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    jueves, 26 de marzo de 2026

    La tarjeta de crédito trae consigo una serie de costos


    La Escuela Económica | Esteban Delgado (@estebandelgadoq)

     


    La tarjeta de crédito trae consigo una serie de costos

     

    En ocasiones escucho temas interpretados por Facundo Cabral; aquel cantautor, poeta y escritor argentino fallecido a destiempo, pero que dejó una amplia literatura de sabiduría, conocimiento y consejos de utilidad. Eso le da eternidad.

     

    Lo menciono, porque entre sus expresiones destacadas está aquella que dice: “tengo solo una cabeza, un sombrero basta y sobra”. Más adelante se pregunta: “¿Para qué me sirven dos camas, si yo duermo en una sola?”.


    Y hago estas citas, no tanto para recordar a Cabral, sino, más bien, para relacionarla con mi constante insistencia de que una persona no necesita más de “una sola” tarjeta de crédito para realizar sus actividades de consumo cotidiano de forma controlada.

     

    Hay quienes piensan que el uso de la tarjeta de crédito se limita a cubrir consumos y saldarlos cuando se puede, con opciones de financiamientos. También hay quienes incurren en el error de pensar que siempre le pueden “sacar provecho” a la tarjeta, cuando en realidad es la entidad emisora quien le saca provecho a usted, si no sabe como administrarla de manera adecuada.

     

    La tenencia de una tarjeta de crédito implica costos asociados directamente con ese instrumento, entre los que está el costo por renovación del plástico al término de cada año de uso, al cual se suma el costo de un seguro contra fraudes, que es permanente.

     

    También está el elevado costo que implican los intereses en caso de que no pague el saldo completo de cada mes. Esos intereses se cobran sobre el saldo promedio diario registrado, con el agravante de que alcanzan el 60% anual.

     

    La entidad emisora también cobra comisiones por sobregiro, mora y por la opción de avance de efectivo, lo cual aumenta la deuda en cuestión. Sobre el avance de efectivo, lo único que puedo sugerir es nunca tomarlo. Esto implica una comisión que puede rondar el 6% del monto total retirado, con intereses que se le aplican desde el mismo instante en que se hace el retiro.

     

    Esa es la razón por la que se sugiere siempre que, antes de aceptar una tarjeta de crédito, primero verifique el talonario de tarifas que cobra ese banco por cada opción de uso de ese plástico más allá del consumo regular en que incurra.

     

    El problema está en que, por lo general, cuando una persona acepta una tarjeta de crédito, muchas veces sin necesitarla, porque posiblemente ya tiene una, solo se limita a firmar el contrato de aceptación de todas las condiciones, sin siquiera detenerse a leerlo. Un error frecuente, aunque no por eso menos grave.

     

    También es preciso considerar otros aspectos: primero, determinar si la tarjeta es de doble saldo o saldo único. Esto se relaciona con los consumos en pesos dominicanos o moneda extranjera (generalmente, dólares estadounidenses). El doble saldo ofrece dos límites independientes en un solo plástico (generalmente pesos y dólares). Es práctico para personas que viajan con frecuencia o que hacen muchos consumos en dólares, porque evitan tasas de conversión en moneda local a la hora de saldar.

     

    La tarjeta de saldo único, en cambio, concentra todas las compras en pesos, aunque haya sido adquirido un artículo en dólares. Esto hace más simple el control, ya que recibe un saldo único y paga todo a la tasa de cambio que le indica el banco.


    Las diferencias son que la de doble saldo permite tener un balance en pesos y otro en dólares en la misma tarjeta, pero con montos de crédito independientes.

     

    La de saldo único es la que más se usa, donde todos los consumos (nacionales e internacionales) están consolidados en una misma cuenta. Eso también evita pagar doble seguro de protección. La de doble saldo tiene un seguro por cada cuenta.

     

    Además, la de doble saldo puede tener distintas fechas de corte y de límite de pago para cada monto, lo cual es como tener que estar pendiente de dos tarjetas en una.

     

    Con la de doble saldo puedes consumir tu monto disponible en dólares y el que está en pesos sigue igual y viceversa. En tanto que, con la de saldo único, si consumes, se va afectando tu límite en ambas monedas, pues tienes una sola cartera disponible.

     

    El otro aspecto es la administración y uso adecuado del llamado “crédito adicional” que se coloca en las tarjetas. Es una especie de línea de crédito, generalmente con un monto similar al límite de la tarjeta. ¿Cuándo usar el crédito extra o el crédito regular de la tarjeta? Ese es tema para otra entrega.






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