Nuestra Fe | Leonor Asilis
“Magnifica Humanitas": Reseña de una Ultreya
El miércoles 7 de octubre de 2026, el Movimiento
de Cursillos de Cristiandad de la Arquidiócesis de Santo Domingo celebró su
Ultreya Arquidiocesana de octubre en el Auditorio de la Casa San Pablo.
Bajo el título “Magnifica Humanitas: llamados a
ser plenamente humanos para transformar el mundo”, la jornada reunió a
numerosos cursillistas, sacerdotes, diáconos y representantes de parroquias y
movimientos eclesiales, tanto de forma presencial como a través de la
transmisión en vivo por YouTube por el canal del MCC.
La noche, iniciada a las 7:30 p.m. en el mes del
Rosario y de las misiones, se abrió con la invocación al Espíritu Santo. La
parroquia madrina fue Cristo Salvador, representada por el P. Nelson Clark. El
ambiente se impregnó de la alegría cursillista con el grito “¡De Colores!” y el
recordatorio vivo de que “Cristo cuenta contigo”.
El ingeniero José Armando Tavarez, catequista
desde 1993, educador y líder laical, ofreció una profunda reflexión inspirada
en la primera encíclica del Papa León XIV. Subrayó que la grandeza del ser
humano nace de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios. Por ello, la
vocación del cristiano —y especialmente del cursillista— no se limita a “ser
buena persona”, sino a vivir plenamente su humanidad en el amor de Jesucristo.
Tres ideas iluminaron su palabra: no se puede
amar a Dios y permanecer indiferente al que sufre; la santidad no consiste en
abandonar lo humano, sino en alcanzar su plenitud en Cristo; y en un mundo cada
vez más tecnológico, pero donde muchos se sienten solos, el cursillista tiene
la misión de llevar el rostro humano de Cristo a sus ambientes.
Sobre la inteligencia artificial, Tavarez fue
equilibrado y esperanzador: la IA no destruye la fe si se pone a la persona y a
Dios en el centro. Puede explicar, escribir oraciones o hablar de amor, pero no
puede vivir el Evangelio, orar de verdad ni amar. Ninguna máquina sustituye el
testimonio de una vida tocada por Cristo. Por eso invitó a usar la tecnología
sin renunciar a los encuentros humanos, los abrazos y la oración sincera. Solo
el amor transforma los corazones.
La Ultreya se convirtió así en un espacio de
renovación espiritual y compromiso apostólico. El Movimiento reafirmó su
llamada a hacer Iglesia y fermentar el Evangelio en la sociedad actual. ¡Cristo cuenta contigo! ¡De Colores!






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