Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Es el Señor
(Viernes
10 abril 2026, lecturas: Hechos de los Apóstoles 4,1-12. Salmo 117,2-27. San
Juan 21,1-14)
Queridos
hermanos y hermanas:
En
este viernes de la Octava de Pascua, la Palabra de Dios nos invita a abrir los
ojos del corazón para reconocer a Jesús vivo en medio de nosotros. El tema que
ilumina estas lecturas es sencillo pero profundo: “Es el Señor”.
Siguiendo
el orden de las lecturas, veamos algunos elementos que nos ayudan a entender
este mensaje de manera clara y cercana:
1.
Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 4,1-12. El valor de anunciar que
Jesús está vivo.
- Pedro y Juan
son perseguidos por anunciar a Jesús resucitado. Esto nos enseña que creer en
Cristo no siempre será fácil.
- Pedro, lleno
del Espíritu Santo, habla con valentía: Jesús es la piedra que ustedes
rechazaron y ahora es la piedra angular.
Se
nos recuerda algo fundamental: “No hay otro nombre que pueda salvarnos”.
Para
la vida diaria:
- Ser
cristiano es anunciar a Jesús, aunque haya dificultades.
- Nuestra fe
no puede ser escondida; debe ser valiente.
- Jesús es el
centro de nuestra vida: sin Él, todo pierde sentido.
2.
Salmo 117 (118). La alegría del que confía en el Señor
Repetimos: “La piedra
que desecharon los constructores es ahora la piedra angular”. Este salmo es un
canto de victoria: Dios transforma el rechazo en bendición.
También
dice:
“Este es el día que hizo el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo”.
Para
la vida diaria:
- Aunque
pasemos momentos difíciles, Dios siempre tiene la última palabra.
- La Pascua es alegría: Cristo ha vencido
la muerte.
- Estamos
llamados a vivir con esperanza, no con tristeza.
3.
Evangelio: Juan 21,1-14. Reconocer a Jesús en lo cotidiano. Los discípulos
vuelven a pescar, pero no consiguen nada: sin Jesús, nuestros esfuerzos
quedan vacíos.
-
Jesús aparece, pero no lo reconocen al principio.
-
Él les dice: “Echen la red a la derecha”, y todo cambia.
- Entonces, el discípulo
amado dice: “Es el Señor”.
Para
la vida diaria:
- Muchas veces
Jesús está presente, pero no lo reconocemos.
- Él se manifiesta en lo sencillo: en el
trabajo, en la familia, en los pequeños detalles.
- Cuando obedecemos su palabra, nuestra
vida da fruto.
- Jesús también nos espera con amor, como
preparó el pan y el pescado para sus discípulos.
Mensaje
central:
“Es el Señor”
Hermanos,
esta expresión no es solo un reconocimiento, es una experiencia profunda:
-
Es descubrir a Jesús vivo en medio de nuestras luchas.
- Es reconocer su
presencia cuando todo parecía perdido.
- Es confiar en que Él
guía nuestra vida.
Para
concluir, hoy el Señor nos pregunta también a nosotros:
-
¿Lo reconocemos en nuestra vida diaria?
- ¿Escuchamos su voz?
- ¿Confiamos en Él,
incluso cuando no entendemos?
Pidámosle
la gracia de tener un corazón atento, como el discípulo amado, capaz de decir
con fe y alegría:
“¡Es
el Señor!”. Amén.


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