Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Santa Teresa de Jesús
“Santa Teresa de Jesús, mujer de oración y de vida interior”
(Jueves
15 de octubre 2026. Vigésima octava semana tiempo ordinario, lecturas: Efesios
1,1-10; Salmo 97; Lucas 11,47-54)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Iglesia nos presenta a Santa Teresa de Jesús, una mujer que supo
descubrir que Dios no es alguien lejano, sino un Dios que quiere entrar en
nuestra vida, transformar nuestro corazón y conducirnos hacia la santidad.
Teresa
de Jesús fue una mujer de profunda oración, de gran fortaleza y de
mucho amor a Jesucristo. En medio de dificultades, incomprensiones y
enfermedades, nunca dejó de buscar al Señor. Su vida nos recuerda que la
santidad comienza cuando dejamos que Dios transforme nuestro interior.
Hoy,
las tres lecturas nos ayudan a descubrir algunos elementos que podemos
llevar a nuestra vida.
1.
Primera lectura: Dios nos ha elegido para ser santos
San
Pablo comienza la carta a los Efesios recordándonos algo muy hermoso: Dios
nos ha bendecido y nos ha elegido en Cristo antes de la creación del mundo para
que seamos santos e irreprochables ante Él por el amor.
Esto
nos enseña que nuestra vida no es fruto de la casualidad. Dios tiene un
proyecto de amor para cada uno de nosotros.
Santa
Teresa entendió poco a poco que su vida pertenecía al Señor. No fue una mujer
perfecta desde el comienzo. Tuvo luchas, momentos de debilidad y dificultades.
Pero permitió que Dios trabajara en ella.
Primer
elemento para nuestra vida: descubrir que Dios nos ha elegido. No
debemos pensar: "Yo no puedo cambiar", "yo siempre he sido
así", "Dios no puede hacer nada conmigo". Cuando Dios entra en
el corazón, puede comenzar una historia nueva.
2.
Dios quiere que vivamos como hijos amados. San Pablo dice que Dios
nos ha destinado a ser hijos suyos por medio de Jesucristo. Esta es una verdad
que necesitamos recordar: somos hijos amados de Dios.
Muchas
veces buscamos nuestra seguridad en el dinero, en las personas, en el
reconocimiento, en lo que tenemos o en lo que hacemos. Santa Teresa nos enseña
que la verdadera seguridad está en Dios.
Por
eso, una de las grandes preguntas para nosotros es: ¿Dónde estoy poniendo mi
confianza?
Si
nuestra confianza está solamente en las cosas de este mundo, fácilmente nos
desesperamos cuando las cosas no salen como queremos. Pero si nuestra confianza
está en Dios, podemos atravesar las dificultades con esperanza.
3.
Salmo 97: "El Señor da a conocer su victoria"
El
salmo nos invita a cantar al Señor porque ha hecho maravillas.
Santa
Teresa fue una mujer que aprendió a reconocer las maravillas de Dios incluso en
medio de las dificultades. Esto nos enseña que debemos tener un corazón
agradecido.
A
veces nos acostumbramos tanto a lo que tenemos que dejamos de agradecer: la
vida, la familia, la salud, la fe, la comunidad, el trabajo, los amigos, la
posibilidad de levantarnos cada día.
Segundo
elemento para nuestra vida: aprender a agradecer. Una persona que agradece
cambia la manera de mirar la vida. No significa que no tenga problemas;
significa que descubre que, aun en medio de los problemas, Dios sigue estando
presente.
4.
Evangelio: no rechazar la Palabra de Dios
En
el Evangelio, Jesús reprocha a quienes han recibido la Palabra, pero no la han
acogido verdaderamente. Dice:
"¡Ay
de ustedes, que se han quedado con la llave de la ciencia! Ustedes no han
entrado y a los que intentaban entrar se lo han impedido." Jesús está
denunciando una religiosidad que puede quedarse solamente en las apariencias.
Y
aquí encontramos una enseñanza muy importante de Santa Teresa: no basta
hablar de Dios; hay que encontrarse con Dios.
Podemos
saber muchas cosas de la Iglesia, conocer oraciones, participar en actividades,
asistir a Misa; pero la pregunta fundamental es: ¿Mi corazón está
realmente unido a Jesucristo?
Teresa
insistía en la oración como un encuentro personal con el Señor. Para ella, orar
era entrar en amistad con Aquel que sabemos que nos ama.
5.
No convertir nuestra fe en apariencia
El
Evangelio también nos invita a revisar nuestras actitudes. Podemos caer en la
tentación de aparentar ser buenos delante de los demás, mientras nuestro
corazón está lleno de resentimiento, orgullo, egoísmo o falta de perdón.
Santa
Teresa nos enseña que el camino espiritual comienza por conocernos delante de
Dios con sinceridad.
No
necesitamos presentarnos ante el Señor como personas perfectas. Podemos
acercarnos diciendo: "Señor, esto es lo que soy. Aquí están mis
virtudes, pero también mis debilidades. Ayúdame a cambiar."
Tercer
elemento para nuestra vida: vivir con sinceridad delante de Dios.
6.
Santa Teresa nos enseña el valor de la oración
Uno
de los grandes mensajes de Santa Teresa es que sin oración nuestra vida
espiritual se debilita. La oración no consiste solamente en repetir palabras.
Es abrir el corazón a Dios.
Necesitamos
recuperar momentos de silencio. Apagar por un momento el teléfono, dejar las
preocupaciones y decir: "Señor, aquí estoy. Quiero estar contigo."
Tal vez no tenemos mucho tiempo, pero todos podemos encontrar unos minutos
para estar con Jesús.
Una
familia que ora unida encuentra fortaleza. Una persona que ora encuentra luz.
Una comunidad que ora encuentra caminos para superar sus dificultades.
7.
La oración debe llevarnos a la transformación
Santa
Teresa no quería una oración separada de la vida. Su oración produjo frutos
concretos: mayor amor a Dios, servicio, paciencia, fortaleza y entrega.
Por
eso, después de orar debemos preguntarnos: ¿Qué está cambiando en mí?
Si
rezo, pero sigo odiando; si rezo, pero no perdono; si rezo, pero trato mal a
los demás; si rezo, pero vivo dominado por el orgullo, tengo que revisar mi
manera de vivir la fe.
La
verdadera oración nos hace más humildes, más misericordiosos y más disponibles
para servir.
8.
No tener miedo a las dificultades
Santa
Teresa tuvo muchas dificultades para realizar la obra que Dios le había
confiado. Encontró oposición, incomprensiones y obstáculos. Pero siguió
adelante.
Esto
nos deja una enseñanza muy sencilla: No todo obstáculo significa que Dios nos
ha abandonado. A veces las dificultades forman parte del camino.
Cuando
encontremos problemas en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestra
comunidad o incluso dentro de nosotros mismos, no debemos rendirnos
inmediatamente.
Hay
que decir:
"Señor, si este camino viene de ti, dame la fuerza para seguir."
9.
"Nada te turbe"
Una
de las enseñanzas más conocidas asociadas a Santa Teresa es su confianza
profunda en Dios: "Nada te turbe, nada te espante; quien a Dios tiene
nada le falta."
No
significa que nunca tendremos problemas. Significa que ningún problema tiene la
última palabra cuando Dios está con nosotros.
Podemos
perder cosas, podemos atravesar enfermedades, dificultades económicas,
incomprensiones o momentos de soledad; pero no debemos perder la esperanza.
10.
El camino de Santa Teresa: volver siempre a Cristo
Queridos
hermanos y hermanas, celebrar a Santa Teresa de Jesús es una invitación a
volver al centro de nuestra fe: Jesucristo.
La
primera lectura nos recuerda que Dios nos ha elegido para ser santos.
El
salmo nos invita a reconocer y cantar las maravillas de Dios.
El
Evangelio nos advierte que no basta conocer la Palabra: hay que
recibirla y vivirla.
Y
Santa Teresa nos muestra cómo hacerlo: orando, confiando,
perseverando y amando.
Que
hoy podamos preguntarnos:
-
¿Estoy dedicando tiempo a la oración?
-
¿Estoy dejando que Dios transforme mi corazón?
-
¿Estoy agradeciendo las maravillas que Dios hace
en mi vida?
-
¿Mi fe se refleja en la manera como trato a los
demás?
-
¿Estoy dispuesto a perseverar, aunque encuentre
dificultades?
Queridos
hermanos y hermanas, pidamos hoy, por intercesión de Santa Teresa de Jesús, que
el Señor nos conceda un corazón enamorado de Cristo, una vida de oración
profunda y la valentía para caminar siempre por el camino de la santidad.
Que
podamos decir cada día: "Señor, toma mi vida, transforma mi corazón y
enséñame a vivir siempre en tu presencia." Amén.



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