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    Valor del Mes: Responsabilidad

    Valores | P. Juan Tomás García P, MSC 


    Valor del Mes: Responsabilidad  

    Llegamos rápidamente al mes de marzo y el Plan Nacional de Pastoral nos invita a vivir este mes el valor de la responsabilidad.  “El ser humano es el único ser conocido que tiene responsabilidad, solo los humanos pueden escoger consciente y deliberadamente entre alternativas de acción y esa elección tiene consecuencias. La responsabilidad emana de la libertad, la responsabilidad es la carga de la libertad”. Jesús, para vivir su misión de Hijo de Dios, asumió la condición humana (Fil 2, 7).

    El término responsabilidad tiene muchos significados, la mayoría de ellos vinculados a la libertad de elección del ser humano y de aceptación de las consecuencias de los actos efectuados en virtud de esa libertad. La responsabilidad es uno de los valores más importantes de la sociedad y de la Iglesia. El  valor de la responsabilidad se les requiere a los profesionales en el ejercicio de su profesión, a los gestores en tanto que ejercen la función de liderazgo y gestionan recursos humanos, materiales y económicos, a las organizaciones como representación de su compromiso social y también como conjunto de individuos comprometidos con la misión y los valores humanos.

    Nos interesa el valor de la responsabilidad  como compromiso, Como sinónimo de causa asumida con amor y determinación. La virtud de vivir nuestra vida imprimiéndole un significado comunitario de respuesta al Plan de Dios. Así, la responsabilidad será valor que esté en la conciencia de los miembros de las personas que forman nuestras comunidades y parroquias,  asumiendo cada quien su rol dentro de la realización del Plan Nacional de Pastoral. La responsabilidad nos permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de nuestros actos y ponerlo al servicio de la comunidad cristiana. Cada persona es responsable de sí misma y de responder a su identidad como criatura de Dios que sigue a Jesús en el día a día.

    Ser responsables
    Responsable es aquel y aquella que conscientemente es causa directa o indirecta de actitudes y hechos y que, por lo tanto, es imputable por las consecuencias de esos hechos, terminando por configurarse como virtud por excelencia de los seres humanos libres. En ese sentido damos gracias a Dios por tantas personas que a lo largo de nuestra existencia han sido  responsables a favor nuestro como personas y como comunidades. Son muchas las personas que han dado su vida a favor de la causa de Jesús que es la causa del Reino de Dios. Si nuestras comunidades funcionan es por el gran número de sus miembros que se dan por entero a su servicio sin esperan nada a cambio.

    Una manera de entender la responsabilidad es la capacidad que tiene el ser humano de dar respuesta a las necesidades, capacidad y responsabilidad de ser creativos a favor de la vida. Responder responsablemente nos da valor como personas y como Iglesia. La responsabilidad tiene un efecto positivo en las personas porque genera confianza en sí misma e incide enriquecedoramente en todas las áreas de las comunidades.

    Valor comunitario
    El valor de la responsabilidad es el que permite a las comunidades contar con personas asumiendo servicios e impulsando la comunidad con su generosa dedicación. Así lo hizo Jesús quien no vino a ser servido sino a servir y dar la vida para que todos vivamos. Jesús asumió su condición humana con tanta dedicación que hasta dio la vida para que nosotros tengamos mejor vida. Dios no nos pide que nos extralimitemos a nuestra condición humana, nos llama a asumir nuestra condición y a ponerla al servicio de la comunidad. Somos invitados a asumir con fuerza transformadora nuestra responsabilidad de Hijos e hijas de Dios y miembros de la Iglesia, como lo hizo Jesús.

    Una fe responsable
    Para ello, lo primero es vivir desde la confianza absoluta en la acción de Dios. Nos lo ha enseñado Jesús. Dios sigue trabajando con amor infinito el corazón y la conciencia de todos sus hijos e hijas, aunque nosotros los consideremos «ovejas perdidas». Dios no está bloqueado por ninguna crisis. Pero todo esto no nos dispensa de nuestra responsabilidad. Así como somos podemos aportar la novedad de nuestras vida al Señor, trabajando en algún ministerio de la comunidad cristiana. Nadie sabe cómo será la fe cristiana en el mundo nuevo que está emergiendo, pero, si asumimos nuestra responsabilidad en el presente, la sociedad verá los signos necesarios para descubrir la presencia de Dios salvando a su pueblo.
    Digamos no a la indiferencia y pongamos nuestros talentos al servicio del Reino de Dios, en nuestras comunidades cristianas. Así estaremos viviendo el Valor del mes: Responsabilidad

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