Reflexión
| P. Ciprián Hilario, msc
San Jerónimo: seguir a Cristo con un corazón decidido
(Miércoles
30 de septiembre 2026. Vigésima sexta semana tiempo ordinario, lecturas: Job
9,1-12.14-16; Salmo 87; Lucas 9,57-62)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
celebramos a San Jerónimo, sacerdote y doctor de la Iglesia, un hombre
apasionado por la Palabra de Dios. San Jerónimo dedicó gran parte de su vida al
estudio de las Sagradas Escrituras y a la traducción de la Biblia, porque
comprendió que quien conoce la Palabra de Dios conoce mejor el camino que
conduce a Cristo.
Las
lecturas de hoy nos ayudan a descubrir que seguir al Señor no siempre es fácil.
Hace falta humildad, perseverancia, confianza y, sobre todo, un corazón
dispuesto a dejarlo todo para caminar detrás de Jesús.
1.
Job: reconocer que Dios es más grande que nosotros. En la primera
lectura, Job se encuentra ante el misterio del sufrimiento. Él reconoce que
Dios es grande, poderoso y que sus caminos superan nuestra comprensión.
Job
dice, en el fondo: ¿Cómo puede el ser humano presentarse delante de Dios
creyendo que lo entiende todo?
Este
primer elemento nos sirve para nuestra vida: Necesitamos aprender a
confiar en Dios, aunque no entendamos todo lo que sucede.
Hay
momentos en que preguntamos: ¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué esta enfermedad?
¿Por qué esta dificultad familiar? ¿Por qué este problema económico? ¿Por qué
Dios permite determinadas situaciones?
No
siempre tendremos una respuesta inmediata. Pero la fe nos enseña que no
comprender a Dios no significa que Dios nos haya abandonado.
San
Jerónimo también vivió momentos de dificultades, críticas,
incomprensiones y sacrificios. Sin embargo, permaneció buscando a Dios y
sirviendo a la Iglesia.
Para
nuestra vida: No pretendamos tener todas las respuestas. Aprendamos a decir:
“Señor, no entiendo lo que está pasando, pero confío en Ti.”
2.
Salmo 87: acudir a Dios en los momentos difíciles. El Salmo nos
presenta el clamor de una persona que atraviesa una situación dolorosa. Es un
hombre que se dirige a Dios desde lo profundo de su necesidad.
Esto
nos enseña algo muy importante: La oración no consiste solamente en
hablar con Dios cuando todo está bien. También debemos buscarlo cuando estamos
sufriendo.
Hay
personas que cuando tienen problemas se alejan de Dios. San Jerónimo nos enseña
lo contrario: cuanto más difícil es el camino, más debemos acercarnos a la
Palabra y a la oración.
La
Iglesia necesita hombres y mujeres que sepan orar en medio de las dificultades,
que no abandonen al Señor cuando llegan las pruebas.
Para
nuestra vida: Cuando tengamos preocupaciones, no las llevemos solamente a
las personas. Llevémoslas también a Dios. Entremos en la iglesia, abramos la
Biblia, recemos un salmo y digámosle al Señor lo que llevamos en el corazón.
3.
El Evangelio: seguir a Jesús exige decisión. En el Evangelio
encontramos a tres personas que quieren seguir a Jesús, pero aparecen
diferentes dificultades.
Al
primero Jesús le dice: “El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la
cabeza.” Jesús le está diciendo que seguirlo no significa buscar comodidad,
privilegios o una vida sin problemas.
El
segundo quiere seguirlo, pero pide primero ir a enterrar a su padre. Y
al tercero le preocupa mirar hacia atrás. Jesús termina diciendo: “El que echa
mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el Reino de Dios.”
Aquí
encontramos otro elemento fundamental: Seguir a Cristo requiere
un corazón decidido. No podemos caminar con Jesús mirando permanentemente
hacia atrás.
Hay
personas que quieren seguir a Cristo, pero no quieren dejar ciertas cosas.
Quieren ser cristianos, pero continúan aferrados al rencor, al orgullo, a la
mentira, a los vicios, a la división, a la ambición o a una vida alejada de
Dios.
Jesús
nos pregunta hoy: ¿Qué tengo que dejar para seguirte con mayor
libertad?
4.
San Jerónimo: un hombre que se dejó transformar por la Palabra. San Jerónimo
comprendió que la Palabra de Dios no es un libro más. Por eso dedicó su vida al
estudio de las Escrituras. Quería conocer profundamente la Palabra para poder
vivirla y ayudar a otros a descubrirla.
Su
vida nos deja una enseñanza muy sencilla: No basta con tener una
Biblia en la casa; hay que abrirla, leerla, meditarla y ponerla en práctica.
Podemos
tener muchos libros religiosos, participar en actividades de la Iglesia y
escuchar muchas homilías, pero la Palabra tiene que llegar al corazón y
transformar nuestra manera de vivir.
San
Jerónimo decía con mucha fuerza: “Desconocer las Escrituras es desconocer a
Cristo.” Por eso, celebrar a San Jerónimo es también renovar nuestro amor por
la Biblia.
5.
No mirar hacia atrás. El Evangelio nos invita especialmente a no vivir
mirando hacia atrás. Mirar hacia atrás puede significar quedarse atrapado en
el pasado:
-
En los errores que cometimos.
-
En las heridas que recibimos.
-
En las personas que nos hicieron daño.
-
En aquello que perdimos.
-
En situaciones que ya no podemos cambiar.
El
cristiano aprende del pasado, pero camina hacia adelante con Cristo. San
Jerónimo tuvo que dejar muchas seguridades para dedicar su vida al Señor.
También nosotros necesitamos preguntarnos qué cosas nos impiden avanzar.
Para
nuestra vida: No podemos construir el futuro que Dios quiere para nosotros
si permanecemos atados permanentemente al pasado.
6.
La Palabra de Dios debe convertirse en vida. San Jerónimo no estudió la
Biblia simplemente para acumular conocimientos. La estudió porque quería
conocer a Dios y servir mejor a la Iglesia.
Este
puede ser hoy nuestro compromiso:
-
Que la Palabra que escuchamos en la Misa llegue a
nuestra vida cotidiana.
-
Si escuchamos hablar del perdón, debemos perdonar.
-
Si escuchamos hablar del amor, debemos amar.
-
Si escuchamos hablar de la misericordia, debemos
ser misericordiosos.
-
Si escuchamos hablar de la fraternidad, debemos
construir fraternidad.
-
Si escuchamos que Jesús nos llama a seguirlo,
debemos responder con nuestra vida.
7.
Algunas enseñanzas para nuestra vida
De
las lecturas de hoy podemos llevarnos estas enseñanzas:
-
Confiar en Dios, aunque no comprendamos todo.
-
Buscar a Dios especialmente en los momentos de
dificultad.
-
Seguir a Jesús con decisión y generosidad.
-
No poner condiciones al llamado de Dios.
-
No vivir permanentemente mirando hacia atrás.
-
Abrir la Biblia y leer diariamente la Palabra de
Dios.
-
No solamente escuchar la Palabra, sino ponerla en
práctica.
-
Aceptar los sacrificios que implica ser discípulos
de Jesús.
-
Dejar aquello que nos aleja del Señor.
-
hacer de nuestra vida un testimonio de la Palabra
que creemos.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, San Jerónimo nos recuerda que la Palabra de Dios tiene que
ocupar un lugar central en nuestra vida cristiana.
Job
nos enseña a confiar en Dios aun cuando no comprendemos sus
caminos.
El
Salmo nos enseña a acudir a Dios en medio de nuestras dificultades.
Y
el Evangelio nos invita a seguir a Jesús sin mirar hacia atrás.
Pidamos
hoy, por intercesión de San Jerónimo, que tengamos hambre de la Palabra de
Dios, amor por la Sagrada Escritura y valentía para ponerla en práctica.
Que
cuando abramos la Biblia no veamos solamente un libro, sino que descubramos
allí la voz de Dios que nos habla y nos conduce hacia Jesucristo. Y que podamos
decir cada día:
“Señor,
quiero seguirte. Ayúdame a no mirar hacia atrás. Dame un corazón dispuesto, una
fe perseverante y una vida iluminada por tu Palabra.” Amén.


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