Mensajes | Johan Pacheco
“Es Jesucristo quien sale al
encuentro de cada persona”
El Papa León
XIV en su viaje apostólico a Francia hace presente en su mensaje la sed de
plenitud que el hombre y la mujer de hoy alberga en su corazón.
El Papa León
XIV con su viaje apostólico a Francia deja a los
cristianos el desafío de vivir la fe, arraigados al Sagrado Corazón de Jesús y
guiados por el amor maternal de la Virgen de Lourdes. Para que, así como somos
siempre llamados a la conversión, podamos igualmente reconstruir la sociedad,
un mundo sediento de Dios y necesitado de paz.
Con un ejemplo
de esperanza y de la capacidad que se puede alcanzar en esa reconstrucción, nos
recordó el Papa en París que “la reciente
reapertura de la catedral para la celebración del culto divino, así como para
los visitantes de todo el mundo, constituye la culminación de una hazaña
técnica y, a la vez, el símbolo de una esperanza recuperada, la prueba de que
lo que se creía destruido para siempre puede renacer gracias a la colaboración
de todos y al testimonio de una unidad alcanzada mediante el esfuerzo común”.
Y en la
multitudinaria misa celebrada en la Place de la Concorde, León XIV reflexionó sobre el deseo
que habita en lo profundo de cada corazón. La necesidad de saciar la sed de
Dios: “Es Jesucristo, por su encarnación, quien sale al encuentro de cada
persona en su historia y se le revela como la verdadera fuente de agua viva
capaz de saciar su sed. No se trata tanto de una sed material, sino de una sed
de sentido, de verdad y de plenitud que habita en el corazón de cada uno”.
Así entendemos
que cada proyecto personal, meramente humano, solo con el auxilio del Señor
alcanza los frutos de la vida eterna. De los cuales también debemos asumir
compromisos en la cotidianidad, fomentando la paz, respetando la vida y la
dignidad de la persona, y dando testimonio de la fe.
Por ello, un
fuerte llamamiento del Pontífice en Lourdes en defensa de la
vida deja el eco de este viaje apostólico: “Ninguna ley humana debe hacernos
perder la certeza de su dignidad. Por el contrario, precisamente en nombre de
esta dignidad inalienable de la persona humana debe rechazarse firmemente la
tentación de quitar la vida con el pretexto de una falsa compasión. Es
imposible considerar normal el hecho de poner fin a la vida. Lo que es legal no
es necesariamente moral”, dijo.
También
aprovechó el encuentro en Metz para comprometer a los jóvenes a
que “tengan el valor de vivir de manera responsable la misión de construir la
paz en su corazón, en sus relaciones, en su familia, en las escuelas y
universidades, en la vida de sus ciudades, de sus pueblos y de toda Europa”.
El quinto
viaje apostólico de León XIV nos deja la imagen del Dios misericordioso que
nunca niega un abrazo a quien sabe que necesita de Él. Aceptar el llamado a la
conversión es una tarea. Y con el Papa suplicamos a la Virgen de
Lourdes: “Oh Virgen Inmaculada, haz que la luz que llevamos esta noche en
nuestras manos no se apague jamás en nuestras vidas, sino que ilumine el
futuro, abriéndonos, desde ahora, a las promesas de la vida eterna”.


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