Nuestra Fe | P. Ciprián Hilario, msc
Enviados a llevar la paz
(Segundo
Domingo de Pascua 12 de abril 2026, lecturas: Hechos de los Apóstoles 2,42-47.
Salmo 117,4-24. 1Pedro 1,3-9. San Juan 20,19-31)
Queridos
hermanos y hermanas:
En
este tiempo pascual, la Palabra de Dios nos invita a descubrir un regalo
precioso que brota de la Resurrección: la paz. Pero no una paz cualquiera, sino
la paz que viene de Cristo y que estamos llamados a llevar a los demás. Veamos
algunos elementos sencillos siguiendo el orden de las lecturas.
1.
Hechos de los Apóstoles 2,42-47: Una comunidad que vive la paz
AquÃ
vemos cómo vivÃan los primeros cristianos:
-
Perseveraban en la enseñanza de los apóstoles.
-
CompartÃan el pan (la EucaristÃa).
-
VivÃan unidos y compartÃan lo que tenÃan.
Esta
forma de vida nos enseña que la paz no es solo un sentimiento interior, sino
una realidad que se construye en comunidad. Donde hay unión, solidaridad y
oración, hay paz verdadera.
Para
nosotros: Si queremos ser enviados a llevar la paz, debemos comenzar por
vivirla en nuestras familias, comunidades y grupos. No se puede dar lo que no
se vive.
2.
Salmo 117: “Den gracias al Señor porque es bueno”
El
salmo es un canto de alegrÃa:
- Reconoce que
Dios es misericordioso.
- Celebra que
Él salva y sostiene.
- El corazón
agradecido vive en paz, porque confÃa en Dios.
Para
nosotros: Muchas veces perdemos la paz porque olvidamos agradecer. El
que reconoce la presencia de Dios en su vida, aun en medio de dificultades,
vive con esperanza.
3.
1 Pedro 1,3-9: Una esperanza viva
San
Pedro nos recuerda:
- Hemos
renacido a una esperanza viva por la Resurrección de Cristo.
- Aunque haya
pruebas, la fe nos sostiene.
- La paz
cristiana no significa ausencia de problemas, sino confianza en medio de ellos.
Para
nosotros: Podemos estar pasando por situaciones difÃciles, pero no
estamos solos. La fe nos da una paz profunda que el mundo no puede dar.
4.
Juan 20,19-31: “La paz esté con ustedes”
Jesús
resucitado se aparece a sus discÃpulos y lo primero que les dice es: “La paz
esté con ustedes”.
Y
luego hace algo muy importante:
-
Les muestra sus heridas.
-
Sopla sobre ellos y los envÃa.
Esto
significa que:
-
La paz nace del encuentro con Cristo.
-
La paz no se guarda, se comparte.
-
Somos enviados a llevar esa paz.
También
aparece Tomás, que duda. Y Jesús no lo rechaza, sino que lo ayuda a creer.
Para
nosotros:
- Jesús entra
en nuestras “puertas cerradas”: miedos, dudas, problemas.
- Él no nos
juzga, sino que nos da su paz.
- Y nos envÃa
a ser instrumentos de paz.
Conclusión: Enviados a llevar la paz
Hermanos,
hoy el Señor nos dice a cada uno:
-
Recibe mi paz.
-
Vive mi paz.
-
Comparte mi paz.
Ser
cristiano no es solo creer, es ser enviado:
-
A llevar paz donde hay conflictos.
-
A sembrar esperanza donde hay tristeza.
-
A construir unidad donde hay división.
Pidamos
al Señor que, asà como los primeros discÃpulos, también nosotros seamos una
comunidad viva, alegre y comprometida, que lleve al mundo la paz del
Resucitado. Amén.


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