Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Escuchar, vivir y enseñar la Palabra
(Miércoles
11 marzo 2026, lecturas: Dt 4,1.5-9; Sal 147; Mt 5,17-19)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios que hemos escuchado hoy nos invita a tres actitudes
fundamentales para la vida cristiana: escuchar, vivir y enseñar la Palabra. No
basta solo oírla; Dios quiere que su Palabra transforme nuestra vida y que
también la transmitamos a los demás.
Siguiendo
el orden de las lecturas, podemos descubrir algunos elementos sencillos que nos
ayudan a entender mejor este mensaje.
1.
Escuchar la Palabra con el corazón. (Primera lectura: Libro
del Deuteronomio 4,1.5-9). En la primera lectura, Moisés habla al pueblo y
le dice algo muy importante: “Escucha y pon en práctica los mandamientos del
Señor para que vivas.”
Aquí
encontramos una primera enseñanza:
-
La fe comienza escuchando a Dios. El pueblo de
Israel no debía vivir según sus caprichos, sino según lo que Dios le enseñaba.
-
La Palabra de Dios es camino de vida. Moisés les
recuerda que si cumplen los mandamientos vivirán y serán un pueblo sabio ante
los demás.
-
No olvidar lo que Dios ha hecho. Moisés insiste: “No
olvides lo que tus ojos han visto.”
-
Cuando el creyente olvida a Dios, comienza a
perder el rumbo.
Aplicación
para nuestra vida: Hoy también nosotros necesitamos aprender a
escuchar a Dios:
-
escucharlo en la Biblia,
-
escucharlo en la Iglesia,
-
escucharlo en los momentos de oración.
El
cristiano que no escucha la Palabra de Dios fácilmente se pierde en medio de
tantas voces del mundo.
2.
La Palabra de Dios es motivo de alabanza. (Salmo: Salmo 147). El
salmo nos dice algo muy hermoso: “Él revela su palabra a Jacob, sus mandatos
a Israel.” Esto significa que tener la Palabra de Dios es un gran regalo.
Elementos
importantes:
-
No todos los pueblos conocían la voluntad de Dios
como Israel.
-
La Palabra de Dios es un privilegio y una
bendición.
-
Por eso el salmo invita a alabar y agradecer a
Dios.
Aplicación
sencilla: A veces tenemos la Biblia en la casa, pero:
-
no la abrimos,
-
no la leemos,
-
no la meditamos.
Muchos
santos decían que la Biblia es una carta de amor de Dios para nosotros. Si Dios
nos habla, lo mínimo que podemos hacer es escucharlo con gratitud.
3.
Jesús vino a dar plenitud a la Ley. (Evangelio: Evangelio
según Mateo 5,17-19). En el Evangelio, Jesús dice algo muy claro: “No he
venido a abolir la Ley, sino a darle plenitud.”
Con
esto Jesús enseña varias cosas importantes:
a)
La Palabra de Dios no pierde valor. Jesús confirma que los
mandamientos siguen siendo importantes. Dios no cambia su verdad según las
modas del mundo.
b)
Lo importante es vivir la Palabra. Jesús dice que quien
cumpla y enseñe los mandamientos será grande en el Reino de los cielos. No
basta conocer la Biblia; hay que ponerla en práctica.
c)
El cristiano también debe enseñar. Jesús habla de cumplir y
enseñar.
Esto
significa que todos estamos llamados a transmitir la fe:
-
los padres a los hijos,
-
los catequistas a los niños,
-
los cristianos con su ejemplo.
Muchas
veces la gente no lee el Evangelio, pero sí lee nuestra vida.
4.
Tres pasos para vivir la Palabra. Las lecturas de hoy nos
dejan un camino muy claro:
1.
Escuchar. Abrir el corazón a la Palabra de Dios.
2.
Vivir. Practicar
lo que Dios nos enseña.
3.
Enseñar. Transmitir
la fe con palabras y con el ejemplo.
Conclusión.
Queridos
hermanos y hermanas, la Palabra de Dios no es solo para escucharla en la misa y
luego olvidarla. Es una luz para nuestra vida.
Pidámosle
al Señor la gracia de:
-
escuchar su Palabra con atención,
-
vivirla con fidelidad,
-
y enseñarla con nuestro ejemplo.
Porque
cuando un cristiano escucha, vive y enseña la Palabra, su vida se convierte en
un verdadero testimonio de Dios para el mundo. Amén.


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