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    miércoles, 23 de septiembre de 2026

    Virgen de las Mercedes, rompe nuestras cadenas


    Reflexión | P. Ciprián Hilario

     


    Virgen de las Mercedes, rompe nuestras cadenas

    (Jueves 24 de septiembre en la Vigésima quinta semana del tiempo ordinario, lecturas: Jeremías 30,8-11; Salmo 125; Gálatas 5,1.13-25; Juan 2,1-11)

     

    Queridos hermanos y hermanas:

     

    Hoy celebramos con alegría y esperanza a nuestra Virgen de las Mercedes, una advocación muy querida por nuestro pueblo dominicano. Acudimos a María como Madre de misericordia, consuelo de los afligidos y protectora de quienes viven situaciones de esclavitud, opresión y sufrimiento.

     

    El tema que nos acompaña hoy es: “Virgen de las Mercedes, rompe nuestras cadenas.” No pensamos solamente en cadenas materiales. También existen cadenas interiores: el pecado, el rencor, el odio, la violencia, los vicios, la desesperanza, la tristeza, el egoísmo y todo aquello que nos impide vivir como hijos libres de Dios.

     

    Veamos qué nos enseñan las lecturas:

     

    1. Jeremías: Dios quiere romper nuestras cadenas. El profeta Jeremías transmite una palabra de esperanza: Dios promete liberar a su pueblo de la esclavitud y devolverle la tranquilidad.

    La primera enseñanza es muy sencilla: Dios no quiere que vivamos esclavizados.

    Hay personas que están encadenadas a su pasado, a una herida, a un pecado, a una relación destructiva, a un vicio o a una situación que les ha quitado la paz.

    Pero Dios nos dice: “Yo estoy contigo para salvarte.”

    María, Virgen de las Mercedes, nos conduce hacia ese Dios que libera. Ella nos recuerda que ninguna cadena es más fuerte que la misericordia de Dios.

    Elemento para nuestra vida: No debemos acostumbrarnos a nuestras cadenas. Si hay algo que nos esclaviza, debemos ponerlo delante de Dios y pedirle la gracia de comenzar un camino de liberación.

     

    2. Salmo 125: El Señor cambia nuestra suerte. El salmista proclama: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres.” Este salmo habla de un pueblo que ha pasado por momentos difíciles, pero que descubre que Dios puede transformar su situación.

    Hay momentos en que lloramos, sembramos con lágrimas y pensamos que no habrá cambio. Pero Dios puede convertir nuestras lágrimas en alegría.

    Elemento para nuestra vida: No perdamos la esperanza. Quizás hoy estamos sembrando con lágrimas, pero Dios puede hacer florecer nuestra vida.

    La Virgen de las Mercedes nos enseña precisamente esto: permanecer confiados en Dios aun cuando las circunstancias sean difíciles.

     

    3. Gálatas: Cristo nos ha liberado para que vivamos en libertad. San Pablo nos dice algo fundamental: “Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado.”

    La libertad cristiana no significa hacer todo lo que queremos. Significa ser libres para amar y hacer el bien.

    Pablo nos advierte que no debemos utilizar nuestra libertad para satisfacer nuestros egoísmos. Al contrario, debemos ponernos al servicio de los demás.

    Aquí encontramos una pregunta importante: ¿De qué sirve que una persona tenga libertad exterior si interiormente está esclavizada?

    Una persona puede tener dinero, poder, posición social y muchas cosas materiales, pero estar encadenada al odio, al orgullo, a la ambición o al pecado.

    Por eso San Pablo nos presenta dos caminos: las obras de la carne y los frutos del Espíritu.

    Entre los frutos del Espíritu encontramos: amor; alegría; paz; paciencia; amabilidad; bondad; fidelidad; mansedumbre; dominio de sí.

    Elemento para nuestra vida: La verdadera libertad consiste en dejarnos conducir por el Espíritu Santo.

    Cuando el Espíritu Santo entra en nuestro corazón, comienzan a romperse muchas cadenas: la cadena del odio se rompe con el amor; la del rencor, con el perdón; la de la violencia, con la mansedumbre; la del egoísmo, con el servicio.

     

    4. María en Caná: “Hagan lo que Él les diga”. En el Evangelio de San Juan encontramos a María en las bodas de Caná.

    Ella descubre que falta el vino y se preocupa por aquella familia. María no permanece indiferente ante la necesidad de los demás.

    Entonces se acerca a Jesús y le dice: “No tienen vino.” ¡Qué hermosa expresión de la misión de María! Ella presenta nuestras necesidades a Jesús.

    María conoce nuestras dificultades, nuestras preocupaciones, nuestras lágrimas y nuestras cadenas. Y como Madre, las presenta ante su Hijo. Después les dice a los servidores: “Hagan lo que Él les diga.”

    Aquí encontramos la clave de nuestra liberación.

    María no se queda en sí misma. María siempre nos lleva a Jesús. Si queremos romper las cadenas de nuestra vida, tenemos que escuchar a Cristo y hacer lo que Él nos dice.

     

    5. El agua se convierte en vino: Dios puede transformar nuestra vida

    En Caná, Jesús transforma el agua en vino.

    Este signo nos enseña que Jesús puede transformar aquello que parece imposible de cambiar.

    -                     Puede transformar un corazón endurecido en un corazón misericordioso.

    -                     Puede transformar una familia dividida en una familia reconciliada.

    -                     Puede transformar la tristeza en esperanza.

    -                     Puede transformar el pecado en conversión.

    -                     Puede transformar una vida sin sentido en una vida nueva.

    Por eso hoy podemos decir con confianza: “Virgen de las Mercedes, lleva nuestras cadenas a Jesús.”

     

    6. ¿Cuáles son las cadenas que necesitamos romper? Hoy sería bueno preguntarnos personalmente:

    ¿Qué cadena necesito que el Señor rompa en mi vida?

    -                     Puede ser la cadena del odio.

    -                     La cadena del rencor.

    -                     La cadena de la violencia.

    -                     La cadena de un vicio.

    -                     La cadena de la mentira.

    -                     La cadena de la infidelidad.

    -                     La cadena del orgullo.

    -                     La cadena de la desesperanza.

    -                     La cadena de la indiferencia.

    -                     La cadena de no querer perdonar.

    Cada uno conoce su propia cadena.

    Y hoy, delante de la Virgen de las Mercedes, podemos decir: “Madre, presenta mi necesidad a Jesús. Ayúdame a hacer lo que Él me diga.”

     

    7. María nos enseña a preocuparnos por los demás. En Caná, María se da cuenta de que una familia está pasando necesidad. Esto nos enseña algo muy importante: el cristiano no vive solamente preocupado por sí mismo.

    Tenemos que aprender a mirar al que sufre, al enfermo, al pobre, al anciano, al que está solo, al que ha perdido la esperanza. Una Iglesia verdaderamente mariana es una Iglesia que sabe acompañar, servir y consolar.

    Elemento para nuestra vida: Preguntémonos: ¿Quién necesita hoy de mi ayuda, de mi palabra, de mi perdón o de mi compañía?

     

    8. Romper cadenas comienza dentro del corazón. A veces pedimos que cambie el mundo, que cambie la sociedad, que cambien los demás, pero olvidamos pedir que cambie nuestro propio corazón.

    La Virgen de las Mercedes nos invita hoy a comenzar por nosotros mismos.

    -                     Si queremos una familia diferente, debemos comenzar siendo diferentes nosotros.

    -                     Si queremos una comunidad en paz, debemos ser constructores de paz.

    -                     Si queremos una sociedad más justa, debemos comenzar practicando la justicia.

    -                     Si queremos una Iglesia más fraterna, debemos comenzar viviendo la fraternidad.

     

    9. La libertad necesita responsabilidad. San Pablo nos recuerda que hemos sido llamados a la libertad, pero esa libertad debe estar acompañada del amor. Ser libre no es hacer lo que me da la gana. Ser libre es poder elegir el bien.


    10. La Virgen de las Mercedes nos lleva a Cristo. Queridos hermanos y hermanas, la Virgen no ocupa el lugar de Jesús. Ella nos conduce a Jesús. Su mensaje en Caná sigue siendo actual: “Hagan lo que Él les diga.”

    Si hacemos lo que Jesús nos dice, comenzaremos a romper nuestras cadenas.

    -                     Si Jesús nos dice: perdona, perdonemos.

    -                     Si nos dice: ama, amemos.

    -                     Si nos dice: sirve, sirvamos.

    -                     Si nos dice: no tengas miedo, confiemos.

    -                     Si nos dice: levántate, levantémonos.

    -                     Si nos dice: sígueme, caminemos con Él.

     

    Conclusión

    Queridos hermanos y hermanas, hoy ponemos nuestra vida, nuestras familias y nuestra comunidad bajo la protección de la Virgen de las Mercedes.

    Pidámosle que presente ante Jesús todas nuestras necesidades.

    -                     Virgen de las Mercedes, rompe las cadenas del odio.

    -                     Rompe las cadenas del pecado.

    -                     Rompe las cadenas de los vicios.

    -                     Rompe las cadenas de la violencia.

    -                     Rompe las cadenas del rencor.

    -                     Rompe las cadenas de la desesperanza.

    -                     Rompe las cadenas que dividen nuestras familias.

    Y ayúdanos a escuchar siempre las palabras que dijiste en Caná: “Hagan lo que Él les diga.”

    Que Jesús transforme nuestra agua en vino, nuestra tristeza en alegría, nuestras heridas en misericordia y nuestras cadenas en libertad.

    Virgen de las Mercedes, Madre de misericordia y de libertad, ruega por nosotros. Amén.








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