Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Santa Teresa del Niño Jesús
“El camino pequeño del amor”
(Jueves
1ro. de octubre 2026. Vigésima sexta semana del tiempo ordinario, lecturas: Job
19,21-27; Salmo 26; Lucas 10,1-12)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Iglesia nos invita a celebrar a Santa Teresa del Niño Jesús, una
joven carmelita que descubrió que para llegar a Dios no siempre necesitamos
hacer cosas extraordinarias, sino vivir con un corazón sencillo, humilde y
lleno de amor. Ella llamó a esto “el caminito”, el camino pequeño de la
confianza y del amor.
Las
lecturas de hoy nos ayudan a comprender este camino desde tres actitudes:
esperar en Dios, confiar en Dios y anunciar a Dios con sencillez.
1.
Job: permanecer firmes aun en medio de las dificultades. La primera
lectura nos presenta a Job en medio del sufrimiento. Él está viviendo una
situación muy difícil, pero pronuncia una de las expresiones más profundas de
esperanza: “Yo sé que mi Redentor vive.”
Job
no comprende todo lo que está sucediendo, pero conserva algo fundamental: la
confianza en Dios.
Santa
Teresa del Niño Jesús también comprendió que la vida no está libre de
dificultades. Su camino espiritual no consistió en tener una vida sin
problemas, sino en aprender a ponerlo todo en las manos de Dios.
Elemento
para nuestra vida: Cuando lleguen las pruebas, no debemos pensar
inmediatamente que Dios nos ha abandonado. Podemos decir como Job: “Yo sé que
mi Redentor vive.”
Hay
momentos en que no entendemos lo que Dios permite, pero podemos seguir
confiando.
-
Cuando estamos enfermos: confiemos.
-
Cuando tenemos problemas familiares: confiemos.
-
Cuando sentimos soledad: confiemos.
-
Cuando nuestros proyectos no salen como
esperábamos: confiemos.
La
fe no significa tener respuesta para todo; significa seguir creyendo aun cuando
no tenemos todas las respuestas.
2.
Salmo 26: “El Señor es mi luz y mi salvación”. El salmista nos dice: “El
Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?”
Aquí
encontramos otra característica de Santa Teresa: la confianza filial.
Teresa se sentía como una hija pequeña en los brazos de Dios.
Ella
entendió que Dios no es solamente alguien a quien debemos temer, sino un Padre
en quien podemos descansar.
Elemento
para nuestra vida: Necesitamos aprender a vivir con menos miedo y con
más confianza.
Hay
personas que viven preocupadas por lo que puede suceder mañana, por lo que
otros piensan, por las dificultades económicas, por la enfermedad o por los
problemas de la familia.
El
salmo nos recuerda:
“El
Señor es mi luz.”
-
Cuando hay oscuridad, Dios ilumina.
-
Cuando hay confusión, Dios orienta.
-
Cuando hay miedo, Dios fortalece.
-
Cuando hay cansancio, Dios sostiene.
Santa
Teresa nos enseña que podemos presentarnos ante Dios tal como somos, con
nuestras debilidades y limitaciones, pero con un corazón que dice: “Señor, yo
confío en ti.”
3.
El Evangelio: Jesús envía a sus discípulos. En el Evangelio, Jesús
envía a sus discípulos a anunciar el Reino de Dios. Les dice: “La mies es
abundante y los obreros pocos.”
Jesús
necesita personas que lleven su mensaje. Y los envía con sencillez, sin grandes
seguridades materiales.
Esto
también nos recuerda a Santa Teresa del Niño Jesús. Ella deseaba hacer grandes
cosas por Dios, pero descubrió que podía servir a la Iglesia desde una vida
sencilla, desde la oración, el sacrificio cotidiano y el amor.
Ella
llegó a comprender que el amor puede transformar las pequeñas acciones de cada
día en algo grande delante de Dios.
4.
No todos estamos llamados a hacer grandes cosas, pero todos estamos llamados a
amar. Este
es uno de los grandes mensajes de Santa Teresa. Quizás nosotros pensemos: “Yo
no puedo hacer grandes cosas.”
Pero
Teresa nos diría: comienza por amar en lo pequeño.
-
Una palabra amable.
-
Una visita a un enfermo.
-
Un perdón concedido.
-
Una oración por alguien.
-
Una ayuda al que necesita.
-
Una sonrisa.
-
Una palabra de consuelo.
-
Una obra realizada con responsabilidad.
Lo
pequeño, cuando se hace con amor, adquiere un gran valor delante de Dios.
5.
“Paz a esta casa”. Jesús dice a sus discípulos: “Cuando entréis en
una casa, decid primero: Paz a esta casa.” Qué hermoso programa para
nuestra vida cristiana: llevar paz.
Preguntémonos:
-
¿Cuándo llego a una familia llevo paz o llevo
problemas?
-
¿Cuándo hablo de alguien llevo paz o llevo
división?
-
¿En mi comunidad ayudo a unir o a separar?
-
¿En mi hogar soy instrumento de reconciliación?
Santa
Teresa nos enseña que el amor verdadero no busca llamar la atención. Muchas
veces se manifiesta silenciosamente, haciendo el bien y procurando que otros
encuentren paz.
6.
La sencillez es un camino de santidad. Santa Teresa del Niño
Jesús nos enseña que la santidad no está reservada para personas
extraordinarias. La santidad comienza cuando una persona ordinaria decide vivir
extraordinariamente el amor.
Por
eso, no despreciemos las pequeñas cosas:
-
rezar con fe; cumplir nuestros deberes; atender
bien a nuestra familia; ser pacientes; evitar una discusión; pedir perdón;
perdonar; ayudar al necesitado; participar en la Eucaristía; hablar bien de los
demás; hacer nuestro trabajo con responsabilidad.
Todo
eso puede convertirse en un camino hacia la santidad.
7.
“La mies es abundante”. Finalmente, Jesús nos recuerda que la mies es
abundante y los obreros son pocos. La Iglesia necesita hombres y mujeres que
anuncien el Evangelio, pero también necesita cristianos que den testimonio con
su vida.
-
No todos predicaremos desde un ambón.
-
No todos iremos a tierras lejanas.
-
No todos tendremos grandes responsabilidades.
Pero
todos podemos anunciar a Cristo donde vivimos.
-
Un padre puede evangelizar a sus hijos.
-
Una madre puede evangelizar con su testimonio.
-
Un joven puede evangelizar a sus compañeros.
-
Un abuelo puede transmitir la fe a sus nietos.
-
Un enfermo puede evangelizar ofreciendo su
sufrimiento y su oración.
-
Un trabajador puede evangelizar realizando
honestamente su trabajo.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, hoy Santa Teresa del Niño Jesús nos invita a recorrer el
camino pequeño del amor.
-
Job nos enseña: “Mi Redentor vive.”
-
El salmo nos recuerda: “El Señor es mi luz y mi
salvación.”
-
El Evangelio nos envía a llevar la paz y el Reino de
Dios.
Que
aprendamos de Santa Teresa a confiar más en Dios, a no despreciar las cosas
pequeñas y a hacer todo con amor.
Pidámosle
al Señor que nos conceda un corazón sencillo, humilde y confiado, capaz de
decir cada día: “Señor, aunque soy pequeño y débil, quiero amarte y servirte
en las pequeñas cosas de cada día.” Y que al final de nuestra vida podamos
descubrir que, detrás de tantas pequeñas obras hechas con amor, Dios estaba
construyendo en nosotros un verdadero camino de santidad. Amén.


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