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    Ecología al estilo san Francisco de Asís

    Ecología Integral | Jovanny Kranwinkel*


    Ecología al estilo San Francisco de Asís  
    El 4 de octubre la Iglesia Católica celebra la fiesta de San Francisco de Asís, el santo de la paz, de la humildad, de la transformación de la Iglesia y también el santo de la ecología.

    Un 29 de noviembre de 1979, San Juan Pablo II promulgó la bula “INTER SANCTOS” en la que se le proclamaba como patrono de la ecología con el siguiente texto: “Entre los santos y los hombres ilustres que han tenido un singular culto por la naturaleza, como magnífico don hecho por Dios a la humanidad, se incluye justamente a San Francisco de Asís. El, en efecto, tuvo en gran aprecio todas las obras del Creador y, con inspiración casi sobrenatural, compuso aquel bellísimo ‘Cántico de las Criaturas’, a través de las cuales, especialmente del hermano sol, la hermana luna y las estrellas, rindió al omnipotente y buen Señor la debida alabanza, gloria, honor y toda bendición.
    Por tanto, Nos, conocido el parecer de la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino, por medio de estas nuestras Letras y a perpetuidad, proclamamos a San Francisco de Asís, celestial Patrono de los cultivadores de la ecología, con todos los honores y privilegios litúrgicos inherentes.

    Creador, creatura y creación fueron el centro de su famoso himno “Laudato-si”, “Alabado Seas” que sirvió como la principal inspiración para la Carta Encíclica ecológica de Su Santidad el Papa Francisco, dándonos una herramienta de doctrinal social sobre un tema de tanta incidencia mundial.
    Su desapego total a las riquezas materiales lo llevó a amar tanto la pobreza, que se abajó hasta llegar a verse “hermano” de cada creatura del planeta y a la tierra como su “madre”. Este hermanamiento hizo que amara tanto a las creaturas que había hecho su creador que es fuente de inspiración para todos aquellos que cuidan de la naturaleza.

    El comportamiento humano y la forma de vivir en esta “Casa Común” como le llama el Papa Francisco está alterando la estabilidad natural que recibimos de las generaciones anteriores. Por eso el Papa Francisco resalta en la encíclica los dos verbos que el Creador imperativamente le pidió a los primeros padres al entregarle su obra en la imagen del jardín: “siémbrenlo” y “cuídenlo”.

    Mientras la población humana se ha desarrollado consumiendo los recursos naturales, en pocas proporciones en relación a las generaciones siguientes, no le ha desfavorecido; pero actualmente en esta generación hemos agotado recursos que la naturaleza tardó millones de años en construirlos o mantenerlos, generando así impactos importantes para el justo balance de la propia salud de los seres vivos del planeta, llegando al extremo de extinguir rápidamente especies que han existido por miles de años.

    El ser humano, no es el dueño de la creación, ni siquiera es co-creador; de hecho, es al final del proceso de la creación que Dios lo crea, entregándole una obra perfecta salida de sus manos al igual que él, solo que dándole el don de inteligencia y manejado con el mejor regalo que solo le hizo al ser humano como creatura, el don de la libertad para que eligiera lo que quería hacer a la par de los instintos meramente biológicos.

    Esta libertad en ocasiones, ha llevado al ser humano a elegir el camino del mal, y sus manifestaciones muchas veces ha sido dañar, lo que Dios ha creado “bien hecho” como lo plasma el Génesis.
    La violencia actual contra la creación puede llegar a tener efectos terribles para la viabilidad de la vida en nuestro planeta y es responsabilidad del ser humano detener ciertas acciones que atentan contra si mismo y las demás creaturas.

    Como cristianos estamos llamados a asumir un estilo de vida distinto como nos invita el Papa en su Encíclica “Laudato-Si”. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nuestras acciones deberían ser filtradas por una “conciencia ecológica” que no nos aparte de esa maravillosa creación. Gestos tan pequeños como echar una botella plástica a la calle está deteriorando poco a poco el planeta.

    Que San Francisco de Asís, nos guíe con su patrocinio a realizar acciones simples y concretas con un sentido de “justicia intergeneracional” que cumpla con la indelegable tarea de entregar a las generaciones que nos sucedan un mundo no igual, sino en mejores condiciones.

    Como nos piden nuestros Obispos en el Mensaje Pastoral especial de este año titulado: “República Dominicana, nuestra Casa Común” en el no 95: “Exhortamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a unirnos en la esperanza de una República Dominicana con un ambiente más sano y en mejores condiciones para las generaciones presentes y futuras. Hagamos el esfuerzo necesario para conservar y proteger nuestros recursos naturales, de modo que podamos vivir conservando nuestra casa común, con toda la belleza, pureza y perfección con que Dios la creó, como lo expresa la Carta Pastoral del 1987 cuando dice: “«La Tierra con sus bienes es patrimonio de la humanidad. Es herencia que recibimos, que debemos administrar y distribuir con justicia y equidad y que debemos transferir a los que nos sucedan, no deterioradas, sino, por el contrario, mejoradas»”.

    Kranwinkel es el Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Pastoral de Ecología y Medio Ambiente de la Conferencia del Episcopado Dominicano.
                                              




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