Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Solemnidad de la Anunciación del Señor: 9 meses antes del nacimiento de Jesús
(Miércoles
25 marzo 2026, lecturas Isaías 7,10-14;8.10. Salmo 39,7-8-9.10.11. Hebreos
10,4-10. Lucas 1,26-38)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
celebramos un momento muy especial en la fe: la Anunciación del Señor, el
inicio del misterio de nuestra salvación. Hoy contemplamos ese instante en que
Dios entra en la historia humana de una manera sencilla, pero poderosa: nueve
meses antes del nacimiento de Jesús, cuando todo comienza en el corazón y en el
“sí” de una mujer.
1.
Primera lectura (Isaías 7,10-14; 8,10): La promesa de Dios. El profeta
Isaías anuncia una señal: “La virgen concebirá y dará a luz un hijo”.
Aquí
vemos algo importante:
- Dios siempre
cumple lo que promete, aunque pasen muchos años.
- Él no abandona a su pueblo, incluso en
momentos difíciles.
- La salvación comienza como una promesa
silenciosa.
Para
la gente sencilla: Dios
también cumple sus promesas en nuestra vida, aunque a veces no lo veamos de
inmediato.
2.
Salmo 39:
“Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. Este salmo es como la
respuesta del corazón creyente:
-
No basta con escuchar a Dios, hay que decirle “sí”.
-
Lo que Dios quiere no son solo sacrificios, sino un corazón dispuesto.
Para
entenderlo mejor: Dios no
busca cosas complicadas, sino nuestra disponibilidad: decirle “Señor, aquí
estoy”.
3.
Segunda lectura (hebreos 10,4-10): Jesús viene a hacer la
voluntad del Padre
Aquí
se nos explica algo profundo:
- Jesús no
viene por casualidad, viene con una misión.
- Él mismo dice: “Aquí estoy para hacer tu
voluntad”.
- Su entrega comienza desde el primer
momento de su encarnación.
Elemento
clave: Desde el vientre de María, Jesús ya está
obedeciendo y salvando.
4.
Evangelio (Lucas 1,26-38): La Anunciación
Este
es el centro de todo:
- El ángel
Gabriel visita a María.
- María se sorprende, pregunta, pero no se
cierra.
- Finalmente dice: “Hágase en mí según
tu palabra”.
Aquí
hay varios detalles muy humanos:
-
Dios entra en la vida de una joven sencilla.
- María siente temor, como
cualquiera de nosotros.
- Pero confía más en Dios
que en sus miedos.
Para
la vida diaria: Dios
también nos visita en lo sencillo: en la familia, en los problemas, en las
decisiones.
5.
Idea central: Todo comienza con un “sí”
Nueve
meses antes de la Navidad, celebramos el inicio:
-
No hay pesebre sin Anunciación.
- No hay salvación sin el “sí”
de María.
- No hay cambio en nuestra
vida sin nuestra respuesta a Dios.
6.
Aplicación concreta para la gente sencilla
Podemos
preguntarnos:
-
¿Estoy dispuesto a decirle “sí” a Dios, aunque no entienda todo?
- ¿Confío en Dios en medio
de mis problemas?
- ¿Dejo que Dios actúe en
mi vida cotidiana?
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, hoy aprendemos que Dios no entra con ruido ni
imponiéndose, sino con amor, esperando nuestra respuesta.
Que,
como María, podamos decir cada día: “Aquí estoy, Señor, hágase en mí según
tu palabra”. Amén.


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