Paz | Luis Ricardo Cruz Montes, msc
Una paz desarmada y desarmante
Llevamos
dÃas tensos de conflictos a nivel mundial, los más sonados por cuestiones
mediáticas serán siempre aquellos donde tenga Estados Unidos algo que ver. Sin embargo,
la paz no llega aún a ningún pueblo de la tierra. Paz no es ausencia de guerra
o de conflicto bélico, paz se torna un tema social cuando estos están
presentes, pero para que exista una verdadera paz es necesario algo más que
simples mesas de diálogo…
La
paz, un tema social
La
paz como tema social necesita retomar los dos aspectos que el Papa León ha
mencionado desde que asumió como Papa: “La paz esté con ustedes… Esta es la paz
de Cristo resucitado, una paz desarmada y desarmante” (Mensaje Urbi et Orbi en
su elección como Sumo pontÃfice, 08-05-2025). León ha asumido el tema de la paz
no solo como tema contextual, sino como un programa de pontificado, su mismo
estilo de vida es el de un hombre pacÃfico, conciliador, que busca los puntos
medios para poder ejercer el ministerio petrino.
Como
Papa, León no solo es un lÃder eclesial, sino un referente mundial para
católicos y no católicos, por tanto, su rol en el mundo no solo es eclesial,
sino también social. De por sà su nombre es en sucesión a León XIII, el primer
Papa en extender un documento sobre cuestiones sociales iluminadas por la fe.
León, si bien es cierto el explica que toma su nombre en torno a la revolución
de la inteligencia artificial, fácilmente puede catalogársele como el Papa de
la paz, ya que su mayor insistencia desde el 8 de mayo de 2025 hasta el sol de
hoy ha sido el tema de la paz.
Cabe
destacar que su mensaje para su primera Jornada Mundial por la Paz como Papa
(que se celebra cada 1 de enero) fue precisamente la frase con la que inició su
pontificado…
¿Cómo
se aplica la paz desarmada en las coyunturas actuales?
Una
paz desarmada es aquella que no se impone, ni con la fuerza ni la violencia. La
violencia engendra más violencia y heridas incurables que duran años… Laz
desarmada es la que, para los cristianos, Jesús ofrece, la que da Él. Una paz
que brota del Corazón y se instaura de un modo tal que suscita en las
sociedades, pueblos más según el Corazón de Dios. Para los discÃpulos de Cristo
no puede pensarse en una paz que se implante con las armas, esa no es la paz
cristiana, tampoco es una paz desarmada aquella que se impone con regÃmenes
injustos y totalitarios, ni con sistemas económicos de hambre ¡Cuántos pueblos
sufren hoy este drama! El grito de Léon y de todos los cristianos debe ser
apostando por una paz que nace del diálogo, del principio del bien común, de la
opción preferencial por los que más sufren estos dramas, una paz que se
instaura inalienablemente como fruto de la justicia.
¿Es
posible pensar en una paz desarmante?
Precisamente
es la paz que envaina la espada ante el adversario. La paz del Señor no se
mantiene con las armas ni se perpetúa a través de ellas, porque entonces no
serÃa paz, sino miedo, cooptación, vulneración de las libertades. La paz que
León propone desarma los lenguajes, desarma las manos, desarma las decisiones
que promueven la muerte, desarma los discursos. Su mismo modo de vida permite
observar una naturalidad que brota del evangelio. La moral social y la
aplicabilidad de la Doctrina Social de la Iglesia en León no son discursos de
hoy como Papa, ha sido un programa de vida que le acompañado como misionero en
Perú y como Prior General al servicio de sus hermanos agustinos.
Paradigmas
Con
León ciertamente no tenemos al Francisco que tenÃamos, pero aunque, la muceta y
los roquetes hayan vuelto a vestirse en el Papa, el mensaje es más actual,
contundente y claro que nunca. La fuerza con la que León exige la paz es la
fuerza de la coherencia de su vida, y es la propuesta cristiana. Ha sido
hermoso como Conferencias Episcopales han salido en apoyo y defensa al Sumo
PontÃfice, asà como mucho han pedido oraciones por Su Santidad. En estas horas
inciertas de nuestro mundo los paradigmas se abren no para la confusión sino
para la hora del testimonio.
¡Esta
es la paz de Cristo Resucitado!
La
paz de Cristo resucitado no llegará a los pueblos y naciones si el evangelio no
se anuncia sin miedo y con la propia vida. En comunión con Pedro, pero más aún
en comunión con toda la iglesia, sacramento universal de salvación, es
necesario ser presencia viva de la paz en un mundo acostumbrado a los
conflictos. Estamos llamados a no solo ser ausencia de guerra y violencia, sino
presencia de sostenibilidad ecológica, alimentaria, sanitaria, educativa,
laboral y habitacional. La paz, como fruto de la justicia, tiene un apellido,
fruto de la justicia social. Que el Dios que “libera a los oprimidos” sostenga
al Papa León, y a los que trabajan por la paz también.


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