea todas las religiones. En el hinduismo, por ejemplo, el Śrīmad Bhāgavatam (11,2.41) afirma: «El éter, el aire, el fuego, el agua, la tierra, los planetas, todas las criaturas, las direcciones, los árboles y las plantas, los ríos y los mares, son todos órganos del cuerpo de Dios». Al recordarlo, afirman los líderes hindúes, «un devoto respeta todas las especies»[15].

     

    En consonancia con la visión sacramental cristiana, Francisco ha afirmado también: «Es nuestra humilde convicción que lo divino y lo humano se encuentran en el más pequeño detalle contenido en los vestidos sin costuras de la creación de Dios, hasta en el último grano de polvo de nuestro planeta» (LS 9)[16]. La visión sacramental desborda el marco de los siete sacramentos y descubre en la creación entera un proto-sacramento, un signo visible de la presencia divina en todo lo creado.

     

    Destruir la naturaleza supone destruir mediaciones privilegiadas de la vida sobrenatural. En este sentido, la celebración de los sacramentos y la práctica de la oración contemplativa pueden ser interpretadas como ejercicios de restauración, re-ligión (de re-ligar) o re-conciliación, ayudas para re-descubrir las mediaciones que sostienen la vida, poniendo de relieve cómo la vestigia Creatoris está presente en toda la realidad de la creación: «La contemplación es inútil; parte de una dimensión de la vida a la que no puede darse un valor utilitario preciso. De hecho, en su nivel más profundo, se resiste a ser forzada en esas categorías. Al mismo tiempo, es necesaria e importante (es decir, útil) para la tarea de renovar la cultura humana y sanar un mundo natural fragmentado y degradado»[17].

     

    En síntesis, frente al panteísmo que diviniza la naturaleza, el materialismo que reduce todo valor del mundo natural a su uso instrumental y el racionalismo que idolatra la razón científico-técnica, la visión sacramental reconoce una dimensión sagrada en la creación, sin llegar a divinizarla.

     

    Dimensión «soteriológica»

     

    En una de sus muchas acepciones, el término religión significa re-ligar, es decir restaurar o restablecer relaciones rotas. La dimensión soteriológica – del griego σωτηρία (sōtēria, «salvación») y λογος (logos, «estudio de») – de la experiencia espiritual resulta central para las religiones, ya que permite sanar el desorden personal y comunitario en la relación con Dios, con el otro, con uno mismo y con la creación.

     

    El movimiento medioambiental, desde sus orígenes hasta nuestros días, ha hecho también hincapié en esta cuestión. Los paisajes «salvajes» o poco transformados fueron percibidos como espacios restauradores y sanadores, como nuevos lugares de peregrinación donde poder encontrar descanso y restablecer la salud física y emocional. La declaración de espacios naturales protegidos —separados del resto del territorio, humanizado y transformado — refleja la función terapéutica que la nueva sensibilidad ecologista otorga a la naturaleza[18].

     

    Sin embargo, la mayoría de las tradiciones insisten en la importancia de superar el planteamiento meramente terapéutico y concebir la salud de la naturaleza y del ser humano de forma conjunta. Así lo expresó la comunidad budista: «Necesitamos despertarnos y darnos cuenta de que la Tierra es nuestra madre, así como nuestro hogar, y en este caso el cordón umbilical que nos une a ella no puede ser cortado. Cuando la Tierra se enferma, nosotros nos enfermamos, porque somos parte de ella»[19].

     

    Hay otro aspecto en relación con esta dimensión que resulta especialmente importante para las tradiciones religiosas: su carácter comunitario. Frente a los planteamientos individualistas, las religiones señalan que la salvación es una tarea colectiva que conduce a una visión relacional de la sociedad, en la que el creyente vive como miembro de una «sublime fraternidad con todo lo creado» (LS 221). Dicho de otro modo: nos salvaremos juntos, y sólo salvaremos a la creación de su destrucción si la salvamos juntos.

    15.    Cfr «Bhumi Devi Ki Jai!»…, cit.

    16.    Cfr J. Hart, Sacramental Commons. Christian Ecological Ethics, Oxford, Rowman & Littlefield, 2006.

    17.    D. E. Christie, The Blue Sapphire of the Mind. Notes for a Contemplative Ecology, New York, Oxford University Press, 2013, 325.

    18.    Cfr H. Clinebell, Ecotherapy: Healing Ourselves, Healing the Earth, Minneapolis, Fortress Press, 1996.

    19.    The Time to Act is Now: A Buddhist Declaration on Climate Change, 14 de mayo de 2015.


    Publicado en:

    https://www.laciviltacattolica.es/2021/06/25/la-agenda-2030-para-el-desarrollo-y-las-religiones/


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