Actualidad Mundial | VN
La Santa Sede: necesario el
uso pacífico de la energía nuclear
Intervención
de la Misión Permanente de Observación ante la ONU con ocasión de la
Conferencia de Revisión de las Partes del Tratado sobre la No Proliferación de
las Armas Nucleares. El llamamiento a la comunidad internacional para que
impida “que el miedo se convierta en el fundamento de la seguridad”.
Todos los
Estados poseen el derecho “de desarrollar el uso pacífico de la energía
nuclear, en pleno respeto de sus obligaciones de no proliferación”. Sin
embargo, se requieren “los más altos estándares de seguridad, protección y
responsabilidad ambiental”, ya que “la protección de las instalaciones
nucleares, especialmente en situaciones de conflicto armado, es una
preocupación urgente para la comunidad internacional”. Así lo reiteró la Santa
Sede a través de una declaración de la Misión Permanente de Observación ante la
ONU con ocasión de la Undécima Conferencia de Revisión de las Partes del
Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares, celebrada en Nueva York el
pasado 29 de abril.
Los peligros para la seguridad
La Santa Sede
señala que, a día de hoy, “los propios fundamentos de la seguridad están siendo
puestos a dura prueba” por ataques contra instalaciones nucleares, la
modernización de los arsenales nucleares y las tecnologías emergentes como la
inteligencia artificial, que “se integran cada vez más en los sistemas
militares y nucleares, cuyas implicaciones aún no se comprenden plenamente”.
La importancia del TNP
En este contexto, el Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares “sigue siendo un marco de referencia esencial”, así como son de fundamental importancia “la entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares” y los avances “hacia la negociación de un Tratado sobre la cesación de la producción de material fisible”. La Santa Sede subraya, por tanto, “el papel central del Tratado de No Proliferación (TNP) como piedra angular del régimen global de no proliferación”, destacando la necesidad de que “todas sus disposiciones se apliquen plenamente y de manera equilibrada, a fin de preservar la integridad del Tratado y promover la confianza y la responsabilidad entre los Estados”. De ahí la indicación de que las Zonas Libres de Armas Nucleares siguen siendo hoy “una expresión regional tangible de un compromiso compartido por la paz y la seguridad”, razón por la cual resulta de particular importancia “el establecimiento de una zona de este tipo en Oriente Medio”.
El uso pacífico de lo nuclear
En el actual
momento “de profunda gravedad para la comunidad internacional”, en el que se
perfila el resurgimiento de una “retórica que contempla el uso de armas
nucleares”, se indica que es esencial “la cooperación internacional, en
particular a través del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)”. Un
uso pacífico de la energía nuclear, explica la Santa Sede, contribuye al
desarrollo, a la promoción de relaciones de confianza y a la cooperación,
“puestos al servicio de la dignidad humana y del bien común”.
Los desafíos serios
Frente a los
actuales “desafíos serios”, concluye el texto, la comunidad internacional está
llamada a responder a sus responsabilidades siguiendo las indicaciones del
Tratado de No Proliferación Nuclear, para impedir “que el miedo se convierta en
el fundamento de la seguridad” y, por tanto, “en una característica permanente
de las relaciones internacionales”.


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