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    Ecología y Familia

    Ecología Integral | Jovanny Kranwinkel

    Ecología y Familia  
    En este mes de noviembre que la República Dominicana lo dedica a la familia, ponemos nuestra mirada en la responsabilidad que tenemos los padres de inculcar en nuestros hijos una cultura de amor y cuidado a la casa común.

    El Papa Francisco en su reciente texto doctrinal social, la Carta Encíclica Laudato Si, hace un llamado inicial a toda la familia humana: “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda lafamilia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar”. Nos toca a todos administrar los recursos naturales para que perduren en el tiempo.

    Pero es sobre todo el 6º capítulo donde hace un llamado frontal en el no. 213: “Los ámbitos educativos son diversos: la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis, etc. Una buena educación escolar en la temprana edad coloca semillas que pueden producir efectos a lo largo de toda una vida. Pero quiero destacar la importancia central de la familia, porque «es el ámbito donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y protegida de manera adecuada contra los múltiples ataques a que está expuesta, y puede desarrollarse según las exigencias de un auténtico crecimiento humano.”

    También expresa en el mismo numeral que: “Contra la llamada cultura de la muerte, la familia constituye la sede de la cultura de la vida». En la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como por ejemplo el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados. La familia es el lugar de la formación integral, donde se desenvuelven los distintos aspectos, íntimamente relacionados entre sí, de la maduración personal”.

    Este llamado del Sumo Pontífice nos hace recordar lo que hasta hace poco tiempo nos enseñaron nuestros padres, verdades enseñadas en la simpleza del hogar pero que sembró en muchos de nosotros la preocupación y la sensibilidad a no hacer daño al medio ambiente.

    Los valores fundamentales que toda sociedad humana necesita para una vida equilibrada, definitivamente tienen su base primaria en la familia. Si los padres no inculcan en los hijos la preocupación por mantener su ambiente sano, seguiremos sufriendo las consecuencias de una cultura de daño ambiental progresivo con graves repercusiones, sin embargo, el deterioro moral y de valores que estamos viviendo hace que no todos los padres se preocupen de esa situación.

    Por eso Su Santidad el Papa Francisco advierte en el no. 162 lo siguiente: “…muchos problemas sociales se relacionan con el inmediatismo egoísta actual, con las crisis de los lazos familiares y sociales, con las dificultades para el reconocimiento del otro. Muchas veces hay un consumo inmediatista y excesivo de los padres que afecta a los propios hijos, quienes tienen cada vez más dificultades para adquirir una casa propia y fundar una familia.”

    Muchos padres consideran que es la escuela la que desarrolla en los hijos esa responsabilidad ambiental pero éstas son presas también de la cultura del consumismo y del descarte y no siembran en sus hijos una conciencia ambiental.

    En la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como por ejemplo el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados

    En el mensaje por la Jornada Mundial por la Paz del año 2010 “Si quieres la paz, protege la Creación” el Papa Emérito Benedicto XVI expresó: “No se puede pedir a los jóvenes que respeten el medio ambiente, si no se les ayuda en la familia y en la sociedad a respetarse a sí mismos: el libro de la naturaleza es único, tanto en lo que concierne al ambiente como a la ética personal, familiar y social. Los deberes respecto al ambiente se derivan de los deberes para con la persona, considerada en sí misma y en su relación con los demás. Por eso, aliento de buen grado la educación de una responsabilidad ecológica que salvaguarde una auténtica «ecología humana» y, por tanto, afirme con renovada convicción la inviolabilidad de la vida humana en cada una de sus fases, y en cualquier condición en que se encuentre, la dignidad de la persona y la insustituible misión de la familia, en la cual se educa en el amor al prójimo y el respeto por la naturaleza”.

    Es allí donde nos hacemos primero “ecologistas”, donde con insistencia los padres debemos inculcar a nuestros hijos las acciones personales que serán las adecuadas para un mundo limpio y ordenado.

    No tirar ni siquiera un pequeño papel de un caramelo, o un vaso plástico que no sea en un zafacón, o barrer el frente de nuestra casa, ahorrar agua cerrando las llaves, apagar las luces y abanicos que no se usen disminuyendo el uso de energía eléctrica innecesaria, respetar las especies naturales, usar los menos plásticos desechables posible, sembrar árboles aunque sea una plantita en la casa, etc., son de los gestos que el Papa Francisco nos propone en la encíclica para incrementar la conciencia ecológica de la que habló mucho San Juan Pablo II.

    La familia es el terreno protegido donde se siembran todos los valores; si se pierde la familia se pierde todo. La responsabilidad de los padres no es dejar un mundo igual a los hijos, es dejar un mundo mejor, y para eso hay que incluir a los hijos en esa tarea para que vayan aprendiendo poco a poco a cuidar su mundo y cumplir con lo que el Papa Francisco nos invita tener una “justicia intergeneracional”, para que ellos a su vez lo muestren a las siguientes generaciones.
    ADH 817.

    Agradecemos y presentamos a nuestro nuevo colaborador Jovanny Kranwinkel, quien es Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Pastoral de Ecología y Medio Ambiente de la Conferencia del Episcopado Dominicano. También es Productor y Conductor PROGRAMA RADIAL NAVEGANDO CON JOVANNY KRANWINKEL, por Vida FM 105.3. www.navegandoconk.net.

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