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    ¿A quién beneficia el Turismo?

    Actualidad Mundial | Ramón Arturo Guerrero. ¿A quién beneficia el turismo?
    “Durante la campaña electoral el ahora presidente, Danilo Medina, fue enfático en reiterar que una de sus visiones era convertir al turismo en la locomotora del desarrollo”. Acento.com, 11 de marzo
    “Con el primer palazo el presidente Danilo Medina dejó iniciada la construcción del Hotel Áman, en Playa Grande, María Trinidad Sánchez. Se espera que con este proyecto se generen 500 empleos permanentes. El compromiso del presidente Medina de hacer el turismo la locomotora del desarrollo nacional continúa haciéndose realidad con este proyecto de Playa Grande”. Noticias SIN, 22 de marzo
    El doctor Medina no se equivoca en cuanto al tamaño del pastel. El World Tourism Barometer, publicado por la Organización Mundial del Turismo en enero de este año informa que “…las llegadas de turistas internacionales alcanzaron un récord de más de 1,000 millones de turistas por primera vez en la historia en 2012”.

    El manantial burbujeante de divisas
    Durante años potenciales inversionistas y políticos dominicanos promovieron el turismo con distintos eslóganes tratando de convencer a la población de que ahí estaba su salvación económica. Desde “Industria sin chimeneas” en la época de Ángel Miolán, fundador del moderno movimiento turístico en el país hasta “locomotora del desarrollo nacional” en la actual gestión de Danilo Medina.
    La historia del negocio del turismo en nuestro país va unida al nombre de Ángel Miolán (1912-2010). La revista Bohío resume así sus aportes: “En 1968 el presidente Joaquín Balaguer lo nombra secretario de Estado sin cartera y director general de Turismo, cargo que ocupó por más de ocho años y en el que mostró su enorme valía. Durante su gestión se promulgó la Ley Orgánica de Turismo 541-69, la cual instituye la Dirección General de Turismo. En 1971 contribuye a que se promulgue la Ley 153 sobre Promoción e Incentivo al Desarrollo Turístico, y en 1972 se crea el Departamento de Infraestructura Turística (Infratur), a través del Banco Central, para el financiamiento de proyectos turísticos”. Su libro “Turismo, nuestra industria sin chimeneas”, es de lectura obligada en este campo. Miolán también instaló la primera escuela de turismo del país.
    Como el manantial burbujeante de divisas que se auguró el turismo en los años 70 para nuestro país y muchos otros, habrá que seguir explorando hasta encontrarlo. Pero, a alguien debe beneficiar, para que todavía hoy día tenga entusiastas promotores de la categoría del Presidente de la Republica.

    Cuestionado hace décadas
    En 1987, cuando el país se asomaba al turismo masivo, “Amigo del Hogar” se hizo eco del activo cuestionamiento que las iglesias de Europa y Asia le hacían a la forma en que los visitantes ricos practicaban turismo en el Tercer Mundo. En sus ediciones julio-agosto y septiembre de ese año publicó sendos artículos sobre el tema tomados de la revista alemana Desarrollo y Cooperación (marzo-abril de 1987). En su introducción, la publicación alemana decía: EI turismo internacional está causando graves perjuicios a la cultura y economía de muchos países y pueblos del Tercer Mundo y contribuye escasamente a su desarrollo, según las conclusiones de la Conferencia sobre Turismo en el Tercer Mundo, efectuada recientemente en Alemania. El encuentro fue organizado por las iglesias de Asia y Europa afiliadas a la Coalición Ecuménica sobre el Turismo en el Tercer Mundo y la Red Ecuménica Europea sobre el Turismo en el Tercer Mundo.
    A continuación, fragmentos de los artículos “Turismo y Tercer Mundo” de John Madeley y “Cuando los turistas llegaron”, de Ulla Saal:
    Alrededor de 250 millones (en la actualidad 1,000 millones, NdR) de habitantes de los países occidenta¬les salen anualmente de vacaciones al extranjero, convirtiendo así al turismo en la mayor industria del mundo. Cuando los turistas se aburrie¬ron de las excursiones por Europa fueron más allá: Kenia, Ceilán, Tailandia, Filipinas, México. Cuarenta y cinco de estos países del Tercer Mundo atraen la mayor parte de los visitantes.
    Las agencias de ayuda al des¬arrollo como el Banco Mundial, alientan a estos países para que exploten su potencial turístico: ¬sol, mar y fauna, y a crear nuevos puestos de trabajo para obtener más divisas. Para los gobiernos del Tercer Mundo, necesitados de moneda extranjera, es muy fuerte la atracción de ganar dinero a tra¬vés del turismo. Sin embargo, los 140 participantes de 30 países reunidos en Bad Boll demostraron en forma abrumadora que tales beneficios constituyen una ilusión.
    El turismo moderno es colonia¬lismo económico, que expresa en su forma más aguda el poder y la carencia. El turista ejerce poder a través del dinero, lo que permite la construcción de hoteles, reservas de campos, playas y aguas y la adapta¬ción de las economías a sus necesi¬dades de agrado. En contraste, los habitantes de las áreas turísticas carecen de bienes y de poder y no tienen posibilidad de influir en el desarrollo de una industria que puede afectar cruelmente sus vidas.
    La publicidad turística crea ilu¬siones sobre viajes a lugares leja¬nos, que son demasiado atractivos para no realizarlos. Pero, la princi¬pal ilusión es que constituye una importante fuente de moneda extranjera para los países en des¬arrollo. En realidad, los beneficios son, por lo general, muy inferiores a lo esperado.
    Valoración excesiva de los beneficios. Es raro que más de 40 por ciento del dinero que los turistas gastan en sus vacaciones quede en los países del Tercer Mundo; fre¬cuentemente, esta cifra es inferior al 10 por ciento. Por su parte, el gobierno local tiene que invertir sus escasos recursos en la construcción de nuevas vías y en la presta¬ción de servicios a los complejos turísticos.

    El mayor volumen de inversión se destina a los hoteles, cuya gran mayoría es propiedad de cadenas occidentales; 13 corpora¬ciones multinacionales dominan esta industria: 6 de EEUU, 4 de Francia, 1 de Australia, 1 de Gran Bretaña y 1 de Canadá. Cua¬tro de ellas tienen entre e1 97 y el 100 por ciento de sus hoteles fuera de su país de origen y las restantes el 50 por ciento. Competencia por los recursos locales. Lo que el turista no percibe es la forma cómo la industria turística compite por los recursos locales lo cual puede significar, incluso, que los lugareños pue¬dan perder sus hogares, sus tierras y sus medios tradicionales de vida. Su subsistencia pasa a depender de los turistas acaudalados, cuyas demandas arruinaron sus vidas. Como la mayoría de los hoteles son construidos cerca de las playas, los pescadores del Tercer Mundo figuran entre los principales perde¬dores. Otra demanda turística que compite con las necesidades locales es el agua. Los visitantes esperan contar con cantidades ili¬mitadas del vital líquido. El hués¬ped de un hotel, por ejemplo, puede consumir 500 litros de agua al día, 10 veces más que los habitantes locales. Sin embargo, el suministro de agua es uno de los problemas que aqueja a los países en desarrollo. La industria no gana. La industria local puede ganar poco o nada con el negocio turís¬tico. Según Lorine Tevi, no sería extraño que un hotel de una isla del Pacífico compre su mobiliario en Suecia, los útiles de oficina en EEUU, las lámparas en Holanda, los vehículos en Alema¬nia, las cortinas en Francia y los alimentos en Australia.

    "El turismo es una prostitución cultural" dice Huanani-Kay Trask, profesor de la Universidad de Manoa, Hawai y agrega: "Es vio¬lencia contra nosotros. Hawai tiene un problema especial: 5 millones de turistas arriban allí cada año, mien¬tras la población local es de sólo un millón. Los turistas han afectado tam¬bién la cultura local mediante la introducción de la prostitución en gran escala. El turismo aparece como un excelente factor para disminuir la desocupación debido a que la prestación de la mayoría de sus servicios, aún en el futuro cercano, no puede ser reemplazada por la automatización. Así, por ejemplo, en el Caribe fueron creadas 82 mil plazas de trabajo en la hotelería, 188 mil en el área de transporte, la industria culinaria y de muebles.
    En la mayoría de los casos se trata de ocupaciones de baja remuneración, de escasa cualificación para trabajadores no preparados, como ascensoristas, pajes, personal de limpieza, guardianes y ayudantes de cocina.

    Los puestos laborales calificados para personal especializado en la hotelería, transporte, agencias de viajes, así como en la administración y dirección -que conforman entre el 2 y el 6 por ciento de la totalidad de las plazas de trabajo en la rama turística- se encuentran casi en su totalidad en manos extranjeras.
    En comparación con el sector industrial, los salarios pagados en área turística son considerablemente menores. A esto se agrega la gran cantidad de trabajadores que busca empleo y que se canaliza fuertemente hacia el área turística, como lo demuestra el siguiente ejemplo: En la isla de Bali (Indonesia) se presentaron 10 mil solicitantes al llamado de un nuevo hotel para llenar 200 vacantes.
    El intento de algunos países por ocupar los mandos intermedios de la industria turística con fuerza laboral propia a través de programas de formación profesional, favorece a las élites urbanas las cuales poseen un mejor nivel educativo y de esta manera se hallan en ventaja para aprobar los exámenes de admisión, frente a aquellos que provienen de zonas rurales.
    En contraste con lo anterior, la gran mayoría de los que buscan colocación en los centros turísticos, provienen del campo, especialmente jóvenes peones agrícolas seducidos por el magnetismo que ejerce el mundo del turismo, emigran a las ciudades. Generalmente, el sueño de una mejor vida se desvanece tan rápidamente como una pompa de jabón. En casi todos los países que reciben turismo extranjero la temporada turística dura entre 4 y 6 meses. En el Caribe 30 por ciento de los empleados de hoteles y restaurantes es despedido tan pronto termina el principal período vacacional. En Zambia, sólo24 por ciento de los empleados conserva su puesto todo el año.
    ¿Algún parecido con República Dominicana? ADH 768.