Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Alianza eterna: en todo momento
(Jueves
26 marzo 2026, lecturas: Gn 17,3-9; Sal 104; Jn 8,51-59)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios que hoy escuchamos nos invita a contemplar un tema profundo y
esperanzador: la alianza eterna de Dios, que permanece en todo momento, aun
cuando nosotros fallamos o dudamos.
Siguiendo
el orden de las lecturas, podemos descubrir algunos elementos sencillos pero
muy ricos para nuestra vida:
1.
Primera lectura (Gn 17,3-9): Dios toma la iniciativa de la alianza
En
este pasaje, Dios se acerca a Abraham y hace un pacto con él. No es Abraham
quien busca primero a Dios, sino Dios quien toma la iniciativa.
-
Dios promete una alianza eterna, no algo pasajero.
-
Le cambia el nombre a Abram por Abraham, indicando
una nueva identidad y misión.
-
Esta alianza no es solo para él, sino también para
su descendencia.
Reflexión
sencilla:
Dios
también ha hecho una alianza con nosotros. No depende de si somos perfectos,
sino de su fidelidad. Él siempre cumple, aunque nosotros seamos débiles.
2.
Salmo 104: Dios nunca olvida su alianza
El
salmo nos recuerda algo muy hermoso: “El Señor se acuerda de su alianza
eternamente.”
-
Dios no es como nosotros, que olvidamos o
cambiamos.
-
Él permanece fiel a su palabra a lo largo de la
historia.
-
Su amor no tiene fecha de vencimiento.
Reflexión
sencilla:
En
los momentos difÃciles, cuando sentimos que Dios está lejos, debemos recordar:
Dios no se ha olvidado de nosotros. Su alianza sigue en pie.
3.
Evangelio (Jn 8,51-59): Jesús es la alianza viva y eterna
En
el Evangelio, Jesús da un paso más: “El que guarda mi palabra no verá la
muerte para siempre.”
-
Jesús revela que la alianza no es solo una promesa
antigua, sino una realidad viva en Él.
-
Él afirma: “Antes que Abraham
existiera, Yo Soy”, mostrando que es Dios mismo.
-
La vida eterna es fruto de permanecer en su
palabra.
Reflexión
sencilla:
-
La alianza con Dios no es solo un recuerdo del
pasado; es una relación viva con Jesús hoy.
-
Cuando escuchamos su palabra y la vivimos,
entramos en esa alianza eterna.
4.
Aplicación para nuestra vida: Alianza en todo momento
De
estas lecturas podemos sacar algunas ideas claras:
-
Dios está con nosotros en todo momento, no solo
cuando todo va bien.
-
La alianza se vive en lo cotidiano: en la
oración, en la fidelidad, en el amor.
-
Aunque nosotros fallemos, Dios nunca
rompe su alianza.
Pregunta para
el corazón: ¿Estoy viviendo mi relación con Dios como una alianza viva o
solo como una costumbre?
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, la alianza de Dios es eterna, fiel y constante.
-
Él nos llama por nuestro nombre.
-
Él nunca se olvida de nosotros.
-
Y en Jesús, esa alianza se hace vida para siempre.
Pidamos
hoy la gracia de permanecer en esa alianza, confiando en Dios en todo momento:
en la alegrÃa, en la dificultad, en la abundancia y en la prueba. Amén.


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