Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
“La medida que uses”
(Lunes
2 marzo 2026, lecturas: Dn 9,4b-10; Sal 78; Lc 6,36-38)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios hoy nos invita a reflexionar sobre un tema muy concreto y
exigente: la medida que usamos con los demás. La liturgia, siguiendo el orden
de las lecturas, nos muestra primero el reconocimiento humilde del pecado,
luego la súplica confiada, y finalmente el llamado de Jesús a la misericordia
activa.
1.
Primera lectura: Dn 9,4b-10. En el libro del profeta Daniel, encontramos
una oración profundamente humilde. El profeta no acusa a otros; al contrario,
se incluye: “Hemos pecado, hemos cometido iniquidad”.
Elementos
fundamentales:
-
Reconocimiento del pecado: No hay justificaciones
ni excusas.
-
Responsabilidad personal y comunitaria.
-
Confianza en la misericordia de Dios: Daniel
afirma que el Señor es fiel y compasivo.
Aquí
aparece la primera “medida”:
Daniel
no mide a los demás con dureza; primero se mide a sí mismo con verdad. Antes de
juzgar, reconoce su propia fragilidad.
2.
Salmo 78. El salmo continúa esta actitud penitencial: “No recuerdes
contra nosotros las culpas de nuestros padres”.
Elementos
clave:
-
Clamor por el perdón.
-
Petición de compasión.
-
Esperanza en la misericordia divina.
El
salmista no pide justicia estricta, sino misericordia. Es decir, le pide
a Dios que no use una medida severa, sino una medida de amor.
3.
Evangelio: Lc 6,36-38. En el Evangelio según San Lucas, Jesús nos da la
clave central: “Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso… Con
la medida que ustedes midan, se les medirá”.
Elementos
esenciales:
-
Imitar al Padre: La referencia es Dios mismo.
-
No juzgar ni condenar.
-
Perdonar y dar generosamente.
La
ley de la reciprocidad espiritual: la medida que usamos vuelve a nosotros.
Jesús
nos revela que la vida funciona según una medida espiritual:
-
Si usamos medida de juicio, recibiremos juicio.
-
Si usamos medida de perdón, recibiremos perdón.
-
Si usamos medida de generosidad, recibiremos
abundancia.
Aplicación
para nuestra vida
Queridos
hermanos y hermanas, en nuestra vida diaria usamos muchas medidas:
-
Medida dura en la familia.
-
Medida estricta en el trabajo.
-
Medida crítica con el prójimo.
Pero
somos indulgentes con nosotros mismos.
La
Palabra nos invita hoy a cambiar la medida:
-
Medida de comprensión.
-
Medida de paciencia.
-
Medida de perdón.
-
Medida de misericordia.
Porque
la misericordia que damos es la misericordia que recibimos.
Conclusión:
Hoy
el Señor nos pregunta: ¿Qué medida estás usando?
Si
queremos que Dios sea misericordioso con nosotros, aprendamos a ser
misericordiosos con los demás. Si queremos abundancia de gracia, sembremos
abundancia de perdón.
Que
en esta Cuaresma revisemos nuestra medida y la ajustemos a la del corazón de
Dios. Amén.


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