Humanismo Integral | Mireia Bonilla
León XIV: “la donación de
órganos es un acto noble y de generosa solidaridad”
En un
encuentro con el Centro Nacional de Trasplantes italiano, el Santo Padre define
la donación como “un acto profundamente humano y solidario” y recuerda que
donar órganos no es solo un acto médico, sino “un gesto de generosidad extrema,
donde una persona puede dar vida a otros incluso después de morir”.
Hace 70 años,
el beato don Carlo Gnocchi dio la primera donación de órganos en Italia, un
gesto histórico que permitió a dos jóvenes recuperar la vista. Esta mañana,
ante miembros del Centro Nacional de Trasplante, el Papa León XIV ha
conmemorado este desinteresado gesto: “El beato don Carlo Gnocchi pidió
que sus córneas fueran extraídas después de su muerte y trasplantadas a dos
jovencísimos asistidos de su Obra, quienes pudieron volver a ver. Aquel gesto,
realizado en un contexto todavía carente de una normativa orgánica, suscitó una
amplia reflexión en la sociedad italiana y contribuyó a iniciar un camino de
definición legislativa”.
La orientación moral de la Iglesia
Pocas semanas
después, el Papa Pío XII ofreció una primera orientación moral, reconociendo la
licitud de la extracción de órganos con fines terapéuticos, siempre respetando
la dignidad del cuerpo humano y los derechos de las personas implicadas. Desde
entonces – asegura el Papa – “la Iglesia ha acompañado el desarrollo de la
medicina de los trasplantes, reconociendo su valor e indicando, al mismo
tiempo, los criterios éticos necesarios”.
Después, el
Pontífice ha destacado el progreso alcanzado por la Red de Trasplantes
italiana, fruto de décadas de investigación científica y dedicación humana
“cuyos resultados han sido reconocidos internacionalmente” y ha recordado la
encíclica Evangelium vitae de San Juan Pablo II que recuerda
que la donación de órganos es una expresión concreta de fraternidad: “es una
acción que une la generosidad del don con la responsabilidad moral que lo
acompaña”.
El rechazo a la mercantilización del cuerpo humano
El Papa
también recuerda lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica, cuando afirma
que “la donación de órganos después de la muerte es un acto noble y meritorio y
debe ser fomentado como manifestación de generosa solidaridad” pero a su vez
marca un límite ético claro frente a posibles abusos: “es necesario vigilar
siempre para evitar cualquier forma de mercantilización del cuerpo humano y
garantizar a los trasplantes criterios justos y transparentes”.
Por otro lado,
León XIV retiene que “la medicina de los trasplantes nos recuerda que la
relación de cuidado, de confianza y de responsabilidad recíproca constituye una
condición imprescindible para que el trasplante pueda realizarse” y explica que
“la misma posibilidad de salvar vidas mediante los trasplantes depende de la
generosidad de los donantes”.
Promover la cultura de la donación desde la fe
Su exhortación
final es a una investigación científica “llamada a desarrollar soluciones cada
vez más eficaces para responder a la necesidad de órganos y a las exigencias de
los pacientes”. En este sentido, subraya que es necesario que este compromiso
avance siempre junto con una reflexión responsable, “para que el progreso
científico permanezca orientado al bien integral de la persona y al respeto de
su dignidad”.
Por último,
pide a las instituciones y al mundo del voluntariado que se enfoquen en la
información y sensibilización “para que pueda crecer una cultura de la donación
cada vez más consciente, libre y compartida”.


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