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    La humillación de una mujer


    Rincón de la Palabra | Hna. Ángela Cabrera. La humillación de una mujer a manos de su “ilustre” marido
    (Gn 12, 10-20).  
    Génesis 12,10-20 registra un episodio que recuerda las variadas crucifixiones vividas por las mujeres de todos los tiempos. El relato se sitúa en contexto seminómada, cuando, por causa de precariedad, la familia tenía que buscar nuevos lugares. Es así como Abrahán y Sara migran, ahora para Egipto. Sara, además de compartir la suerte de los más empobrecidos, llevaba, entre ellos, toda la desventaja en su condición femenina. El relato la presenta como una mujer hermosa (Gn 12,11); del hecho se aprovecha el marido para sacar provecho. Sabiendo Abrahán del peligro que corría en suelo extranjero le sugiere a Sara, su esposa: “Di que eres mi hermana” (v.13). El patriarca, con la propuesta, buscaba mejorar su condición de vida, y lo consigue (v.13.16). Hace opción por él mismo y, a cambio, vende su mujer a la cama del faraón. Ella, ni se pronuncia. La obediencia ciega y muda habla del grado de humillación a la que está sometida. Cuando esta mujer silenciada está crucificada en los placeres desgraciados del poderoso, Yahveh acude en su rescate. Las plagas que azotan el poder opresor (v.17) hablan de la justicia divina aconteciendo allí donde la ética humana se deteriora.
    Vemos, pues, que el “ilustre patriarca” realizó la tamaña acción en detrimento de su propia esposa. Hace pensar que, casos como ese, eran comunes en la época, y por tal motivo, el autor del relato no titubeó para atribuir a Abrahán el episodio. Si los redactores del texto no se inmutaron, era posible que los receptores del mensaje, masculinos en su mayoría, tampoco lo hicieran, pues en el lugar del patriarca, hubiesen hecho lo mismo. No sé si alguna vez ha presenciado un pequeño animal, vivo, siendo arrastrado mediante una soga, por un vehiculo, cuyo conductor dirige a alta velocidad. Esta escena habla de valores degradados en una sociedad que ha empañetado la sensibilidad humana. La mano que sujeta la “soga” siente placer en despilfarrar la vida, en destruir y aniquilar
    Esa suerte hoy la comparten muchas mujeres arrastradas por la brutalidad que ha invadido los espacios sociales y la convivencia cotidiana. El índice de violencia y asesinatos es intolerable. Las mujeres van siendo portadas de periódicos y titulares de noticias. Fotos y reportajes deprimentes presentan cuerpos mutilados de mujeres indefensas. Muchos sectores de análisis se esfuerzan por señalar las causas de esta epidemia mortal y a esto debe sumarse la urgente implementación de medidas gubernamentales eficaces para frenar la ola asesina que nos azota. Entre las diversas propuestas divulgadas realzo la necesidad de priorizar la educación integral y en perspectiva de género, desde la infancia, con el fin de que las creencias culturales distorsionadas no subestimen las leyes instituidas. Pero, mientras esto fermenta, debemos recurrir a la asistencia médica y legal que brinda el Ministerio de la Mujer. Tenga a mano el teléfono de emergencia las 24 horas para denunciar la plaga de abusos al sector femenino: (1) 809-200-0176. Rincón de la Palabra / Ángela Cabrera, Misionera Dominica