Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
El
Espíritu sostiene la Misión
(Lunes 11
de mayo 2026, lecturas: Hechos 16.11-15 Salmo 149,1-9. y Juan 15,26-16,4)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios que hoy hemos escuchado nos presenta un tema claro y actual: el
Espíritu Santo sostiene la misión y nos da valentía para dar testimonio en
medio de las dificultades.
Siguiendo
el orden de las lecturas, descubramos lo que el Señor nos quiere enseñar.
1.
Primera lectura: Hechos 16,11-15. En el
libro de los Hechos de los Apóstoles vemos a Pablo llegar a Filipos. Allí
encuentra a un grupo de mujeres en oración, y el Señor abre el corazón de Lidia
para que acepte el mensaje. Ella y su familia se bautizan y ofrecen su casa
para la comunidad.
Elementos
esenciales:
- La
misión comienza en pequeños encuentros.
- Es el
Señor quien abre el corazón.
- La fe
transforma la vida y el hogar.
- La
Iglesia nace también en las casas, en las familias.
Aquí
aprendemos que la evangelización no depende solo del predicador, sino de la
gracia de Dios que toca los corazones.
2. Salmo
149. El salmo nos invita: “Canten al Señor un
cántico nuevo”.
Es un
canto de alegría y victoria.
Elementos
esenciales:
- La
alabanza como expresión de fe viva.
- La
alegría de pertenecer al pueblo de Dios.
- La
confianza en que el Señor ama a su pueblo.
El
cristiano misionero no vive triste; canta porque sabe que Dios actúa.
3.
Evangelio: Juan 15,26–16,4. En el Evangelio según San Juan
Jesús anuncia la venida del Paráclito, el Espíritu de la verdad, que dará
testimonio de Él. Pero también advierte que sus discípulos serán perseguidos.
Elementos
esenciales:
- El
Espíritu Santo es testigo de Cristo.
- Nosotros
también estamos llamados a dar testimonio.
- La
persecución forma parte del camino cristiano.
- Jesús
nos prepara para no perder la fe en la prueba.
El Señor
no nos promete un camino fácil, pero sí su presencia constante por medio del
Espíritu.
Tema
central. El Espíritu Santo abre corazones, sostiene la
misión y fortalece nuestro testimonio, aun en medio de las dificultades.
Aplicación
para nuestra vida
-
Pedir al Señor que abra nuestro
corazón como el de Lidia.
-
Convertir nuestra familia en una
pequeña Iglesia doméstica.
-
Alabar a Dios con alegría,
incluso en tiempos difíciles.
-
No tener miedo de dar testimonio
de nuestra fe.
Confiar
en el Espíritu Santo cuando enfrentemos rechazo o incomprensión.
Queridos
hermanos y hermanas, hoy el Señor nos recuerda que no estamos solos. El
Espíritu Santo nos acompaña, nos defiende y nos fortalece. Que tengamos un
corazón abierto y valiente para anunciar a Cristo con alegría. Amén.


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