Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Remedio para la mordida del pecado
(Martes
24 marzo 2026, lecturas: Números 21,4-9. Salmo 101,2-21 Juan 8,21-30)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Palabra de Dios nos presenta un tema muy profundo, pero también muy cercano
a nuestra vida: el pecado es como una mordida que envenena el corazón, pero
Dios siempre nos ofrece un remedio para sanar. Vamos a recorrer las lecturas
paso a paso, de manera sencilla.
1.
Primera lectura (Números 21, 4-9): La mordida y el remedio. El pueblo de
Israel va caminando por el desierto, pero se cansa, se impacienta y comienza a
quejarse contra Dios.
-
Se quejan de la vida
-
Se quejan del camino
-
Se quejan del alimento
Y
esa queja constante abre la puerta al pecado: la desconfianza en Dios. Entonces
aparecen serpientes que muerden al pueblo. Es una imagen muy fuerte, pero muy
clara:
-
El pecado es como una serpiente que muerde y envenena el alma.
El
veneno del pecado puede ser: el rencor. la envidia. la mentira, el
orgullo, la falta de fe.
Pero
lo más hermoso viene después: Cuando el pueblo reconoce su pecado, Dios
no los abandona. Le manda a Moisés hacer una serpiente de bronce y levantarla. El que la miraba, quedaba curado.
Elemento
sencillo para entender:
-
El pecado hiere
-
El arrepentimiento abre la puerta
-
Dios siempre ofrece un remedio
2.
Salmo 101: El clamor del que sufre. El salmo recoge el grito
de una persona herida, cansada, abatida. Es el grito de alguien que siente el
peso del dolor… como quien ha sido “mordido” por la vida o por su propio
pecado.
Pero
hay algo clave: El salmista
no se queda en la desesperación, clama a Dios.
Esto
nos enseña algo muy importante:
-
Cuando estamos mal, no debemos alejarnos de Dios
-
Cuando fallamos, no debemos escondernos
-
Cuando caemos, debemos levantar la mirada. Dios escucha al que clama.
3.
Evangelio (Juan 8, 21-30): El verdadero remedio.
Jesús
habla con palabras fuertes: “Morirán en su pecado”. “Si no creen en mÃ…”
AquÃ
está el centro del mensaje: El pecado
no solo hiere… también puede alejarnos de Dios para siempre si no buscamos el
remedio.
Y
Jesús revela cuál es ese remedio:
-
“Cuando levanten al Hijo del Hombre, sabrán que Yo Soy.”
Esto
nos conecta directamente con la primera lectura.:
-
La serpiente fue levantada en el desierto.
-
Jesús será levantado en la cruz
Elemento
clave:
-
Asà como el pueblo miraba la serpiente y se salvaba,
-
nosotros miramos a Cristo en la cruz y somos sanados.
4.
Aplicación para la vida. Queridos hermanos y hermanas, hoy podemos
preguntarnos: - ¿Qué “mordidas” llevo en mi corazón? ¿Qué pecado me
está haciendo daño? ¿Estoy mirando a Cristo o estoy mirando mis
problemas?
Porque
muchas veces:
-
Nos quejamos como el pueblo
-
Nos envenenamos con el pecado
Pero
no levantamos la mirada hacia Dios
5.
Mensaje final. Hoy el Señor nos deja un camino muy claro: - Reconocer el
pecado (como el pueblo en el desierto). Clamar a Dios (como el
salmista). Mirar a Cristo en la cruz (como remedio definitivo). Jesús es el verdadero antÃdoto contra el
veneno del pecado.
Queridos
hermanos y hermanas:
-
No tengamos miedo de nuestras heridas.
-
No tengamos miedo de nuestras caÃdas.
-
Lo único peligroso es no buscar el remedio.
-
Levantemos la mirada hacia Cristo, porque en Él está la vida, la sanación y la
salvación. Amén.


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