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    Crisis en Venezuela

    Actualidad mundial | Ramón Arturo GuerreroVenezuela: ¿guerra económica o fracaso del chavismo?  
    “CARACAS, Venezuela, 19 de noviembre 2013. AP El presidente Nicolás Maduro, al seguir los pasos de su predecesor Hugo Chávez, legislará por decreto a lo largo de 12 meses y tras recibir el martes poderes especiales o una ley habilitante de la Asamblea Nacional, dominada por sus partidarios que aseguran que el país vive una guerra económica lanzada por los opositores”.
    Para el Gobierno de Venezuela hay una guerra económica en su contra orquestada por “el imperialismo y la burguesía”; para la oposición, se trata del fracaso del proyecto socialista fundado por el presidente Hugo Chávez. El líder opositor, Henrique Capriles, catalogó como una contradicción que teniendo Venezuela una de las reservas de petróleo más importantes del planeta, el pueblo tenga que hacer colas para comprar papel higiénico. Afirmó, citado por el Diario de Guayana, que la “Ley Habilitante es corrupta en su origen y será corrupta en su desarrollo”. Según el presidente Maduro, en su defensa del proyecto de ley que le otorgaría poderes especiales: “La guerra económica que vive el pueblo venezolano está planificada por la burguesía venezolana, que se ha dedicado a inducir la especulación, la inflación y el desabastecimiento”.
    Crisis e imagen de crisis
    Las cifras del Banco Central de Venezuela (BCV) proyectan que el país cerrará este año con una inflación de cerca de 60%, entre las más elevadas del mundo. Entre los factores que motorizan la inflación se halla la expansión desproporcionada del circulante (precedida por el estancamiento productivo y el desigual crecimiento de las exportaciones), que aumentó 66% con respecto al mismo periodo del año pasado, y la fuga de capitales, calculada en 150 mil millones de dólares de 2004 hasta ahora. La dependencia casi exclusiva del petróleo como fuente de divisas, ha exacerbado la crisis.
    El control de cambio de divisas no funciona y solamente sirve para que muchas empresas, entre ellas grandes consorcios extranjeros, acumulen cifras astronómicas de dólares, drenando las reservas del Gobierno e incapacitándolo para ejecutar sus programas sociales. Al respecto, se estima que el empresariado privado recibe unos 43 mil millones de dólares al año mientras genera solamente 2,700 millones de dólares en el mismo periodo.
    Ante este panorama, el aumento de 45% al salario mínimo anunciado por el presidente Nicolás Maduro para este año, ni siquiera compensa la pérdida de capacidad adquisitiva de los trabajadores de las diversas ramas de la economía.
    Si a esta elevada inflación se agrega que, como informa la Cepal, el crecimiento de la economía será de solo 1%, está claro que Venezuela se halla sumida en la mortal “estanflación” (estancamiento con inflación), síntoma de una crisis de graves proporciones.
    Una indicación del escaso avance cualitativo de Venezuela es el hecho de que en los últimos 10 años la industria manufacturera no ha incrementado su participación en el Producto Interno Bruto, o sea, el país no se industrializa. El panorama del comercio exterior es desalentador. Según el BCV, sus reservas internacionales en divisas alcanzaban a 3 mil millones de dólares a mediados de año, aunque en efectivo eran de apenas 900 millones. Sin embargo, las importaciones demandan en promedio 4 mil 600 millones al mes. Por tanto, se requeriría pronto una masiva transferencia desde cuentas no-presupuestales, como el Fondo de Desarrollo China-Venezuela; nuevos créditos o vender las reservas de oro, el impedir una moratoria en los pagos externos. O, tal vez, la emisión de bonos soberanos, lo cual haría sonar la alarma en el ámbito internacional sobre el futuro de la salud de la economía venezolana.
    Venezuela ¿socialista?
    Oficialmente, en Venezuela se vive un proceso socialista. El Gobierno se proclama así, el partido oficial se llama Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Pero, ¿es Venezuela un país socialista o que se encamina al socialismo? Si nos fijamos en la definición de socialismo que da la Real Academia, vemos: “Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes” Entonces, tras casi 15 años de “chavismo” y 10 años de “Revolución Bolivariana”, hay que concluir que en Venezuela no hay ni trazas de socialismo.
    Lo explica técnicamente el prominente economista y político venezolano Manuel Sutherland, crítico marxista del proyecto chavista: “Según las Cuentas Nacionales, explicitadas por el Banco Central de Venezuela (BCV), el PIB privado (el porcentaje de la actividad económica del país en manos directas del empresariado) corresponde al 71% del total (año 2010). En el año de 1999 el PIB privado era de 68%. Es decir que, a pesar de las nacionalizaciones, el PIB sigue siendo mayoritariamente privado, y comparado con países que nada tienen que ver con el comunismo –como Suecia, Francia e Italia, donde el PIB es mayoritariamente público (estatal)–, el estado venezolano no tiene en sus manos (salvo el petróleo) ningún resorte económico importante de la economía”.
    Heinz Dieterich, sociólogo y analista político alemán residente en México y considerado el padre del socialismo del siglo XXI, tiene una opinión más radical: “Desde el arribo del Bolivarianismo al poder en Venezuela (1999), nunca ha habido ninguna medida económica socialista: ni del Socialismo del Siglo 20, ni del Socialismo del Siglo 21. El modelo político-económico desarrollado por Hugo Chávez después del 2003, nunca fue más que un desarrollismo progresista, semejante al primer gobierno del General Perón. Agotado ya en el 2010 entró en la segunda etapa de Perón: la erosión creciente y el camino hacia el abismo.”
    Marcelo Colussi, escritor y politólogo argentino radicado en Venezuela, es más benigno cuando se refiere al “siempre impreciso, pero al mismo tiempo muy prometedor y cargado de esperanza, “socialismo del siglo XXI”.
    El presidente Nicolás Maduro parece no recordar algo que dijo en 2005: “Cuando uno quiere hacer un cambio social tiene que tener claro qué modelo va a utilizar; porque sólo seguir administrando, aunque sea con espíritu patriótico y con honestidad, el modelo capitalista, eso es imposible. El modelo capitalista te termina tragando. Eso es como el diablo. No se puede ir a dar una misa en las cavernas del diablo, porque te traga”.
    Guerra económica y disyuntiva
    La abogada e investigadora estadounidense Eva Golinger reveló el 5 de diciembre un documento que comprueba la agenda de planes conspirativos en Venezuela donde buscan promover una insurrección dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). “Hay personas tanto venezolanas como extranjeras desde Colombia y Estados Unidos, que están trabajando activamente para no solamente socavar al Gobierno venezolano sino también provocar muertos, violencia en las calles y una insurrección dentro de las FANB”, señaló en una entrevista con la televisión estatal.
    En el mismo orden, la ministra de Comunicación e Información, Delcy Rodríguez, se quejó de que “Medios de comunicación internacionales como Reuters, El Nuevo Herald, BBC, New York Times y ABC de España, muestran a Venezuela como una nación en constante crisis, como parte del plan de acción de la derecha venezolana para la desestabilización del país”. Muchos ven la única salida de Venezuela para sanear su economía y estabilizar el proyecto progresista en que se ha embarcado es profundizar el proceso, lo cual pasa por una reestructuración a fondo del Gobierno y un serio programa de austeridad que debe incluir el combate a la corrupción dentro de Gobierno y las filas bolivarianas.
    Venezolanos mantienen optimismo
    La población venezolana, pese a todos estos malos augurios, se mantiene optimista. El más reciente estudio Monitor País Noviembre 2013 realizado por la agencia encuestadora Hinterlaces sobre el Análisis situacional y Clima Socio-Emocional de los venezolanos, que llevó el nombre ¿Cómo se siente el venezolano hoy?, indica que 71% de los encuestados manifiestan sentirse optimistas ante la situación del país.
    Al analizar los resultados del estudio, comentados por el periodista afín al régimen José Vicente Rangel, la agencia encuestadora concluye en que los venezolanos mantienen niveles de esperanza e ilusión estables, frente a los sentimientos de frustración que pueden ser influidos por la campaña desestabilizadora de sectores opositores. “Lo que existe más bien es cierta preocupación”, dice el informe disponible en el sitio web de Hinterlaces.
    A todo esto, ¿qué hace Estados Unidos, el mayor crítico del proceso venezolano? Pues, como la gatita de María Ramos, que “tira la piedra y esconde la mano”.

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