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    jueves, 15 de octubre de 2026

    Santa Teresa de Jesús


    Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

     


    Santa Teresa de Jesús

    “Santa Teresa de Jesús, mujer de oración y de vida interior”

     

    (Jueves 15 de octubre 2026. Vigésima octava semana tiempo ordinario, lecturas: Efesios 1,1-10; Salmo 97; Lucas 11,47-54)

     

    Queridos hermanos y hermanas:

    Hoy la Iglesia nos presenta a Santa Teresa de Jesús, una mujer que supo descubrir que Dios no es alguien lejano, sino un Dios que quiere entrar en nuestra vida, transformar nuestro corazón y conducirnos hacia la santidad.

    Teresa de Jesús fue una mujer de profunda oración, de gran fortaleza y de mucho amor a Jesucristo. En medio de dificultades, incomprensiones y enfermedades, nunca dejó de buscar al Señor. Su vida nos recuerda que la santidad comienza cuando dejamos que Dios transforme nuestro interior.

    Hoy, las tres lecturas nos ayudan a descubrir algunos elementos que podemos llevar a nuestra vida.

     

    1. Primera lectura: Dios nos ha elegido para ser santos

    San Pablo comienza la carta a los Efesios recordándonos algo muy hermoso: Dios nos ha bendecido y nos ha elegido en Cristo antes de la creación del mundo para que seamos santos e irreprochables ante Él por el amor.

    Esto nos enseña que nuestra vida no es fruto de la casualidad. Dios tiene un proyecto de amor para cada uno de nosotros.

    Santa Teresa entendió poco a poco que su vida pertenecía al Señor. No fue una mujer perfecta desde el comienzo. Tuvo luchas, momentos de debilidad y dificultades. Pero permitió que Dios trabajara en ella.

    Primer elemento para nuestra vida: descubrir que Dios nos ha elegido. No debemos pensar: "Yo no puedo cambiar", "yo siempre he sido así", "Dios no puede hacer nada conmigo". Cuando Dios entra en el corazón, puede comenzar una historia nueva.

     

    2. Dios quiere que vivamos como hijos amados. San Pablo dice que Dios nos ha destinado a ser hijos suyos por medio de Jesucristo. Esta es una verdad que necesitamos recordar: somos hijos amados de Dios.

    Muchas veces buscamos nuestra seguridad en el dinero, en las personas, en el reconocimiento, en lo que tenemos o en lo que hacemos. Santa Teresa nos enseña que la verdadera seguridad está en Dios.

    Por eso, una de las grandes preguntas para nosotros es: ¿Dónde estoy poniendo mi confianza?

    Si nuestra confianza está solamente en las cosas de este mundo, fácilmente nos desesperamos cuando las cosas no salen como queremos. Pero si nuestra confianza está en Dios, podemos atravesar las dificultades con esperanza.

     

    3. Salmo 97: "El Señor da a conocer su victoria"

    El salmo nos invita a cantar al Señor porque ha hecho maravillas.

    Santa Teresa fue una mujer que aprendió a reconocer las maravillas de Dios incluso en medio de las dificultades. Esto nos enseña que debemos tener un corazón agradecido.

    A veces nos acostumbramos tanto a lo que tenemos que dejamos de agradecer: la vida, la familia, la salud, la fe, la comunidad, el trabajo, los amigos, la posibilidad de levantarnos cada día.

    Segundo elemento para nuestra vida: aprender a agradecer. Una persona que agradece cambia la manera de mirar la vida. No significa que no tenga problemas; significa que descubre que, aun en medio de los problemas, Dios sigue estando presente.

     

    4. Evangelio: no rechazar la Palabra de Dios

    En el Evangelio, Jesús reprocha a quienes han recibido la Palabra, pero no la han acogido verdaderamente. Dice:

    "¡Ay de ustedes, que se han quedado con la llave de la ciencia! Ustedes no han entrado y a los que intentaban entrar se lo han impedido." Jesús está denunciando una religiosidad que puede quedarse solamente en las apariencias.

    Y aquí encontramos una enseñanza muy importante de Santa Teresa: no basta hablar de Dios; hay que encontrarse con Dios.

    Podemos saber muchas cosas de la Iglesia, conocer oraciones, participar en actividades, asistir a Misa; pero la pregunta fundamental es: ¿Mi corazón está realmente unido a Jesucristo?

    Teresa insistía en la oración como un encuentro personal con el Señor. Para ella, orar era entrar en amistad con Aquel que sabemos que nos ama.

     

    5. No convertir nuestra fe en apariencia

    El Evangelio también nos invita a revisar nuestras actitudes. Podemos caer en la tentación de aparentar ser buenos delante de los demás, mientras nuestro corazón está lleno de resentimiento, orgullo, egoísmo o falta de perdón.

    Santa Teresa nos enseña que el camino espiritual comienza por conocernos delante de Dios con sinceridad.

    No necesitamos presentarnos ante el Señor como personas perfectas. Podemos acercarnos diciendo: "Señor, esto es lo que soy. Aquí están mis virtudes, pero también mis debilidades. Ayúdame a cambiar."

    Tercer elemento para nuestra vida: vivir con sinceridad delante de Dios.

     

    6. Santa Teresa nos enseña el valor de la oración

    Uno de los grandes mensajes de Santa Teresa es que sin oración nuestra vida espiritual se debilita. La oración no consiste solamente en repetir palabras. Es abrir el corazón a Dios.

    Necesitamos recuperar momentos de silencio. Apagar por un momento el teléfono, dejar las preocupaciones y decir: "Señor, aquí estoy. Quiero estar contigo." Tal vez no tenemos mucho tiempo, pero todos podemos encontrar unos minutos para estar con Jesús.

    Una familia que ora unida encuentra fortaleza. Una persona que ora encuentra luz. Una comunidad que ora encuentra caminos para superar sus dificultades.

     

    7. La oración debe llevarnos a la transformación

    Santa Teresa no quería una oración separada de la vida. Su oración produjo frutos concretos: mayor amor a Dios, servicio, paciencia, fortaleza y entrega.

    Por eso, después de orar debemos preguntarnos: ¿Qué está cambiando en mí?

    Si rezo, pero sigo odiando; si rezo, pero no perdono; si rezo, pero trato mal a los demás; si rezo, pero vivo dominado por el orgullo, tengo que revisar mi manera de vivir la fe.

    La verdadera oración nos hace más humildes, más misericordiosos y más disponibles para servir.

     

    8. No tener miedo a las dificultades

    Santa Teresa tuvo muchas dificultades para realizar la obra que Dios le había confiado. Encontró oposición, incomprensiones y obstáculos. Pero siguió adelante.

    Esto nos deja una enseñanza muy sencilla: No todo obstáculo significa que Dios nos ha abandonado. A veces las dificultades forman parte del camino.

    Cuando encontremos problemas en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestra comunidad o incluso dentro de nosotros mismos, no debemos rendirnos inmediatamente.

    Hay que decir: "Señor, si este camino viene de ti, dame la fuerza para seguir."

     

    9. "Nada te turbe"

    Una de las enseñanzas más conocidas asociadas a Santa Teresa es su confianza profunda en Dios: "Nada te turbe, nada te espante; quien a Dios tiene nada le falta."

    No significa que nunca tendremos problemas. Significa que ningún problema tiene la última palabra cuando Dios está con nosotros.

    Podemos perder cosas, podemos atravesar enfermedades, dificultades económicas, incomprensiones o momentos de soledad; pero no debemos perder la esperanza.

     

    10. El camino de Santa Teresa: volver siempre a Cristo

    Queridos hermanos y hermanas, celebrar a Santa Teresa de Jesús es una invitación a volver al centro de nuestra fe: Jesucristo.

    La primera lectura nos recuerda que Dios nos ha elegido para ser santos.

    El salmo nos invita a reconocer y cantar las maravillas de Dios.

    El Evangelio nos advierte que no basta conocer la Palabra: hay que recibirla y vivirla.

    Y Santa Teresa nos muestra cómo hacerlo: orando, confiando, perseverando y amando.

    Que hoy podamos preguntarnos:

    -                     ¿Estoy dedicando tiempo a la oración?

    -                     ¿Estoy dejando que Dios transforme mi corazón?

    -                     ¿Estoy agradeciendo las maravillas que Dios hace en mi vida?

    -                     ¿Mi fe se refleja en la manera como trato a los demás?

    -                     ¿Estoy dispuesto a perseverar, aunque encuentre dificultades?

    Queridos hermanos y hermanas, pidamos hoy, por intercesión de Santa Teresa de Jesús, que el Señor nos conceda un corazón enamorado de Cristo, una vida de oración profunda y la valentía para caminar siempre por el camino de la santidad.

    Que podamos decir cada día: "Señor, toma mi vida, transforma mi corazón y enséñame a vivir siempre en tu presencia." Amén.








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