Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Ser discípulos misioneros guiados por el Espíritu, aun en
medio del rechazo y la persecución
Sábado
9 mayo 2026, lecturas Hechos 16,1-10. Salmo 99,2.3.5. y Juan 15,18-21
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra que hoy hemos escuchado nos presenta un tema muy claro: ser discípulos
misioneros guiados por el Espíritu, aun en medio del rechazo y la persecución.
Siguiendo el orden de las lecturas, descubrimos cómo el Señor conduce a su
Iglesia y la prepara para enfrentar el mundo con fe y valentía.
1.
Primera lectura: Hechos 16,1-10. En el libro de los Hechos de los Apóstoles
vemos a Pablo tomando a Timoteo como compañero de misión. La Iglesia sigue
creciendo, pero no todo es fácil. El Espíritu Santo va marcando el camino,
incluso cerrando puertas. Pablo tiene la visión del macedonio que le suplica:
“Pasa a Macedonia y ayúdanos”.
Elementos
esenciales:
- La misión es
en equipo: Pablo no camina solo, forma y acompaña a Timoteo.
- El Espíritu Santo dirige la misión: a
veces permite avanzar, otras veces detiene.
- La disponibilidad para cambiar de planes:
el apóstol sabe escuchar.
- La llamada misionera es urgente: “ven y
ayúdanos”.
Aquí
aprendemos que el verdadero discípulo no hace su voluntad, sino la voluntad de
Dios.
2.
Salmo 99. El salmo nos invita: “Aclamen al Señor, tierra entera,
sirvan al Señor con alegría”.
Elementos
esenciales:
- Servir con
alegría.
- Reconocer que somos su pueblo.
- Confiar en que su misericordia es eterna.
Aunque
haya dificultades en la misión, el cristiano sirve con gozo porque sabe a quién
pertenece.
3.
Evangelio: Juan 15,18-21. En el Evangelio según San Juan Jesús nos advierte:
“Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes”.
Elementos
esenciales:
- El discípulo
no es del mundo.
- El rechazo es parte del seguimiento.
- La persecución confirma nuestra
pertenencia a Cristo.
- Todo sucede por causa de su Nombre.
Jesús
no nos engaña: seguirlo implica cruz. Pero también implica gloria y vida
eterna.
Tema
central. El
discípulo misionero, guiado por el Espíritu, anuncia a Cristo con alegría, aun
cuando el mundo lo rechace.
Aplicación
para nuestra vida
- Escuchar la
voz del Espíritu en nuestras decisiones.
- No desanimarnos cuando encontremos
rechazo por vivir nuestra fe.
- Servir con alegría, sabiendo que
pertenecemos al Señor.
- Ser misioneros en nuestra familia y
comunidad.
- Mantenernos firmes cuando la fe sea
cuestionada.
Queridos
hermanos y hermanas, hoy el Señor nos llama a no tener miedo. Si permanecemos
en Él, nada podrá separarnos de su amor. Que el Espíritu Santo nos dé valentía
para anunciar a Cristo, incluso cuando el mundo no nos comprenda. Amén.


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