Reflexión | P. Ciprián Hilario
Virgen de las Mercedes, rompe nuestras cadenas
(Jueves
24 de septiembre en la Vigésima quinta semana del tiempo ordinario, lecturas:
JeremÃas 30,8-11; Salmo 125; Gálatas 5,1.13-25; Juan 2,1-11)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
celebramos con alegrÃa y esperanza a nuestra Virgen de las Mercedes, una
advocación muy querida por nuestro pueblo dominicano. Acudimos a MarÃa como
Madre de misericordia, consuelo de los afligidos y protectora de quienes viven
situaciones de esclavitud, opresión y sufrimiento.
El
tema que nos acompaña hoy es: “Virgen de las Mercedes, rompe nuestras
cadenas.” No pensamos solamente en cadenas materiales. También existen cadenas
interiores: el pecado, el rencor, el odio, la violencia, los vicios, la
desesperanza, la tristeza, el egoÃsmo y todo aquello que nos impide vivir como
hijos libres de Dios.
Veamos
qué nos enseñan las lecturas:
1.
JeremÃas: Dios quiere romper nuestras cadenas. El profeta JeremÃas
transmite una palabra de esperanza: Dios promete liberar a su pueblo de la
esclavitud y devolverle la tranquilidad.
La
primera enseñanza es muy sencilla: Dios no quiere que vivamos
esclavizados.
Hay
personas que están encadenadas a su pasado, a una herida, a un pecado, a una
relación destructiva, a un vicio o a una situación que les ha quitado la paz.
Pero
Dios nos dice: “Yo estoy contigo para salvarte.”
MarÃa,
Virgen de las Mercedes, nos conduce hacia ese Dios que libera. Ella nos
recuerda que ninguna cadena es más fuerte que la misericordia de Dios.
Elemento
para nuestra vida: No debemos acostumbrarnos a nuestras cadenas. Si
hay algo que nos esclaviza, debemos ponerlo delante de Dios y pedirle la gracia
de comenzar un camino de liberación.
2.
Salmo 125: El Señor cambia nuestra suerte. El salmista proclama: “El
Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres.” Este salmo habla de un
pueblo que ha pasado por momentos difÃciles, pero que descubre que Dios puede
transformar su situación.
Hay
momentos en que lloramos, sembramos con lágrimas y pensamos que no habrá
cambio. Pero Dios puede convertir nuestras lágrimas en alegrÃa.
Elemento
para nuestra vida: No perdamos la esperanza. Quizás hoy estamos
sembrando con lágrimas, pero Dios puede hacer florecer nuestra vida.
La
Virgen de las Mercedes nos enseña precisamente esto: permanecer confiados en
Dios aun cuando las circunstancias sean difÃciles.
3.
Gálatas: Cristo nos ha liberado para que vivamos en libertad. San Pablo nos
dice algo fundamental: “Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado.”
La
libertad cristiana no significa hacer todo lo que queremos. Significa ser
libres para amar y hacer el bien.
Pablo
nos advierte que no debemos utilizar nuestra libertad para satisfacer nuestros
egoÃsmos. Al contrario, debemos ponernos al servicio de los demás.
AquÃ
encontramos una pregunta importante: ¿De qué sirve que una
persona tenga libertad exterior si interiormente está esclavizada?
Una
persona puede tener dinero, poder, posición social y muchas cosas materiales,
pero estar encadenada al odio, al orgullo, a la ambición o al pecado.
Por
eso San Pablo nos presenta dos caminos: las obras de la carne y los frutos del
EspÃritu.
Entre
los frutos del EspÃritu encontramos: amor; alegrÃa; paz;
paciencia; amabilidad; bondad; fidelidad; mansedumbre; dominio de sÃ.
Elemento
para nuestra vida: La verdadera libertad consiste en dejarnos
conducir por el EspÃritu Santo.
Cuando
el EspÃritu Santo entra en nuestro corazón, comienzan a romperse muchas
cadenas: la cadena del odio se rompe con el amor; la del rencor, con el perdón;
la de la violencia, con la mansedumbre; la del egoÃsmo, con el servicio.
4.
MarÃa en Caná: “Hagan lo que Él les diga”. En el Evangelio de San
Juan encontramos a MarÃa en las bodas de Caná.
Ella
descubre que falta el vino y se preocupa por aquella familia. MarÃa no
permanece indiferente ante la necesidad de los demás.
Entonces
se acerca a Jesús y le dice: “No tienen vino.” ¡Qué hermosa expresión de la
misión de MarÃa! Ella presenta nuestras necesidades a Jesús.
MarÃa
conoce nuestras dificultades, nuestras preocupaciones, nuestras lágrimas y
nuestras cadenas. Y como Madre, las presenta ante su Hijo. Después les dice a
los servidores: “Hagan lo que Él les diga.”
AquÃ
encontramos la clave de nuestra liberación.
MarÃa
no se queda en sà misma. MarÃa siempre nos lleva a Jesús. Si queremos romper
las cadenas de nuestra vida, tenemos que escuchar a Cristo y hacer lo que Él
nos dice.
5.
El agua se convierte en vino: Dios puede transformar nuestra vida
En
Caná, Jesús transforma el agua en vino.
Este
signo nos enseña que Jesús puede transformar aquello que parece imposible de
cambiar.
-
Puede transformar un corazón endurecido en un
corazón misericordioso.
-
Puede transformar una familia dividida en una
familia reconciliada.
-
Puede transformar la tristeza en esperanza.
-
Puede transformar el pecado en conversión.
-
Puede transformar una vida sin sentido en una vida
nueva.
Por
eso hoy podemos decir con confianza: “Virgen de las Mercedes,
lleva nuestras cadenas a Jesús.”
6.
¿Cuáles son las cadenas que necesitamos romper? Hoy serÃa bueno
preguntarnos personalmente:
¿Qué
cadena necesito que el Señor rompa en mi vida?
-
Puede ser la cadena del odio.
-
La cadena del rencor.
-
La cadena de la violencia.
-
La cadena de un vicio.
-
La cadena de la mentira.
-
La cadena de la infidelidad.
-
La cadena del orgullo.
-
La cadena de la desesperanza.
-
La cadena de la indiferencia.
-
La cadena de no querer perdonar.
Cada
uno conoce su propia cadena.
Y
hoy, delante de la Virgen de las Mercedes, podemos decir: “Madre, presenta
mi necesidad a Jesús. Ayúdame a hacer lo que Él me diga.”
7.
MarÃa nos enseña a preocuparnos por los demás. En Caná, MarÃa se da
cuenta de que una familia está pasando necesidad. Esto nos enseña algo muy
importante: el cristiano no vive solamente preocupado por sà mismo.
Tenemos
que aprender a mirar al que sufre, al enfermo, al pobre, al anciano, al que
está solo, al que ha perdido la esperanza. Una Iglesia verdaderamente mariana
es una Iglesia que sabe acompañar, servir y consolar.
Elemento
para nuestra vida: Preguntémonos: ¿Quién necesita hoy de mi ayuda, de
mi palabra, de mi perdón o de mi compañÃa?
8.
Romper cadenas comienza dentro del corazón. A veces pedimos que cambie
el mundo, que cambie la sociedad, que cambien los demás, pero olvidamos pedir
que cambie nuestro propio corazón.
La
Virgen de las Mercedes nos invita hoy a comenzar por nosotros mismos.
-
Si queremos una familia diferente, debemos
comenzar siendo diferentes nosotros.
-
Si queremos una comunidad en paz, debemos ser
constructores de paz.
-
Si queremos una sociedad más justa, debemos
comenzar practicando la justicia.
-
Si queremos una Iglesia más fraterna, debemos
comenzar viviendo la fraternidad.
9.
La libertad necesita responsabilidad. San Pablo nos recuerda que
hemos sido llamados a la libertad, pero esa libertad debe estar acompañada del
amor. Ser libre no es hacer lo que me da la gana. Ser libre es poder elegir el
bien.
10.
La Virgen de las Mercedes nos lleva a Cristo. Queridos hermanos y
hermanas, la Virgen no ocupa el lugar de Jesús. Ella nos conduce a Jesús. Su
mensaje en Caná sigue siendo actual: “Hagan lo que Él les diga.”
Si
hacemos lo que Jesús nos dice, comenzaremos a romper nuestras cadenas.
-
Si Jesús nos dice: perdona, perdonemos.
-
Si nos dice: ama, amemos.
-
Si nos dice: sirve, sirvamos.
-
Si nos dice: no tengas miedo, confiemos.
-
Si nos dice: levántate, levantémonos.
-
Si nos dice: sÃgueme, caminemos con Él.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, hoy ponemos nuestra vida, nuestras familias y nuestra
comunidad bajo la protección de la Virgen de las Mercedes.
Pidámosle
que presente ante Jesús todas nuestras necesidades.
-
Virgen de las Mercedes, rompe las cadenas del
odio.
-
Rompe las cadenas del pecado.
-
Rompe las cadenas de los vicios.
-
Rompe las cadenas de la violencia.
-
Rompe las cadenas del rencor.
-
Rompe las cadenas de la desesperanza.
-
Rompe las cadenas que dividen nuestras familias.
Y
ayúdanos a escuchar siempre las palabras que dijiste en Caná: “Hagan lo que
Él les diga.”
Que
Jesús transforme nuestra agua en vino, nuestra tristeza en alegrÃa, nuestras
heridas en misericordia y nuestras cadenas en libertad.
Virgen
de las Mercedes, Madre de misericordia y de libertad, ruega por nosotros.
Amén.


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