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    Gerontofobia, rechazo a los adultos mayores

    Temas de salud | Dra. Marcia Castillo  

      


    Gerontofobia, rechazo a los adultos mayores

    - En ese caso -le dije yo-, lo que no es natural es mi edad.
    El médico mostró una sonrisa de lástima.
    - Veo que es usted un filósofo, me dijo.

    Fue la primera vez que pensé en mi edad en términos de vejez, pero no tardé en olvidarlo. Me acostumbré a despertar cada día con un dolor distinto que iba cambiando de lugar y forma a medida que pasaban los años. A veces parecía ser un zarpazo de la muerte y al día siguiente se esfumaba. Por esa época oí decir que el primer síntoma de la vejez es que uno empieza a parecerse a su padre.

    En el capítulo inicial de la novela Memorias de mis putas tristes, García Márquez esboza el primer roce de su personaje con la vejez y el reconocimiento de la misma, todo esto le ocurre medio siglo antes de que se desarrolle la historia central de su obra. En este pasaje el Gabo narra como el protagonista con apenas cuarenta y dos años acude al Doctor por una molestia en su rodilla y éste le responde de forma magnánimamente superficial – es un dolor natural de SU edad-

    La expresión “Su edad” es una bofetada en la cara, porque hay una resistencia inherente a envejecer, como en cualquier otro cambio nos sentimos vulnerables y expuestos, nos genera temor e inseguridad no tener las herramientas físicas, sociales y psicológicas para hacer una contingencia efectiva a dichos cambios.

    Por otro lado, y ya lo hemos planteado en publicaciones anteriores, la sociedad post moderna ha levantado un monumento al ego y a ciertos cánones de belleza, cánones que no son, ni serán compatibles con los procesos naturales, como la vejez; todo lo que no se adapte a los estereotipos sociales suele fomentar un serio conflicto psicoemocional en el hombre de hoy.

    Claro que esto no siempre fue así, las culturas y sociedades anteriores rendían respeto y veneración a la ancianidad, lo veíamos en el ámbito laboral, donde se necesitaba cierta edad para acceder a puestos como jefes tribales, jueces de tribunales superiores y profesores de cátedras universitarias, también lo vemos en el ámbito eclesial y las sagradas escrituras dan cuenta cabal de ello: “La cabeza canosa es corona de gloria, y se encuentra en el camino de la justicia”. Proverbios 16, 31.

    Pero ahora no queremos envejecer y nuestro Status Quo tampoco ayuda, existen demasiadas barreras urbanas, domésticas y sociales, para el envejeciente, en nuestro escenario actual resulta difícil llevar una vejez saludable, no hay áreas de recreación, no existen programas sostenidos dirigidos a esta población y los espacios públicos no están diseñados de manera inclusiva para la tercera edad. 
    Todo lo antes citado atemoriza y con ello viene la negación de los anos, no obstante puede verse un miedo extremo donde hay una fobia irracional a envejecer, a esto le llamamos Gerascofobia.

    Según El DSM V (Manual de desórdenes mentales) la gerascofobia es el miedo patológico a envejecer, dicho término es una combinación de las palabras griegas geras, lo que significa la vejez, y phobos, que significa miedo.

    En la próxima entrega desglosaremos sus causas, síntomas, cómo identificar y tener un ojo visor   sobre esta entidad cada vez más frecuente.

    Concluimos con una invitación a reflexionar sobre el envejecimiento como arte, nos corresponde  llevar una  juventud sana para arribar a una  vejez sana, interna y externamente, una  buena vejez, que nos acerque  a nosotros mismos y a  la dignidad  humana como dijo  José Luis Sampedro:
     “El arte de la vejez es arreglárselas para acabar como los grandes ríos, serena, sabiamente, en un estuario que se dilata y donde las aguas dulces empiezan a sentir la sal y las saladas, un poco de dulzura. Y cuando te das cuenta ya no eres río sino océano. Eso es lo que pretendo”. ADH 822

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