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    ¿Excusas para seguir a Jesús?

    Vocacionales | P. Osiris Núñez, MSC


    ¿Excusas para seguir a Jesús?
    Dios nos ha dado el don de la vida. Este amor de Dios hacia nosotros espera ser correspondido. No es pagarle a Dios, sino escuchar su llamado y seguirle, de manera que con nuestra vida respondamos al que nos amó primero. Jesús nos llama a seguirle, nos invita a seguir sus pasos y caminar por donde Él nos ha mostrado. Nos ha hecho la propuesta del Reino de Dios, no en el cielo al final de la vida, sino aquí ya visible entre nosotros; Reino que debemos ir construyendo día a día. Por eso, quiero proponerles el texto de Lc 14,16-20, en la cual Jesús invita a seguirle, pero los que son invitados ponen excusas o anteponen sus intereses antes que seguirle.
    Lo que Jesús pide no es nada extraño, solo seguirle. Así podemos ver en la historia de la Iglesia, como muchos lo han dejado todo para corresponder al llamado de Jesús. La madre Teresa de Calcuta, que deja la comodidad de Europa para ir a los lugares más pobres de la India; en nuestra Iglesia dominicana, podemos resaltar el desprendimiento de los Misioneros Canadiense que dejaron su país en los años 30, mucho más desarrollado que el nuestro, y vinieron a nuestra Patria, entregando toda su vida por la misión.
    Objeciones a la llamada
    En nuestro tiempo, responder al llamado de Jesús no es una prioridad en muchos casos, especialmente para los jóvenes. Primero están los intereses personales, el “Yo” se antepone al “ser para”. Todo debe girar en torno al Yo, y la satisfacción de ese Yo egocéntrico, individualista, egoísta, pensando solo para sí mismo. No hay una apertura al “Ser para…”, los demás, ayudar en la construcción del Reino de Dios, para humanizar nuestra sociedad. No, eso no, eso no es atractivo. Surgen las excusas: primero debo pensar en mí, tengo mis propias metas personales, tengo mis ambiciones, etc.
    Responder con generosidad
    Sin embargo, también hay personas, jóvenes que nadan contra la corriente, y que haciendo una opción de vida, dejan a un lado su Yo, y se entregan por completo al llamado de Jesús. Renuncian a los bienestares materiales que ofrece la sociedad, para consagrarse al “Ser para” los demás, llevando el amor de Dios a todas partes. Estas personas son signos de vida para una sociedad que cada día se sumerge más y más en situaciones de muerte.
    El Señor nos llama a todos, invita a seguirle, que nuestra vida sea un responder a su llamada, donde podamos realizarnos como personas y dar sentido a nuestras vidas. Ante la llamada de Jesús: ¿Qué respondemos? ¿nos hacemos los sordos? ¿ponemos excusas como nos narra el evangelio? o ¿le damos prioridad a intereses personales? La llamada de Jesús debe cuestionarnos, debe enfrentarnos a la realidad del seguimiento. Reflexionemos y analicemos como quiero responder al llamado que Jesús me hace de ser portador de su mensaje.
    Pidamos a Espíritu que nos ilumine y guie en nuestras vidas, que sepamos escuchar el llamado de Jesús y responder como el Profeta Isaías: “heme aquí Señor, envíame a mí”
    ¿A qué te llama Jesús?
    A ti joven que lees estas líneas, te invito a que te preguntes: ¿a que me llama Jesús? ¿cómo le respondo? ¿cuáles son las excusas que doy? Una manera de responder a su llamado es viendo diferentes estilos de vida en el seguimiento, una puede ser como un Misionero del Sagrado Corazón de Jesús, dando a conocer su amor al mundo y ser el corazón de Dios en el mundo. Acércate a nosotros. ADH 822.

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