Cultura de Paz | Benedetta Capelli
El Papa: la diplomacia
pontificia al servicio de la paz, la verdad y la justicia
Durante su
visita a la Pontificia Academia Eclesiástica, con motivo del 325.º aniversario
de su fundación, León XIV esboza la figura del sacerdote diplomático
pontificio, mensajero del anuncio de paz, llamado a defender a la familia
humana y no solo a la comunidad católica. «Vuestro generoso ministerio —afirma
el PontÃfice— será siempre un instrumento para promover y custodiar la dignidad
de cada hombre y mujer, creados a imagen y semejanza de Dios, y para
incrementar el bien común»
«En la defensa
de los derechos humanos —entre los que destacan los de libertad religiosa y a
la vida—, les recomiendo que sigan marcando el camino, no de la confrontación y
la reivindicación, sino de la tutela de la dignidad de la persona, del
desarrollo de los pueblos y las comunidades y de la promoción de la cooperación
internacional. Estos son los únicos instrumentos que permiten iniciar
auténticos caminos de paz».
El Papa León
resume asà «la vocación especial al servicio de la paz, la verdad y la
justicia» que el sacerdote diplomático pontificio está llamado a realizar. La
ocasión para señalar el camino surge de la visita de esta tarde, 27 de abril, a
la Pontificia Academia Eclesiástica en la Piazza della Minerva. Un encuentro
que coincide con el 325.º aniversario de la fundación de la institución que el
PontÃfice ya habÃa visitado antes de subir al trono de Pedro, en calidad de
Prefecto del Dicasterio para los Obispos.
A su llegada,
León XIV descubre una placa conmemorativa y, a continuación, firma el sello que
conmemora el aniversario; a su firma se suman también las del cardenal
secretario de Estado Pietro Parolin, de sor Raffaella Petrini, presidenta del
Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, y de monseñor Salvatore
Pennacchio, presidente de la Pontificia Academia Eclesiástica. Tras la firma
del Libro de visitas y los saludos de los presentes, el Papa ofrece su
reflexión a los alumnos de la PAE.
Unidad en Cristo
«Profunda
gratitud» es lo que expresa el Obispo de Roma ante «la historia de dedicación y
servicio —afirma— que celebra esta alegre ricorrenza». Una historia importante
gracias a los sacerdotes, procedentes de diversas partes del mundo, que han
contribuido «con sus humildes fuerzas a la construcción de esa unidad en Cristo
que, en la diversidad de orÃgenes, hace de la comunión una caracterÃstica
fundamental del Cuerpo Diplomático de la Santa Sede».
Ejercicio de conversión
El Papa León
se detiene en las reformas que han dado a la institución «la autonomÃa
necesaria para renovar el plan de estudios de las disciplinas jurÃdicas,
históricas, politológicas y económicas, junto con el de las lenguas utilizadas
en las relaciones internacionales». Pero hay una reforma aún más importante,
subraya el PontÃfice.
“Es la de un
constante ejercicio de conversión, encaminado a cultivar «la cercanÃa, la
escucha atenta, el testimonio, el enfoque fraterno y el diálogo […] combinados
con la humildad y la mansedumbre»: virtudes que deben impregnar todo vuestro
ministerio sacerdotal.”
Sello emitido con motivo del 325.º aniversario de la fundación de la PAE
(@VATICAN MEDIA)
Puentes para dejar huella en la historia
Recordando a
los santos, beatos y papas que han dado importancia a la academia, el PontÃfice
destaca las peculiaridades del sacerdote diplomático pontificio, «un mensajero
del anuncio pascual: «¡La paz sea con vosotros!», incluso cuando —continúa— las
esperanzas de diálogo y reconciliación parecen desvanecerse, es necesario
llevar a todos la palabra de Cristo Resucitado: «Os dejo la paz, os doy mi
paz».
“Vuestra
misión os llama a ser «puentes» y «canales», para que la gracia que viene del
cielo pueda abrirse camino entre los pliegues de la historia.”
Ser signo del amor de Cristo
Otra tarea del
diplomático pontificio es llevar la Verdad que es Cristo al foro de las
naciones, «convirtiéndose en signo de Su amor para con aquella parte de la
humanidad que está confiada a su misión de pastor, antes incluso que de
diplomático». El Papa León reitera, como ya dijo en la audiencia al Cuerpo
Diplomático acreditado ante la Santa Sede a principios de año, que las palabras
tienen su peso y deben volver a «expresar de manera inequÃvoca realidades
ciertas» para favorecer un diálogo «auténtico y sin malentendidos», llevando lo
que se ha hecho carne.
Promotores de la justicia
El PontÃfice
amplÃa su mirada a toda la familia humana, porque el ministerio del diplomático
no se limita a la comunidad católica.
“Esto os exige
ser promotores de todas las formas de justicia que ayudan a reconocer,
reconstruir y proteger la imagen de Dios impresa en cada persona.”
Guardianes de la dignidad de cada hombre
«En un mundo
marcado por las tensiones —continúa el Papa—, que parece hacer de los
conflictos la única forma de abordar las necesidades y las demandas, nuestra
capacidad de dedicarnos al diálogo, a la escucha y a la reconciliación puede
parecer insuficiente, a veces incluso inútil».
“¡Esto no debe
desanimarnos! Sigamos invocando con confianza el don de la paz de Cristo, sin
temor. Y estad seguros de que vuestro generoso ministerio, en cualquier momento
y en cualquier lugar, será siempre un instrumento para promover y custodiar la
dignidad de cada hombre y mujer, creados a imagen y semejanza de Dios, y para
aumentar el bien común.”
Visita a la Pontificia Academia Eclesiástica (@VATICAN MEDIA)
Pennacchio: una visita de aliento
En su discurso
de bienvenida, el presidente de la Pontificia Academia Eclesiástica, monseñor
Salvatore Pennacchio, subrayó que la visita del Papa es «motivo de aliento en
el camino de preparación para el servicio diplomático de la Santa Sede».
Recordando los orÃgenes de la Academia, fundada en 1701 por Clemente XI por
iniciativa del abad Garagni y por inspiración del beato Sebastiano Valfrè, la
institución cuenta hoy con 37 alumnos, procedentes de 28 paÃses diferentes, 11
de los cuales partirán para el año misionero.
«Una realidad
—explicó el presidente— que da testimonio concreto de la universalidad de la
Iglesia y de la riqueza de sus culturas, llamadas a converger en un único
servicio de comunión y paz». Un servicio que, en un mundo marcado por tensiones
y conflictos, debe ser «signo de esperanza, a través de un estilo basado en la
escucha, el equilibrio y la dedicación». Monseñor Pennacchio también felicitó
al cardenal secretario de Estado Pietro Parolin por el 46.º aniversario de su
ordenación sacerdotal, celebrada el 27 de abril de 1980.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...