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    jueves, 22 de enero de 2026

    Las ofertas de tarjetas de crédito y su aceptación sin necesitarla


    La Escuela Económica | Esteban Delgado (@estebandelgadoq)

     


    Las ofertas de tarjetas de crédito y su aceptación sin necesitarla

     

    Cuando una persona entra al sistema bancarizado, especialmente cuando se trata de una cuenta de nómina empresarial, lo cual indica que es un empleado formal, es frecuente recibir llamadas telefónicas desde entidades financieras que le ofrecen una tarjeta de crédito con una cantidad de “facilidades”, que se oyen bonitas, pero muchas veces no tienen efecto sobre la necesidad básica del potencial usuario.
    Otras ofertas también aplican para personas que ya tienen tarjetas de crédito y desde los bancos tratan de convencerlos de aceptar otra adicional, con “atractivos” como un mayor monto límite de consumo o la llamada “exoneración del costo por renovación”.

     

    En esta entrega ofreceremos algunos consejos sobre aceptar o no una tarjeta de crédito, cuando en realidad no se necesita.

     

    Lo primero es que cuando usted está bancarizado, es empleado formal o informal, maneja ingresos fijos o variados, pero regulares cada mes, la tenencia de una tarjeta de crédito puede ser favorable, pues con su uso “de forma ordenada y disciplinada”, usted va creando un historial crediticio positivo. Pero ojo; lo ideal tener “una sola” tarjeta de crédito. Nunca pretenda tener más de una. No es necesario.

     

    Una vez la tenga, asegúrese de conocer su fecha de corte y fecha límite de pago. También asegúrese de pagar siempre la totalidad de lo adeudado “al corte”, para que no tenga recargos. También evite, por sobre todas las cosas, financiar la tarjeta, es decir, pagar el mínimo. Esto implica que estará pagando intereses por ese financiamiento, que equivalen al 60% anual.


    Generalmente las tarjetas de crédito vienen acompañadas de un “extracrédito”, o “crédito extra” o cualquier otro nombre que le pongan. Es como una línea de crédito adicional al monto tope de la propia tarjeta. Trate de evitar el uso de esa línea de crédito, a menos que sea estrictamente necesario. En caso de usarla, tome en cuenta las condiciones de pago y plazos que acepte para que no se le compliquen sus finanzas.

     

    También es bueno que usted sepa lo siguiente: cuando le llaman para ofrecerle una tarjeta de crédito y ya usted tiene una, lo ideal es que le diga al operador que “no le interesa” y cierre la llamada de inmediato. No se quede escuchando, para evitar ser convencido de aceptar una tarjeta que usted no necesita, pues ya tiene una.

     

    Algunas ofertas para convencerle incluyen “la emisión gratis” o “libre de costo de renovación”. En realidad, eso es un gancho en el que muchos ilesos caen. El cargo por renovación se cobra a partir del vencimiento del plástico, no antes. Eso indica que cuando te dicen que la emisión es gratis, en realidad no lo es. Lo que pasa es que el banco te cobra esa emisión cuando concluye el plazo del primer año. Ese cargo al término de un año no es por la renovación del año siguiente, sino por el año que ya pasó.

     

    Lo otro es cuando te dicen que puedes obtener descuentos en la compra de determinados electrodomésticos y en determinadas temporadas. Eso puede ser positivo, pero la pregunta es: ¿usted va a aceptar una tarjeta de crédito para “acechar” una temporada de descuento en determinadas compras de productos que tal vez no necesita?

     

    También está el argumento de que puede tener acceso a las áreas VIP de los aeropuertos cada vez que viaja. Pero la pregunta es: ¿cada qué tiempo usted viaja? Posiblemente una vez al año, lo cual no es ventaja. Además, lo que no le dicen es que, si su tiket de vuelo es de clase económica, el acceso a la zona VIP no aplica.


    También está la oferta de que su límite de crédito será mayor. Sin embargo, resulta que los límites de crédito no están para agotarlos completos. De hecho, lo ideal es que, si usted tiene una tarjeta de crédito, su consumo mensual no debería superar la tercera parte del límite de crédito que tenga. De consumirlo todo cada mes, su historial crediticio puede afectarse, aunque pague puntualmente.

     

    Entonces, si usted tiene una tarjeta de crédito con un límite de RD$40,000 y su consumo regular con ella es de RD$15,000 mensuales ¿para qué necesita una con un límite de RD$60,000? Como puede ver, la oferta de un límite más amplio no tiene sentido, pues usted no usa ni debe usar el límite completo, nunca.

     





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