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    miércoles, 22 de abril de 2026

    El Papa en la misa en Mongomo pide un futuro habitado por la esperanza


    Mensajes | Rocío Lancho García

     


    El Papa en la misa en Mongomo pide un futuro habitado por la esperanza

     

    En su segunda jornada en Guinea Ecuatorial, cuarto país que visita en su viaje a África, el Papa León XIV celebró misa en la basílica de la Inmaculada Concepción de Mongomo. Durante la homilía invitó a los presentes a no tener miedo “de anunciar y dar testimonio del Evangelio” y les invitó a ser “constructores de un futuro de esperanza, de paz y de reconciliación”. Antes de la celebración eucarística, el Papa bendijo la primera piedra de la que será la catedral de Ciudad de la Paz

     

    “El futuro de Guinea pasa por las decisiones que ustedes toman; está confiado a su sentido de la responsabilidad y al compromiso compartido de custodiar la vida y la dignidad de cada persona”. Fue la exhortación del Papa León XIV a los fieles reunidos en la misa que celebró, este miércoles 22 de abril, en la Basílica de la Inmaculada Concepción de Mongomo, que se trata del edificio religioso más grande de África central. En su segundo día en Guinea Ecuatorial, el Pontífice dirigiéndose en la homilía a los miles de personas allí congregadas, aseguró que “se necesitan cristianos que tomen en sus manos el destino de Guinea Ecuatorial”. Por eso los animó a no tener miedo “de anunciar y dar testimonio del Evangelio” y les invitó a ser “constructores de un futuro de esperanza, de paz y de reconciliación”.

     

    El Papa les invitó a participar “en el desarrollo integral de esta tierra, en su renovación, en su transformación”. Asegurando que son muchas las riquezas naturales de este país, les exhortó a “cooperar para que puedan ser una bendición para todos”. Y pidió que el Señor les ayude a convertirse en una sociedad que “trabaje al servicio del bien común y no de intereses particulares, superando las desigualdades entre privilegiados y desfavorecidos”. Que crezcan los espacios de libertad – clamó el Papa - y que se salvaguarde siempre la dignidad de la persona humana; pienso en los más pobres, en las familias en dificultad; pienso en los reclusos, a menudo obligados a vivir en condiciones preocupantes de higiene y de sanidad.

     

    Alimentar actividades caritativos y responsabilidad hacia el prójimo

    También habló de la importancia de la llamada a “continuar hoy el camino trazado por los misioneros, los pastores y los laicos que los han precedido”. A todos y a cada uno - recordó - se les pide un compromiso personal que abarque la vida por completo, para que la fe, celebrada de manera tan festiva en sus comunidades y en sus liturgias, alimente sus actividades caritativas y la responsabilidad hacia el prójimo, para la promoción del bien de todos.  

     

    Asimismo, el Obispo de Roma aseguró que este compromiso “requiere perseverancia, cuesta esfuerzo, a veces sacrificio, pero es el signo de que somos verdaderamente la Iglesia de Cristo”. Haciendo referencia a la primera lectura del día, advirtió que “una Iglesia que anuncia con alegría y sin temor el Evangelio es también una Iglesia que, precisamente por eso, puede ser perseguida”. Pero, por otra parte, el mismo libro de los Hechos de los Apóstoles dice que, “mientras los cristianos se ven obligados a huir y se dispersan, muchísimos se acercan a la Palabra del Señor y pueden ver con sus propios ojos que los enfermos en el cuerpo y en el espíritu son sanados”. Esos – aseveró el Pontífice - son los signos prodigiosos de la presencia de Dios, que generan gran alegría en toda la ciudad.


    Mongomo, Basílica de la Inmaculada Concepción

    Mongomo, Basílica de la Inmaculada Concepción (@Vatican Media)

     

    Gratitud con los misioneros signo del amor de Dios

    Por otro lado, el Santo Padre también recordó que la eucaristía contiene verdaderamente todo el bien espiritual de la Iglesia: es Cristo, nuestra Pascua, que se nos entrega; es el Pan vivo que nos sacia; es la presencia que nos revela el amor infinito de Dios por toda la familia humana, que sigue saliendo también hoy al encuentro de cada hombre y mujer.

     

    Durante la homilía, el Papa mencionó la celebración de los 170 años de evangelización de Guinea Ecuatorial y mostró su gratitud a los “misioneros, misioneras, sacerdotes diocesanos, catequistas y fieles laicos que han entregado su vida al servicio del Evangelio”. Ellos, recordó León XIV, han acogido las expectativas, las preguntas y las heridas de su pueblo, iluminándolas con la Palabra del Señor y convirtiéndose en signo del amor de Dios en medio de ustedes. Y aseguró que, con su testimonio de vida, “han colaborado a la venida del Reino de Dios, sin miedo a sufrir por su fidelidad a Cristo”.


    Permanecer fieles al Evangelio y dar testimonio con alegría

    Una historia que no pueden olvidar ya que “los une a la Iglesia apostólica y universal que los precede” y “los ha acompañado para que ustedes mismos se conviertan en protagonistas del anuncio del Evangelio y del testimonio de la fe”. A propósito, quiso recordar las palabras “proféticas” pronunciadas en Uganda en 1969 por su predecesor Pablo VI: “Vosotros africanos, ya sois misioneros para vosotros mismos. La Iglesia de Cristo está verdaderamente arraigada en esta tierra bendita”.

     

    El Pontífice advirtió que, aunque las situaciones personales, familiares y sociales que vivimos no siempre sean favorables, “podemos confiar en la obra del Señor, que hace brotar la buena semilla de su Reino por caminos que desconocemos, aun cuando parece que todo a nuestro alrededor es estéril, e incluso en los momentos de oscuridad.” Estamos llamados – prosiguió - a permanecer fieles al Evangelio, a anunciarlo, a vivirlo en plenitud y a dar testimonio de él con alegría. Y afirmó que Dios será “el pan de vida” que saciará nuestra hambre.

     

    Mongomo, Basílica de la Inmaculada Concepción

    Mongomo, Basílica de la Inmaculada Concepción (@Vatican Media)

     

    Llamados a construir un futuro de esperanza

    ¿De qué tiene hambre hoy este país?, se preguntó el Papa en la homilía. Y haciendo referencia al lema de la visita “Cristo, Luz de Guinea Ecuatorial, hacia un futuro de esperanza”, León observó que “hay hambre de futuro, pero de un futuro habitado por la esperanza, que pueda generar una nueva justicia, que pueda dar frutos de paz y fraternidad”. No un futuro desconocido sino un porvenir “que precisamente nosotros, con la gracia de Dios, estamos llamados a construir”. Y recordó que “todos los bautizados” se deben sentir “implicados en la obra de evangelización” y convertirse “en apóstoles de la caridad y en testigos de una nueva humanidad”.

     

    Antes de la celebración eucarística, en la entrada de la Basílica, el Papa bendijo la primera piedra de la que será la catedral de Ciudad de la Paz.

     

    Vaticannews.va 






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