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    Diciembre, tiempo de renovación

    Reflexiones | Telésforo Isaac Obispo Emérito Iglesia Episcopal / Anglicana.  Diciembre 2013, tiempo de renovación, esperanza y goce espiritual
    El mes de diciembre tiene unas características especiales, porque este período del año es tiempo de múltiples actividades religiosas, culturales, sociales y comerciales. Es pues, una interesante experiencia, tener percepciones o hacer análisis del pasado, presente y futuro de hechos ocurridos cercanos o durante el mes de diciembre, 2013.

    Atendiendo a lo arriba expresado, hacemos observaciones de los recién pasados meses de septiembre, octubre y noviembre. En ese lapso de tiempo, tenemos en la memoria colectiva y personal unos elementos notables que han quedado grabados de manera susceptible, y sirven para ser señalados ahora en el mes de diciembre, como hechos que perdurarán en los recuerdos de muchos.
    El espacio y tiempo nos obliga a mencionar un sólo hecho agradable que aconteció e impresionó de manera particular los sentimientos de millones de personas que vieron la escena por televisión. Se trata de la intervención de un niño socialmente fraternal, sin timidez, que interactuó con espontaneidad con el Obispo de Roma, el Papa Francisco, quien se presentó como una figura excelsa de un abuelo paciente, tolerante, y de corazón compasivo.

    El trato del Pontífice dado al inocente párvulo, debe servir de ejemplo porque: enaltece al ser humano y no causa desmedro al estatus social, económico, académico, político, o jerarquía religiosa. Este episodio fue un hecho agradable que alentó el espíritu de muchos y tocó de manera especial para ablandar durezas de corazones y conciencias enmarañadas.
    Contrario a esta interesante anécdota, hubo un desagradable acontecimiento del comportamiento de una parte influyente del pueblo dominicano que virtualmente llegó a la división a consecuencia de la Resolución 168.13 de Tribunal Constitucional. Este caso fue motivo de agrias discusiones y reacciones insospechables de todas las clases sociales de la nación, quienes por desgracia, dieron demostraciones de intolerancia y falta de conmiseración. Sus infaustas conductas no deben ser imitadas.

    Vistos arriba, los dos casos contradictorios, conozcamos ahora en el mes de diciembre, lo que está pasando, y que esperamos o deseamos que acontezca en estos días de preparación y conmemoración de Adviento (la expectativa profética de la segunda venida de Jesús), hasta diciembre 24; y las celebraciones de las fiestas del nacimiento de Jesús el Cristo. Esta conmemoración del nacimiento de Jesús se ha permeado en la Civilización Occidental, de tal manera, que la Navidad es una fiesta universal, una ocasión para hacer comercio y actividades socio-culturales, en que la religión en sí, no es necesariamente el motivo fundamental de las actividades.

    La época de Navidad tiene muchos aspectos: habrán solemnes celebraciones litúrgicas, encuentros familiares y de amigos, intercambios de regalos, mayor circulación de dinero, y aumento en las actividades mercantiles; pero, a la par con la parte festiva, muchas personas pasarán momentos de soledad, tristeza, frustración, y desaliento, por motivos de condiciones de pobreza, enfermedad, inseguridad social, indefinición del estado cívico, y mil cuestiones más que inciden en el influjo negativo de los sentimientos humanos.
    A pesar de todas estas condiciones de experiencias agradables o desagradables, debemos recordar este “diciembre de 2013”, el canto de los ángeles cuando nació Jesús en Belén, y que esta antífona nos sirva para aliento espiritual:
    ¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra entre los seres humanos que gozan de su favor! (Lucas 2:14).

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