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    Las dos caras del nuevo gobierno

    No es lo mismo ni es igual | Pablo Mella. Las dos caras del nuevo gobierno  
    Desde el mismo 16 de agosto pasado en que tomó posesión, el nuevo gobierno dominicano presidido por Danilo Medina mostró las dos caras da la tensión interna que vive el PLD desde hace años. Después de un discurso que la mayor parte de la opinión pública consideró esperanzador y honesto, los nombramientos del gabinete revelaron la contradicción en las filas peledeístas y vinieron a confirmar el conocido refrán: “Del dicho al hecho, hay largo trecho”.
    Sin embargo, lo dicho, que estuvo bien dicho y dicho está, puede servir de referencia para las tareas que toca a la sociedad dominicana. Dos pistas podemos seguir para esbozar por dónde se ha de encaminar la acción ciudadana en esta nueva etapa política. Una buena pista viene dada por los tópicos del discurso que tuvieron más acogida en la opinión pública; otra pista puede provenir del análisis de las contradicciones entre lo que se proclamó en el discurso, por un lado, y los nombramientos ministeriales y los ajustes institucionales que mediarán los cambios anunciados, por otro lado.

    1.Los reclamos de la opinión pública: educación y seguridad ciudadana
    Con una metodología novedosa, una de las redes de televisión que cubrieron los actos de toma de posesión fue midiendo simultáneamente el grado de aprobación de las palabras del presidente Medina. El sondeo, hecho con los recursos de las redes sociales, mostró que la alocución tuvo dos picos de aceptación por encima del 90 %. Cuando el Presidente se refirió a educación y a la aprobación presupuestaria del 4% del PBI para esta función, el porcentaje de aprobación llegó al 91% (el mismo porcentaje que registró el “Lunes amarillo” con la Encuesta Gallup, en diciembre de 2010). Y cuando Medina se refirió a los desafíos de la seguridad ciudadana y cómo los enfrentaría, el porcentaje de aprobación llegó casi al 95%. Un pico también registró, aunque menor, cuando el discurso abordó el tema de mejorar la economía en beneficio de los pobres. He ahí pues los grandes gritos de la ciudadanía dominicana en estos momentos, sobre todo los dos primeros. En ellos se debe centrar la acción ciudadana.
    Con respecto al compromiso por la educación, puede guiarnos el nuevo enfoque de trabajo asumido por la Coalición Educación Digna al saludar el discurso del Presidente. De hecho, el Presidente reiteró los puntos centrales del “Compromiso Político y Social por la Educación” firmado por todos los candidatos presidenciales el 7 de septiembre de 2011. Entre estos puntos, emanados de la Ley General de Educación 66-97, se destacan: el otorgamiento presupuestario del 4% del PIB para educación pre-universitaria; la descentralización y despolitización del Ministerio; la participación de las comunidades en el proceso educativo y la dignificación de la carrera magisterial. El Presidente Medina además anunció un pretencioso plan de erradicar el analfabetismo en dos años y la convicción de que el compromiso por la educación de calidad era la zapata del desarrollo que quiere promover, lo que también fue saludado por la Coalición. Como lema, el Presidente usó la frase: “Sin educación no hay verdadera libertad”.
    Habiendo conseguido el punto central de su agenda de movilización ciudadana, la Coalición Educación Digna propone una nueva etapa para su accionar. La atención ahora se focalizará en el seguimiento territorial para que se cumplan los planes anunciados y en la observación sistemática de la ejecución presupuestaria del Ministerio de Educación. El dinero que ya está aprobado en la voluntad política no cumplirá el efecto deseado si la inversión educativa no genera una educación que sea “inclusiva, liberadora y de calidad”. Esta iniciativa de supervisión territorial de un presupuesto de educación descentralizado es terreno excelente para el compromiso ciudadano.
    Sobre la seguridad ciudadana, que representó el pico de aceptación más alto del discurso, queda cierta inconformidad, ya que fue confirmado en su cargo el Ministro de Interior y Policía , José Ramón Fadul. Por razones reglamentarias, quedaron en sus puestos el Jefe de la Policía, José Armando Polanco Gómez, y el Subjefe, Víctor Campusano. La anunciada reforma de la policía, como elemento importante de la seguridad ciudadana, necesitará sin embargo sujetos que puedan asumir con facilidad un nuevo enfoque institucional en la materia. De todos modos, debe de reconocerse que el nuevo mandatario y sus asesores son conscientes de que la seguridad ciudadana solo será posible si se alcanza una sociedad equitativa, donde crezcan significativamente las ofertas de trabajo de calidad, sobre todo para los jóvenes. Por tanto, si queremos “seguridad ciudadana”, tenemos que ayudar, cada uno desde su posición, a que las condiciones de vida de los que nos rodean mejoren. Al Estado le toca sobre todo mejorar el mercado de trabajo y garantizar que sean asequibles los servicios de salud y educación; también la mejoría del alumbrado nocturno. Al conjunto de la sociedad, por su parte, nos toca ayudar a crear mejores ambientes de trabajo y colaborar con la formación humana orientada a este fin.

    2.Los nombramientos y los diseños institucionales
    De los 24 miembros del gabinete que nombró el Presidente el 16 de agosto, solo 9 son nuevos. 8 quedaron en sus cargos; 5 fueron rotados y 2 regresaron a posiciones que antes habían ocupado. Esto refleja el control interno que sigue teniendo el comité político del partido oficial sobre Medina. No le será fácil gobernar al nuevo presidente teniendo que negociar en desventaja incluso el nombramiento de aquellas personas que están llamadas a ser sus más cercanas colaboradoras. Refleja además la recomposición del Partido Reformista como aliado necesario para ganar las elecciones. Dejar a Carlos Morales Troncoso en su mismo cargo, después de escándalos de nombramientos excesivos en la diplomacia y de desatinos en los asuntos migratorios haitianos, da a entender que las deudas partidarias están por encima de los principios ideológicos que enarbola el sector peledeísta que comienza a gobernar.
    Dado nuestro compromiso en la lucha contra la pobreza, cabe llamar la atención sobre el bloqueo que recibió la formación de un nuevo ministerio que se había anunciado en el proceso electoral: el Ministerio de Desarrollo Social y Familia. Un Ministerio de este estilo es imprescindible para que la política social anunciada en el discurso se pueda llevar a cabo coherentemente. Sin embargo, la actual Vicepresidenta no quiso dejar la tajada clientelista que implica dominar el Programa Solidaridad. A este programa, le unió ahora el componente principal que controlaba desde el Despacho de la Primera Dama, el Programa “Progresando”. Las señales vicepresidenciales indican que la campaña por la presidencia de 2016 ya comenzó. En lugar del Ministerio de Desarrollo Social, se adoptó una solución transitoria que difícilmente podrá garantizar la integridad de la política social. Se trata del Programa “Quisqueya sin Miseria”, que funcionará como un programa especial de la presidencia con tres componentes: alfabetización, nutrición y promoción de iniciativas económicas de pequeña escala. De esos componentes, el único que tiene posibilidad de causar un impacto positivo es el de alfabetización. La otra oportunidad es que el equipo del programa se fortalezca lo suficiente y consiga desplazar, gracias a los parámetros establecidos de la Estrategia Nacional de Desarrollo, el clientelismo que vehicula tanto “Solidaridad” como “Progresando”. Pero ya el mismo nombre que se eligió denota un sesgo de política residual.
    En este nuevo contexto político, la sociedad civil organizada debe seguir reforzando su formación sociopolítica; pero también creando una economía solidaria “desde abajo” que permita que la mayoría de los dominicanos no solo dejen de ser “miserables”, sino que se constituyan como sujetos productivos y formados y no puedan ser presa de la cultura clientelista. La tarea es difícil para la sociedad civil, por su desarticulación y falta de recursos, pero no imposible. Se pueden ir sembrando semillas dignificantes que darán fruto en su momento. No es lo mismo ni es igual / Pablo Mella | Instituto Filosófico Pedro F. Bonó. ADH 760